El presente. Ese regalo que la vida que nos hace cada día. Un presente que parecía haberse quedado congelado los últimos meses y que ahora hemos retomado. ¿Qué os parece si lo afrontamos con ilusión? ¿Si aprovechamos para salir de nuestra zona de comodidad? Porque de cómo vivamos el presente dependerá nuestro futuro.

Y tú, ¿cómo afrontas tu presente?

No me respondáis todavía. Ya sabéis que me gusta comenzar los artículos con una historia. En esta ocasión, he elegido la fábula ‘El pájaro y el árbol de frutas’.

“Cuentan los más ancianos habitantes del lugar que había un pequeño y bello pájaro que se refugiaba a diario en las ramas secas de un solitario árbol que se alzaba en medio de una inmensa llanura desértica.

Un día, una intensa ráfaga de viento arrancó la raíz del árbol, obligando al pobre pájaro a volar cien millas en busca de un nuevo refugio. Agotado, lamentándose de su mala fortuna, el pequeño pájaro consiguió llegar a un bosque lleno de frondosos árboles cargados de ricas frutas de dulce sabor y bellos colores.

Cuando el pájaro se posó en una rama de uno de esos árboles frutales y probó la dulzura y el frescor de las frutas dio por buenas todas las tribulaciones pasadas en tan larga travesía.

Las adversidades pueden abrirnos nuevos horizontes y ser causa de crecimiento. Si el árbol seco se hubiera mantenido en pie, nada hubiera inducido al pájaro a renunciar a su seguridad y echarse a volar”

La crisis de la COVID-19 que estamos viviendo nos ha hecho sentir como el pájaro de esta historia. Se han tambaleado nuestros cimientos más sólidos: la salud (nos ha invadido el temor a enfermar, a sentirnos incapacitados, a que enfermen nuestros seres queridos), la familia (algunos han sufrido terribles pérdidas de seres queridos, otros hemos sido especialmente afortunados y sólo nos hemos visto obligados a separarnos y a pasar más tiempo del habitual sin vernos, sin abrazarnos…), el trabajo (muchos se han quedado sin trabajo, otros han visto mermados sus ingresos de la noche a la mañana, hay quienes temen por sus negocios….), las relaciones sociales (nos hemos visto obligados a paralizar nuestra vida en sociedad, a dejar de nuestros encuentros con amigos, compañeros de trabajo…), el ocio …. ¡tantas cosas! Esa intensa ráfaga de viento nos ha hecho tambalearnos, pero ahora tenemos el presente. ¡Y eso es lo que tenemos que afrontar con valentía!

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo volver a crear lo que ya teníamos? O mejor aún, crear un presente que nos ilusione y que nos prepare para un futuro mejor. Es normal sentirse cansado, inseguro… como el pequeño pájaro del cuento. De la noche a la mañana, todo ha cambiado. Pero ¿y si es una oportunidad para empezar de nuevo? ¿Y si aprendemos de esta fuerte y triste sacudida? ¿Qué tal si cambiamos el por qué por el para qué?

Mirad, tenemos un reto ante nosotros: construir un nuevo presente para diseñar nuestro futuro. ¿Os animáis?

Me gustaría dejaros unas claves para reflexionar:

  • ¿Qué costumbre que habíais perdido por el ritmo de vida que llevabais, habéis recuperado durante los meses de confinamiento? Os pongo un ejemplo: leer, hacer ejercicio, pintar, comer o desayunar en familia, organizar juegos familiares….
  • ¿Qué es lo que menos habéis echado de menos? Por ejemplo, las prisas, los atascos, las compras a última hora….
  • ¿Qué destrezas os han fallado para seguir avanzando? Habilidades tecnológicas, creatividad, organización…
  • ¿Qué destrezas os han servido en estos momentos para continuar con vuestro trabajo o con vuestro ritmo de vida habitual? Una extensa red de contactos, facilidad de comunicación, habilidades en las nuevas tecnologías, tener ganas de aprender, una actitud de servicio a quién lo necesitaba…

Cuando contestéis a todas estas preguntas, ¿qué tal si empezamos a construir nuestro presente?

  • Incorporemos a nuestro día a día esa actividad que teníamos olvidada. Saquemos un ratito, por ejemplo, para leer un buen libro, para pintar un rato o para disfrutar de una de las cinco comidas diarias en familia.
  • Escapemos de hábitos que teníamos adquiridos y que eran nocivos para nosotros. Si es necesario, por ejemplo, levantémonos un poco antes para evitar las prisas o para no desesperarnos en los atascos.
  • Formémonos en esas habilidades o destrezas que nos han faltado y que nos hacen falta para avanzar.
  • Fortalezcamos nuestros puntos fuertes porque hemos visto que nos pueden ayudar también en momentos de incertidumbre.

¿Qué os parece? Lo que pretendo deciros es que, incluso de una situación tan terrible como la crisis del coronavirus, hemos de ser capaces de obtener un aprendizaje. ¡La crisis nos ha obligado a salir de nuestra zona de confort como el viento derribó la casa del pequeño pájaro y le obligó a marcharse muy lejos por llanuras desérticas! Puede que en nuestra travesía no encontremos el árbol lleno de frutas jugosas, pero ¿y si comenzamos a plantar la semilla que nos permita ver crecer ese árbol y recoger las frutas en el futuro?

Como cada semana, me encantaría que os sumarais a este reto, ¿os animáis a poner el 100% en todo lo que hagáis en el presente para proyectar un futuro ilusionante? ¿Qué vais a hacer para conseguirlo? ¿Me lo contáis?