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¡Avanza! ¡Sal de tu refugio!

¡Avanza! ¡Sal de tu refugio!

¿Hace cuánto tiempo que no haces algo nuevo? ¿Hace cuánto tiempo que no sientes ese temor por el reto al que te has de enfrentar? ¿Hace cuánto tiempo que no sientes la satisfacción de haber superado tus temores?

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Esta semana quiero dedicar este post a todas esas personas que se atreven a dar el paso, a todos los que dicen sí a los nuevos desafíos porque saben que están preparados, que pueden hacerlo ¡a pesar del temor inicial! Y, como cada semana, os quiero contar una historia que me ha venido a la memoria y que escuché en algún lugar.

“Se trata de la historia de un explorador que viajó hasta la Antártida para realizar una investigación con la que había soñado toda su vida. Cuando se encontraba en pleno viaje de trabajo le sorprendió una tremenda tormenta. Como pudo alcanzó un iglú en el que pensó refugiarse de esa fuerte tormenta.

Cuando llevaba allí unos días a buen resguardo le pareció que el miedo le hacía alucinar:

– “He de estar alucinando, parece que las paredes del iglú se estrechan”, se dijo.

Sin embargo, el pensamiento de que las paredes se acercaban lo invadía cada vez con mayor frecuencia ¡y cada vez las sentía más cerca! Hasta que se dio cuenta de que no alucinaba, en efecto, las paredes del iglú se aproximaban cada vez más a él.

En un momento dado descubrió que la humedad de su propia respiración se adhería al hielo y lo engrosaba. La ironía de la situación por la que atravesaba lo hizo reír, a pesar del miedo: 

-“Si no salgo pronto de aquí, lo que es mi refugio se convertirá en mi tumba.”

Entonces, el explorador tomó la decisión de salir de ese refugio que iba a terminar por aplastarle y desafió la tormenta hasta encontrar un lugar seguro en el que seguir persiguiendo sus sueños…”

Os cuento esta historia porque quiero que reflexionéis -que lo hagamos todos juntos- acerca de la comodidad que, en ocasiones, se instala en nuestras vidas. ¡Y no, no estoy hablando de la comodidad por la satisfacción del deber cumplido, del placer que sentimos por el sueño alcanzado, por el trabajo bien hecho…! Me refiero más bien a la comodidad que nos impide ir más allá, que nos frena a la hora de cumplir con nuestros sueños e, incluso, que nos hace olvidarnos de aquello que queríamos conseguir. Una comodidad en la que nos instalamos por temor o por pereza y que convertimos en nuestro refugio a modo del iglú del investigador. Un refugio que, en un principio, puede parecer seguro pero que al final acaba con nosotros.

Por eso, quiero invitaros a salir de ese refugio, a cruzar esa línea y a preguntaros cada día cuando os levantéis, cuando os pongáis en marcha:

¿Qué voy a hacer hoy por mis sueños?

¿Qué línea voy a cruzar hoy para estar más cerca de aquello que quiero conseguir?

¿Qué miedo voy a superar?

Y así, cada día, paso a paso, iremos recorriendo el camino hacia ese refugio soñado, ese refugio seguro de la satisfacción de los sueños cumplidos, de las metas alcanzadas…más allá de esa zona de confort en la que nos sentimos cómodos, pero ¡nada más!, porque nos impide seguir avanzando hacia el verdadero refugio en el que está nuestra meta.

Y tú, ¿hace cuánto tiempo que no te planteas un nuevo reto? ¿Hace cuánto tiempo que no sales de tu refugio?

¡No lo dejes para mañana! ¡No esperes más! ¡Empieza hoy! ¡Avanza antes de que tu refugio te aplaste!

Esta entrada tiene 4 Comentarios

  1. Loli says:

    Cómo siempre, consiguiendo con cada palabra y cada cuento , traspasar el corazón de las personas y hacernos reflexionar. Gracias por tanto. Un abrazo de 20 segundos desde el corazón.

  2. PATRICIA MASUCO says:

    Gracias Luis por darnos siempre aliento a continuar, a avanzar. Sus palabras son una caricia al alma

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