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¿Eres un buen líder? ¡Deja hacer a tu equipo!

Esta semana vamos a hablar de liderazgo y arranco este post con una pregunta ¿eres un buen líder? Y para ayudarte a responderla te invito a que antes te contestes a ti mismo otra cuestión: ¿dejas a los miembros de tu equipo desarrollar sus competencias, sus características particulares, sus destrezas? O, por el contrario. ¿eres un líder proteccionista, que para evitar errores prefieres estar permanentemente encima de tu equipo como esos padres protectores que apenas dejan respirar a sus hijos por temor a que se equivoquen?

liderazgo

Voy a contaros una historia que le leí a Jack Canfield y que habla de una anécdota de la infancia de un científico y que puede ayudarnos en nuestra tarea diaria al frente de un equipo, sea de trabajo o sea al frente de nuestra familia. A continuación, transcribo el escrito:

“Hace poco, me contaron una anécdota sobre un científico que tiene en su haber muchos avances de gran importancia en el terreno de la medicina.

En una ocasión en que lo estaba entrevistando un periodista, este le preguntó a qué atribuía el hecho de tener más inventiva que el ciudadano promedio.

¿Qué lo hacía tan distinto de los demás?

El científico respondió que, a su modo de ver, todo se lo debía a una experiencia que había vivido con su madre cuando era muy pequeño, y le quedó una penetrante enseñanza.

Había tratado de retirar una botella de leche de la nevera.

Se le resbaló de las manos, la botella, y cayó derramando todo el contenido en el suelo de la cocina, que se empapó en leche.

Su madre entró en la cocina y vio lo sucedido, pero en lugar de gritarle y soltarle una reprimenda o castigarlo, dijo:

– “¡Qué desastre hermoso, es grandioso!”

– “Nunca había visto un charco tan grande de leche”.

– “En fin, el daño está hecho.”

– “¿Qué tal si juegas un poco con la leche antes de limpiar el piso?”

¿Cómo podría el niño dejar de jugar? Unos minutos más tarde, dijo su madre:

– “Ya sabrás que cuando te equivocas y ensucias algo, te tocará a ti limpiarlo y que luego quede todo en orden tal como estaba”

– “¿Qué te parece de cómo quieres hacerlo, con un paño, una toalla o con una esponja?”.

Él prefirió la esponja y comenzó a recoger la leche derramada, con la ayuda de su madre.

Luego la mamá le explicó:

– “Lo que ha ocurrido acá es un experimento malogrado”.

– “. Lo que sucede es que has pretendido en vano sacar una botella de leche con tus manos que son muy pequeñas. Si vamos a la parte de atrás del patio, llenamos una botella vacía de agua con la leche y luego intentas llevarla sin volcarla, veremos cuál es la mejor manera de hacerlo.”

El niño aprendió cómo si cogía muy fuerte por el cuello de la botella con ambas manos, podría transportarla sin que se le cayera ni se derramara la leche.

¡Es una enseñanza excelente!

El famoso científico se dio cuenta de que uno no debe tener miedo de cometer errores. En su lugar, se enteró de que los errores eran sólo la oportunidad de aprender algo nuevo, y que esa es una de las formas de conseguir lo que están buscando”.

Ahora me gustaría que todos nos planteáramos qué es lo que hubiera pasado si la madre se hubiera limitado a reñirle y, además, hubiera optado por no volverle a dejar sacar la botella de leche sino a hacerlo ella en su lugar. Si hubiera temido que en otra ocasión el pequeño se hiciera daño o se manchara… Si en lugar de enseñarle, de dejarle practicar hasta conseguirlo, hubiera considerado que su hijo no estaba preparado para esta tarea.

En ocasiones somos demasiado protectores y no sólo con nuestros hijos sino también con nuestro equipo de trabajo. En ese caso dejamos de ejercer correctamente el liderazgo porque impedimos a los miembros de nuestro equipo desarrollarse, aunque a veces no hagan las cosas cómo las haríamos nosotros o se equivoquen, y es entonces cuando les ponemos freno y, sin darnos cuenta, también limitamos ideas, iniciativas…

Creo firmemente que para ser un buen líder debemos de dejar a nuestro equipo que tome decisiones. ¡Sí! Claro que pueden ser equivocadas, puede que no salgan como esperábamos, pero ¡es la forma de aprender y de contar con trabajadores seguros, que saben que poseen destrezas y que cuentan con la confianza de su líder! Os aseguro que si vuestro equipo sabe que tiene vuestra confianza trabajará por conseguir la excelencia y aprenderá a dar el 100% en todo lo que emprenda ¡con decisión! E incluso  veces, si ejercemos nuestra propia humildad como líderes, seremos conscientes que ellos mejoran con esas ideas o nuevas formas de hacer los procesos o tareas encomendadas,…

¿Os atrevéis a ser como la madre de ese científico que transformó el error en aprendizaje y que inculcó seguridad al pequeño en todas sus acciones? ¿Os atrevéis a dejar hacer a vuestro equipo de trabajo? ¿Os atrevéis a ser un buen líder?

Dedicado a Cata (en la imagen de este post) y Fran, una nieta e hija de mi amigo Matías Ahumada, que nos han demostrado lo magnífico que es ayudar a desarrollar todo el potencial que llevamos dentro y luchar por ser uno mismo, un milagro… ¡Gracias Cata!

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