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¡Corre el riesgo de compartir tu amor!

amorEsta semana, quizás por la cercanía del Día de la Madre, he querido escribir sobre el amor, pero sobre todo, sobre la necesidad de expresar y compartir el amor con los que nos rodean. He leído en algún sitio que la vida es demasiado corta para disimular nuestro amor por los demás. Y me parece un pensamiento muy acertado. Por eso, en el post de esta semana quiero animarte a que corras el riesgo de compartir amor. ¿Te atreves?

En ocasiones, estamos tan inmersos en la rutina diaria, en el día a día, en las obligaciones que nosotros mismos nos ponemos, que se nos olvida pararnos a pensar en las necesidades de afecto de los demás. ¡Incluso dejamos a un lado las nuestras! Hace ya tiempo, en una entrevista en La Vanguardia comentando las dificultades que tenemos los adultos a la hora de expresar nuestros sentimientos lancé una pregunta que más tarde fue el titular elegido por el periodista para presentar el artículo. Hoy, me gustaría repetirla, para que tú también te la vuelvas a formular:

“¿Hace cuánto tiempo que no abrazas a tu madre?”

¿Esperas cada año al Día de la Madre, a su cumpleaños, a algún acontecimiento especial para hacerlo? ¿Haces lo mismo con tu padre? ¡Cómo es posible que escatimemos en abrazos y besos hacia nuestros seres queridos!

“¿Cuándo fue la última vez que le dijiste ‘te quiero’ a tu hijo? ¿Y a tu pareja lo orgulloso-a que estás de ella/el? o ¿A tus hermanos que los necesitas? o ¿A ese amigo entrañable que te acompaña en el viaje de la vida?”

Te animo a que lo hagas, a que ¡corras el riesgo de compartir amor! Verás que es un riesgo que se ve recompensado porque cuanto más amor repartes, más amor recibes. ¡Y seguro que a ti también te gusta que tu hijo te recuerde lo mucho que te quiere o que tus padres te abracen y te susurren un te quiero! Y como nunca está de más, me permito recordarte algunas frases que deberías decir a diario –desde el corazón- a los miembros de tu familia, a tus seres queridos y amigos:

-Te amo

-Gracias

-Perdón

-Te escucho

-Te necesito

-Te admiro

¡Qué simples y qué difíciles de decir en muchas ocasiones! Te invito a ejercitarte diciendo al menos una de ellas cada día. A tu madre, a tu padre, a tu pareja, a tus hijos, a tus amigos…a tus hermanos. Verás cómo, poco a poco, brotan de tu boca de forma natural y te cuesta menos expresar tus sentimientos hacia los demás. ¡Porque el amor adquiere una dimensión especial cuando lo haces explícito!

Comenzaba este post afirmando que la vida es demasiado corta para disimular el afecto y el amor hacia los demás. Te invito a sumarte al reto de compartir amor, a correr conmigo este maravilloso riesgo que sacará a la luz la mejor versión de ti mismo. Porque debes saber que para demostrar amor hay que ser muy valiente. ¡Y seguro que tú lo eres!

¿Asumes el riesgo?

Esta entrada tiene 2 Comentarios

  1. Cristina says:

    Aunque hay veces que la persona que lo recibe le cuesta aceptarlo,lo hago y lo seguiré haciendo porque creo que no hay nada más bonito que sentirse querido.

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