‘Nunchi’ ¿Sabes lo que es? Es un término de origen coreano que significa el arte de escuchar y entender a los demás. Es algo similar a la empatía, uno de los factores de la inteligencia emocional. En los últimos meses, he leído varias noticias que se refieren al ‘Nunchi’ y a cómo se practica de forma habitual en Corea y los beneficios que tiene para toda la sociedad. Por eso, esta semana he querido dedicar este post a este nuevo concepto para la cultura occidental.

Al parecer, en Corea se enseña a practicar el ‘Nunchi’ a los niños desde los tres años, según cuenta en su libro ‘El poder del Nunchi’ la escritora y periodista coreana Euny Hong. Por ejemplo, los padres enseñan a los pequeños a subir las escaleras siempre por el lado derecho ¿Por qué? Porque de este modo, no interrumpen el paso a los que bajan -que lo hacen a su vez por su lado derecho-. Detalles como éste hacen una vida más cómoda, más armónica y, en definitiva, hacen que todo fluya mucho mejor.

Se trata de observar y analizar a los demás. El ‘Nunchi’ tiene mucho de arte, del arte de saber escuchar a los demás, de conocer sus necesidades, de desarrollar una alta sensibilidad social y estar conectado con tu entorno.

Y ¿cómo conectamos con el entorno? ¿Cómo podemos entender a los demás?

Lo principal es practicar la escucha activa, esa habilidad que nos permite no sólo oír las palabras que esa otra persona emite, sino de captar sus gestos, las emociones que está experimentando al hablar con nosotros, su tono, su intención… Se trata de olvidarnos por un momento de nuestras preocupaciones, nuestro diálogo interior, para prestar ¡de verdad! atención a los que nos cuenta esa otra persona que ha confiado en nosotros, en nuestra experiencia, en nuestros conocimientos o -simplemente- en nuestro hombro para apoyarse, desahogarse o compartir ¿por qué no? sus alegrías y/o tristezas.

Y cuando escuchamos de esa forma, también estamos practicando la empatía… ¡porque conseguimos ponernos en el lugar de esa otra persona! Nos esforzamos en olvidarnos de nosotros y en prestar atención para reconocer las emociones de la otra persona y, de esta forma, alegrarnos con ella, consolarla o buscar-conjuntamente- soluciones a sus dificultades si nos lo solicita, por ejemplo. Y eso es lo que yo considero que es el ‘Nunchi’ coreano ¿no os parece? Lo opuesto al individualismo, al egoísmo, al ‘vivir para uno mismo sin pensar en los demás’. ¡Y por supuesto que funciona! Crea sociedades más armónicas, en las que todo fluye mejor porque todos sabemos que le está pasando al resto, ayudamos a resolver problemas, compartimos alegrías y estamos al tanto de las necesidades de los que nos rodean. ¿Cómo no va a funcionar?

Y, como sé que a estas alturas del post echaréis de menos el cuento que siempre busco para acompañarlo y ayudarnos a reflexionar, voy a finalizar con una historia que me ha parecido preciosa acerca del maravilloso arte de aprender a pensar en los demás:

“Cuentan que una vez, un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. El investigador puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les propuso a los niños una carrera en la que el premio para el que llegara primero serían todas las frutas.

Contó hasta tres y cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos. Al llegar junto al árbol se sentaron todos juntos a disfrutar del sabroso premio.

Cuando el antropólogo preguntó a los niños por qué habían corrido todos juntos y compartir el premio cuando uno solo podía ganar todas las frutas y comérselas, le respondieron:

-Señor, para nosotros el Ubuntu es importante ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?

Ubuntu, en la cultura africana significa: Yo soy porque nosotros somos.

¡Precioso! ¿No os parece? Practicar el Ubuntu, el Nunchi o la empatía es lo contrario a lo que nos impone a veces la sociedad competitiva, el individualismo, el pensar en nosotros y en nuestros intereses, y olvidarnos del resto.

Por eso os invito a vivir la vida bajo el prisma del ‘Nunchi’, de la alta sensibilidad con lo que nos rodea… Os invito a reconectar con vuestro entorno, a analizar la cara de ese vecino cuando baja contigo en el ascensor, a escuchar a esa persona que necesita tu apoyo, a alegrarte por la felicidad de ese amigo que acaba de encontrar el trabajo de su vida, en definitiva, a estar pendiente de tu entorno para anticiparte a sus necesidades. Y sé que a veces es complicado de practicar: por las prisas, el estrés, la acumulación de tareas… pero siempre ¡siempre! es necesario buscar un poco de tiempo para reconectar con quiénes te rodean.

Porque, te aseguro, que viviendo conectado con el mundo que te rodea, tanto tú como los que comparten la vida contigo os sentiréis mucho mejor. Y todo fluirá de otra manera, de una forma mucho más armónica.

¿Te animas a practicar el ‘Nunchi’? ¿Te sumas a ser uno más de los que colaboran en lograr una sociedad más armónica, más amable… una sociedad más empática, más armónica, más amable, una sociedad en la que todo fluya?