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Creencias limitantes, ¿quién te limita? ¿Qué te limita?

Esta semana quiero escribir sobre creencias limitantes … ¡esas que cada uno de nosotros tenemos en la cabeza y que, en ocasiones, nos impiden realizar determinadas cosas! Y comenzaré el post con un relato muy breve:

creencias limitantes

Angustiado, el discípulo acudió a su maestro y le preguntó:

– “¿Cómo puedo liberarme, maestro?”

El maestro contestó:

– “Amigo mío… ¿y quién te ata?”

Ahora, me gustaría hacerte una pregunta:

-A ti, ¿quién te ata? ¿qué te ata?

Las creencias limitantes no son más que la visión sesgada que tenemos acerca de determinadas cosas, que aceptamos de forma voluntaria y que acabamos tomando como verdades absolutas. Son creencias que damos por ciertas de tanto repetírnoslas y que aceptamos como si fueran un dogma de fe.

Algunos ejemplos podrían ser:

  • No tengo la cabeza de mi hermano ¡Nunca podré aprobar esa oposición!
  • Soy demasiado mediocre para estar a su lado.
  • Es imposible que adelgace, ¡me falta fuerza de voluntad!
  • Soy demasiado cobarde para realizar ese deporte…

¿Os suenan? ¡Seguro que a vosotros se os ocurren muchas otras!

¿Habéis probado a desmontarlas, a desafiarlas…? ¡Estaría bien! ¿verdad?

Esta es mi propuesta de hoy, ¡desafía tus creencias! ¡rompe con ellas! Veréis como es posible. Al fin y al cabo: Tú eliges lo que crees. ¿O no?

Si piensas que no eres lo suficientemente inteligente para aprobar esa oposición hazte una pregunta: ¿Por qué creo esto? ¿Qué me lleva a pensar así sobre mí mismo? Seguro que no encuentras una razón lógica. ¡Empieza a estudiar!, a organizarte y a pensar que puedes hacerlo.

Si de verdad quieres tener ese trabajo ¡prepárate con ganas! Y, sobre todo, ten muy claro que ¡puedes hacerlo! ¡empieza creer en ti! ¡A pensar que eres capaz!

Si crees que eres incapaz de incorporar a tu vida una rutina de ejercicios porque te falta constancia… ¡demuestra a tu cabeza que eso es sólo una creencia limitante! ¡Y empieza con una simple rutina! Poco a poco.

En todos los casos, márcate metas pequeñas que puedas ir superando y en poco tiempo te darás cuente de que ¡lo has conseguido! ¿Recuerdas el método Kaizen del que hablamos en un post anterior?

Y cuando consigas alcanzar esa meta, pregúntate qué ha pasado con esas creencias que te limitaban… ¡Las has roto! ¡Han desaparecido! ¿Te das cuenta? No eran verdades absolutas, sólo era una percepción equivocada de la realidad que se había formado en tu cabeza…

Es importante que nunca, pero nunca, permitas que ese ‘Yo’ limitado de ti mismo sea el que gobierne tu vida. Porque esos límites, esas creencias son las que, en la mayoría de las ocasiones, te impiden alcanzar ese estado de felicidad que tanto buscas. ¡Suelta los prejuicios que tienes sobre ti mismo y que te impiden avanzar! Analiza esos pensamientos limitantes y pregúntate por qué te dejas dominar por ellos si son sólo creencias que se han ido formando en tu cabeza.

Si de verdad quieres romper con las creencias limitantes que te impiden seguir avanzando, el primer paso debe ser siempre preguntarse: ¿Por qué creo eso? Porque en la mayoría de los casos no encontrarás ninguna razón lógica que apoye ese pensamiento y eso te ayudará a acabar con él.

Y a ti, ¿quién te limita? ¿qué te limita?

¿Te animas a romper con las creencias limitantes?

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