El tiempo, ¿Cuánto vale? ¿Crees que es posible ponerle valor al tiempo? ¿Crees que vale lo mismo una hora de tu tiempo laboral que una hora de tu tiempo libre? Esta semana os propongo que reflexionemos acerca del tiempo, en mi opinión, el bien más valioso que poseemos… ¿no os parece?

Para ilustrar este post he querido recuperar un cuento que leí hace mucho tiempo y que me enseñó mucho acerca de lo valioso del tiempo que pasamos con los nuestros.

Érase una vez un niño que esperaba ansioso la vuelta de su padre del trabajo. En cuanto llegó, corrió hacia él y le preguntó: 

  • Papi, ¿cuánto dinero te pagan por hora de trabajo?. 

El padre le miró con expresión severa y le replicó: 

  • Anda, no me molestes más, que estoy cansado.

 El pequeño insistió: 

  • Pero, papá, sólo es una pregunta. ¿Cuánto ganas por hora?

La reacción de su progenitor se suavizó y le respondió explicándole que le pagaban 20 euros por hora. 

  • ¿Y me podrías prestar 10?, inquirió el chaval.

Al escuchar la pregunta, el padre montó en cólera y le dijo: 

  • ¡Así que por eso querías saber lo que gano! ¡Vete a dormir y no molestes! ¡Eres un interesado!

 Tras meditar sobre lo sucedido con el niño, el hombre se sintió culpable y pensó que el chico tal vez sólo quería comprar algo. Para descargar su conciencia, fue a su cuarto y le dio los 10 euros que le había pedido. 

  • ¡Gracias!, exclamó con alegría el pequeño y sacando de debajo de su almohada otro billete de 10 euros le dijo: Ya tengo 20 euros, ¿me podrías vender una hora de tu tiempo?

El hombre se quedó de piedra y se sintió fatal, porque se dio cuenta de que apenas estaba con su hijo y de que, muchas veces, perdía el tiempo en otras cosas sin darse cuenta de que no estaba dedicando el tiempo suficiente al pequeño, lo más importante de su vida: su hijo, su familia,…

¿Qué os parece? Seguro que alguien se ha visto reflejado en el padre del cuento, ¿verdad? Y otros, volviendo a la niñez, habrán recordado cuánto deseaban estar con sus padres, jugar con ellos, contarles cosas o, simplemente, compartir una afición.

Es verdad que, en ocasiones, el trabajo diario, las obligaciones, nos impiden compartir más tiempo con los nuestros, nos impiden disfrutar de nuestro tiempo más valioso. Pero, me gustaría haceros una pregunta, ¿de verdad todo lo que anteponemos a estar con los nuestros es tan importante, tan necesario?

Os pondré un ejemplo: Llegamos a casa, tras un intenso día de trabajo, ¡pongamos que son las ocho de la tarde! Estamos deseando llegar y ponernos cómodos. Sentarnos en el sofá o irnos a practicar un poco de deporte. ¿Y luego? Podemos optar por cenar en familia o cenar con la familia frente al televisor… ¿qué elegimos?

¿Y después? Podemos elegir entre centrarnos en nuestro móvil, en los mensajes que nos han mandado, en leer algún artículo curioso o dedicar un poco de tiempo a los nuestros, leerle un cuento al más pequeño, conversar con nuestra pareja sobre cómo ha ido el día, ayudar con los estudios a alguno de nuestros hijos,…

¿Sabéis qué es lo positivo de todo esto? Que se trata de una elección. Dedicar o no dedicar tiempo de calidad a los nuestros es una elección de cada uno de nosotros. ¡Nos falta tiempo, sí! Pero siempre tenemos algo de tiempo para compartir, para escuchar, para ayudar, para amar a los que nos rodean ¿no creéis? Lo demás, son excusas.

Sabéis que me encanta proponeros retos cada semana. Y ésta no podía ser menos. Os propongo el reto de dedicar tiempo, de calidad, a los que más queréis en esta vida: vuestra familia y vuestros amigos. Y, para ello, os doy algunas pistas de cómo hacerlo:

  • Cuando estéis con vuestros seres queridos, dejad el móvil ¡olvidaros de él por un momento! Y cuando digo móvil, lo hago extensivo al ordenador, la Tablet, o cualquier distracción que nos impida estar al 100% con esa persona.
  • Estad atentos a las necesidades de los que os rodean. Muchas veces llegamos tan cansados que ni siquiera nos damos cuenta del estado de ánimo de los que tanto queremos y están necesitando tanto de nosotros. Preguntad, ¿qué tal el día hoy? ¿Cómo han ido las clases? ¿Qué tal el trabajo? ¿Y tus amigos?… ¡Y prestad atención a las respuestas! Cuesta poco y es muy gratificante para los que nos rodean.
  • Acostumbrémonos a compartir también nuestras alegrías y nuestros problemas. ¿Creéis que a vuestra familia no le importa un pequeño logro en el trabajo? ¿Un nuevo proyecto que nos apasiona? O ¿Un momento complicado por el que atravesamos? ¡Por supuesto que sí! Y eso también es compartir vuestro tiempo…
  • Pero, sobre todo, no esperéis a que aquéllos que tanto queréis os compren vuestro tiempo… ¡regalárselo! Porque, ya sabéis que gana más el que da que el que recibe y si dedicáis tiempo a las personas que os rodean, ese regalo os llegará multiplicado. ¿Cómo? Con tiempo de calidad.

Al comenzar este post os he preguntado si pensáis que vale lo mismo el tiempo de ocio que el de trabajo, es una pregunta compleja… Pero lo que ahora os puedo asegurar es que es mucho más valioso el tiempo de calidad que pasamos con los nuestros, el que les dedicamos con interés y corazón poniendo el 100% en estar con ellos, que el tiempo de ocio frente al televisor, al móvil o al ordenador que, para mí, es un ‘ocio vacío’.

¿Aceptáis el reto? ¿Os animáis a regalar tiempo de calidad a vuestros seres queridos?