¿Cómo recordarás tu YO de estos días dentro de unos años? Esta semana en el post os lanzo esta pregunta directa porque creo que es necesario que reflexionemos acerca de nuestro papel en esta crisis sanitaria mundial que estamos protagonizando. ¡Sí! Porque todos somos los protagonistas y esta semana quiero que nos paremos a pensar en cuál es nuestro papel durante estos días y en cómo lo estamos interpretando.

Porque todos tenemos un papel: el de padre o madre con niños pequeños a los que acompañar con un ambiente distendido, amoroso y afable, en los que crear un buen recuerdo; el de los nietos que hacen esa llamada de teléfono a sus abuelos que están solos; el del padre que prepara la comida preferida de los suyos para celebrar que están todos juntos; el del médico, transportista, empleado del supermercado, taxista o cualquiera de los profesionales que están al pie del cañón estos días, que se ha separado voluntariamente de su familia para evitar riesgos cuando vuelve de una dura jornada; el del trabajador que -desde casa- sigue aportando cada día en un entorno totalmente nuevo… ¡Tantos papeles que representar! ¿Cómo los estás viviendo? ¿Cómo te ves? ¿Cómo crees que te ven los tuyos?

¡Y no!, no estoy diciendo que siempre haya que estar bien, con buena cara, ¡claro que no! Es lícito y normal experimentar momentos de bajón, de tristeza… momentos en los que queramos estar solos, en los que nos enfademos con la situación o lloremos… Eso es lo normal. Lo importante es superarlos, recuperar fuerzas y conseguir interpretar de la mejor manera el papel de que nos ha tocado en esta crisis. Puede que no sea fácil, pero creo que nos puede ayudar pensar cómo te recordarán los demás durante esta crisis…

¿Qué contarán de ti durante esta etapa tus hijos? Dirán que fuiste un padre o una madre cariñosa, paciente, que les hiciste fácil este periodo difícil…

¿Qué dirán de ti tus compañeros de trabajo? ¿Qué lo diste todo? ¿Qué les pusiste fáciles las cosas?…

¿Qué pensarán tus vecinos? ¿Qué te prestaste a ayudarlos en lo que necesitaran? ¿Qué colaboraste en mantener un ambiente agradable respetando su descanso y haciendo más fácil tantos días en casa?

¿Qué contarán los más mayores? ¿Qué te acordabas de ellos a diario? ¿Qué les sacabas una sonrisa cuando les llamabas? ¿Qué detalles inolvidables tuviste con ellos?

Seguro que pensar en los demás nos ayudará a sacar la mejor versión de nosotros mismos en este momento complicado para todos.

Para finalizar quiero reproducir un microcuento extraído del ‘Libro de los Abrazos’ de Eduardo Galeano, ‘Un mar de fueguitos”

“Un hombre del pueblo Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó una historia. Dijo que había contemplado desde arriba la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

 -El mundo es eso-reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.”

Es precioso, ¿no os parece? Y recuperarlo, me ha hecho pensar en el fuego que quiero ser yo estos momentos, en la versión de mí mismo que quiero ofrecer a los demás… Sin duda, ¡me encantaría ofrecer la mejor versión, facilitar la vida de quien se cruce en mi camino vía Watshapp, Redes Sociales o Mail…! ¿Y vosotros?

Os invito a haceros el propósito a diario de dar lo mejor de nosotros a los que nos rodean, de poner las herramientas para hacer la vida más fácil al resto y así crear un buen recuerdo de nuestro paso por esta complicada situación. Con nuestros momentos bajos ¡por supuesto!, pero siempre buscando la mejor manera de vivir plenamente el día día.

Ahora, os vuelvo a repetir la pregunta que os hacía al comenzar este post:

¿Cómo recordarás tu YO de estos días dentro de unos años? ¿Serás un fuego que ni alumbra ni quema? ¿Un fuego sereno? ¿El fuego que llena el aire de chispas? O ¿El fuego que enciende al que se acerca a contemplarlo? ¿El fuego…?