¿Hablamos de oportunidades? Esta semana quiero que reflexionemos acerca de todas las oportunidades que se nos presentan en la vida, a diario, y que dejamos pasar sin darnos cuenta, preocupados como estamos por alcanzar esa meta final, ese sueño, el éxito total y absoluto.

Y, para comenzar, he querido contaros un relato de Anthony de Mello denominado ‘Las piedritas’

“Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba:

-Si tuviera un coche nuevo, sería feliz….

-Si mi casa fuese más grande, sería feliz…

-Si consiguiera un excelente trabajo, sería feliz…

-Si tuviera a mi lado a la pareja perfecta, sería feliz…

En ese momento, mientras caminaba descalzo por la fría arena,­­­ tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…”

Así lo hizo hasta que solamente quedaba una de las pequeñas piedras en la bolsa y decidió guardarla.

Al llegar a su casa y sacar la piedra de la bolsa, se dio cuenta de que aquella piedrecita era un diamante muy valioso.

¿Os imagináis cuántos diamantes había estado arrojando al mar sin pararse ni siquiera a mirarlos ensimismado como estaba en lo que necesitaba para ser feliz?”

¿No creéis que a todos nos ha pasado como al hombre del cuento? Incluso, que nos pasa casi a diario. Despreciamos nuestros preciosos tesoros y las oportunidades que la vida nos brinda esperando lo que creemos que hará nuestra vida perfecta… ansiando ese coche, ese piso, esas vacaciones, esa pareja, ese trabajo… sin darnos cuenta de todo lo que tenemos y de lo que está en nuestras manos conseguir cada día con nuestro esfuerzo.

Cada mañana, cuando abrimos los ojos y comenzamos un nuevo día ¡tendríamos que sentirnos tan afortunados!… Tenemos ante nosotros 24 horas llenas de oportunidades para conseguir nuestros logros, para hacer lo que tanto ansiamos, para disfrutar de nuestros seres queridos, de nuestros amigos, del sol, de la lluvia, de un paseo al terminar o al empezar la jornada, de un abrazo o de un ¡buenos días! dado con el corazón. ¿Por qué no valoramos lo que ya tenemos? Depende de nosotros valorar nuestro particular diamante o lanzarlo al mar para perderlo en la inmensidad de sus aguas.

Mirad, en otras ocasiones, ya os he hablado de la importancia de valorar cada uno de los regalos que la vida nos hace. Y valorar esos regalos pasa por ser conscientes de que somos afortunados por un montón de cosas: por tener un techo, un trabajo, una familia, por haber nacido en una sociedad avanzada, por tener amigos y poder relacionarnos, por poder disfrutar del mar, del aire puro de la montaña… Ya os he dicho que la frase que me repito cada día es: ¿por qué me alegro hoy? Os aseguro que es importante que os hagáis esta pregunta ¡y que os la respondáis! Seguro que, cada día, encontráis una cosa nueva por la que alegraros…

Pero hoy quiero ir más allá. Quiero que, además de preguntaros por ese motivo que os provoca alegría, también os paréis a reflexionar acerca de ¿por qué he de dar hoy las gracias? Porque, si os dais cuenta, en muchos casos el motivo será el mismo….

Cuando os deis cuenta de esto, veréis que cada cosa que tenemos en la vida, que cada motivo que provoca nuestra alegría… ¡es un regalo! ¡una preciosa oportunidad de ser feliz! Como la bolsa llena de diamantes… Y, como hacemos con los regalos que nos hacen, hemos de agradecerlos y aprovecharlos. ¡Es tan importante!

Os invito a mirar con nuevos ojos vuestra vida, a que os pongáis las gafas de la alegría y del agradecimiento cada mañana. Y que, con esas gafas puestas, no dejéis pasar las oportunidades que os da la vida.

– ¿Por qué me alegro hoy?

– ¿Qué agradezco hoy?

¿Os animáis a haceros estas dos preguntas cada mañana? Y, si queréis dar un paso más, responderlas por escrito y guardarlas en vuestra particular bolsa de tesoros. Intentad hacerlo durante una semana. Al terminar la semana, repasad y leed las cosas que habéis escrito… ¡Entonces os daréis cuenta de la cantidad de diamantes que hay en vuestra vida y que -hasta ahora- no habéis valorado y habéis sido capaces de tirar al mar en busca de ese diamante ideal!

Para terminar, me gustaría recordaros que siempre -incluso en los peores días- podemos encontrar ese motivo por el que alegrarnos ¡aunque sea por un momento! Y ese motivo por el que agradecer haber vivido ese día… Cada día tenemos esa nueva oportunidad para hacer nuestra vida mejor. Tal vez porque hemos aprendido algo nuevo, porque alguien nos ha dado su apoyo en un momento en el que lo necesitábamos o, simplemente, porque al volver a casa hemos recuperado la paz perdida durante la jornada y hemos tenido la oportunidad de compartir un rato con nuestros seres queridos.

Insisto -como hago siempre- que no se trata de ver la vida de color de rosa, sino de valorar lo que tenemos antes de perderlo, y darnos cuenta de las oportunidades que la vida nos ofrece casi a diario.

¿Os animáis a atesorar vuestros diamantes? ¿Os animáis a aprovechar las pequeñas oportunidades que nos brinda cada nuevo día?