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¿Estáis dispuestos a asumir riesgos? ¿Estáis dispuestos a volar?

Esta semana quiero hablar de riesgos ¡sí! de asumir riesgos para conseguir salir de la zona de confort en la que, en muchas ocasiones, nos encontramos. Y lo quiero hacer comenzando con un cuento budista que leí hace mucho tiempo:

superación personal

“Cuentan que una vez un rey de un lejano reino recibió como obsequio dos pichones de halcón, que entregó al maestro de cetrería al que ordenó que los entrenara.

Pasaron unos meses y el instructor informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro le sucedía algo raro. Desde el día que se lo entregaron no se había movido de la rama en la que lo dejaron, incluso, le habían tenido que llevar el alimento hasta allí.

El rey ordenó llamar a los más prestigiosos curanderos y sanadores de todo tipo, pero los esfuerzos por intentar hacer volar al ave fueron infructuosos.

El monarca podía observar desde la ventana de su habitación que el pájaro continuaba inmóvil sobre la rama.

Desesperado por la situación del halcón, dictó un edicto a sus súbditos para ver si encontraban una solución y alguien era capaz de hacer volar a esta ave.

A la mañana siguiente, vio al halcón ágilmente volando en sus jardines.

“-¡Traedme al autor de este milagro”, dijo el rey.

Y, enseguida, le llevaron a un humilde campesino ante él.

“-¿Tú hiciste volar al halcón?, ¿cómo lo lograste?, ¿eres una especie de mago?”, le preguntó el monarca.

“-Fue fácil Alteza”, explicó el campesino, “sólo tuve que cortar la rama y entonces el pájaro se dio cuenta de que tenía alas y emprendió el vuelo”. 

En ocasiones, nos aferramos demasiado a esa rama que comenzó siendo nuestro apoyo pero que ahora nos impide volar, no nos deja crecer. Tenemos sueños, metas, objetivos, pero nos da miedo el riesgo que supone salir de nuestra zona de confort, dejar nuestra sólida rama para hacerlos realidad.

Esta semana me gustaría invitaros a recordar esos sueños, esos objetivos, esas metas por las que comenzamos a recorrer el camino que todavía hoy transitamos. A reflexionar y ver hasta dónde hemos llegado.

Si las hemos alcanzado ¡fantástico! En este caso, la pregunta es: ¿Cuál es la siguiente meta?

Si nos hemos quedado a medio camino, deberíamos preguntarnos ¿qué nos impide seguir? ¿A qué nos estamos aferrando? ¿Qué otras cosas diferentes podemos hacer que nos acerquen más a esa meta?

En ambos casos puede ser que sintamos miedo a correr riesgos, en el primer caso porque ya hemos conseguido lo que nos propusimos, hemos olvidado la satisfacción que sentimos cuando lo alcanzamos, la adrenalina, el orgullo y ahora nos sentimos cómodos. En el segundo caso, si nos hemos quedado en medio del camino, tal vez la rama en la que nos apoyamos para descansar sea demasiado confortable y nos ha distraído de nuestro verdadero objetivo.

A todos, ¡si!, a todos nos da miedo salir de nuestra zona de confort, el riesgo que asumimos cuando tenemos que tomar una decisión nos paraliza y, en demasiadas ocasiones, preferimos seguir protegidos por esa rama. Además, si estamos tan a gusto ¿para que salir de ese lugar tan cómodo? ¿Para qué volar?

Te aseguro que salir de la zona de confort vale la pena, porque:

-Nos permite tomar consciencia de nuestros miedos y enfrentarnos a ellos.

-Aumentan nuestras expectativas sobre nosotros mismos porque rompemos con nuestros límites. Hacemos una valoración positiva de lo que aspiramos conseguir. Y no me cansaré nunca de recordaros que tienen que ser retos ambiciosos, que nos cuesten, que sean un sueño para nosotros, pero que a la vez sea posible alcanzarlos con esfuerzo y tesón.

-La sensación de satisfacción que experimentamos al superar las barreras que nos habíamos autoimpuesto nos llena de confianza.

-De repente, se abren un montón de posibilidades a nuestro alrededor.

-Activa nuestro cerebro porque nos obliga a pensar estrategias para alcanzar lo que deseamos.

¿Os imagináis lo que sentiría ese pichón de halcón cuando comprobara que era capaz de volar?

Y vosotros, ¿seréis capaces de disfrutar con los retos? ¿Estáis dispuestos a asumir riesgos? ¿Estáis dispuestos a volar?

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