Cuidar, cuidarse, cuidarnos. Cuando pensé en escribir un post sobre el tema del cuidado, en un primer momento me planteé reflexionar acerca de la importancia de cuidar a los demás, después me di cuenta de lo necesario que es también cuidarse a uno mismo, precisamente, para poder cuidar a los que nos rodean. Y, finalmente, pensé en que es tarea de todos cuidarnos.

Y vosotros, ¿os cuidáis? ¿Cuidáis a otras personas?

Para ilustrar este post he escogido un cuento denominado ‘La trampa para ratones’:

“En una vieja granja, vivía un ratón que, un buen día, mirando por un agujero en la pared, vio al granjero y a su esposa abriendo un paquete.

El ratón sintió una gran emoción e, incluso, comenzó a salivar imaginando el manjar que podía contener, pero quedó aterrorizado cuando descubrió que el misterioso paquete ¡era una trampa para ratones!

Fue corriendo al patio de la granja a advertir al resto de animales que vivían allí:

-¡Hay una trampa para ratones en la granja!, gritó alarmado

La gallina, que estaba sentada tranquilamente, levantó la cabeza y dijo:

– Discúlpeme Sr. Ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica lo más mínimo.

Entonces, el ratón se aproximó hasta el cordero y le dijo:
– ¡Hay una trampa para ratones en la granja!
– Discúlpeme Sr. Ratón, le contestó el cordero, pero no hay nada que yo pueda hacer, rezaré por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:
– Pero, ¿acaso yo estoy en peligro? Pienso que no…. es más … Estoy segura de que no.

Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido pensando en cómo enfrentarse a la trampa del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una trampa para ratones atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la trampa había atrapado la cola de una cobra venenosa. Al acercarse a comprobar qué había pasado, la cobra mordió a la mujer.

El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con mucha fiebre. El granjero decidió que lo mejor era que tomara una buena sopa de gallina.

El granjero cogió su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para poder alimentar a todos, el granjero mató el cordero.
La granjera no se curó y acabó muriendo.

Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

Finalmente, sólo el ratón sobrevivió a la trampa que tanto le preocupaba y que los demás animales habían ignorado porque pensaban que ‘no iba con ellos’”.

¡Qué distinto hubiera sido todo si los animales se hubieran preocupado por su compañero el ratón!, ¿verdad?

Después de estos últimos meses en los que los profesionales del cuidado -los sanitarios- han puesto todo su empeño y buen hacer en cuidarnos, tenemos que reflexionar en la importancia de adquirir buenos hábitos para mantenernos sanos, tanto física como mentalmente. De esta forma, estaremos también fuertes para cuidar a los que nos rodean: personas mayores, niños, personas con necesidad… quiénes al recibir estos cuidados también podrán, a su vez, atender a otras personas. En definitiva, poner en práctica el cuidarnos entre todos para avanzar como sociedad.

Pero, ¿qué podemos hacer para cuidarnos?

  • Lo primero que debemos hacer es cuidar de nuestra salud: descansar lo suficiente, alimentarnos bien, hacer ejercicio físico con regularidad, tener nuestros ratos de ocio y distracción. Para poder cuidar de otros, tenemos que estar fuertes.
  •  Aprender a decir no. Parece fácil, pero a veces asumimos una carga demasiado grande (de trabajo, de responsabilidad, de obligaciones…) porque no sabemos decir no a tiempo. Si queremos cuidarnos y cuidar hemos de saber elegir nuestras prioridades.
  • Aprender a pedir ayuda. ¡Sí! En ocasiones, somos nosotros los que necesitamos que nos ayuden para poder ayudar. Necesitamos de la colaboración de otros para poder afrontar ese proyecto que puede ayudar a tantas personas… ¿vamos a dejar de hacerlo porque la carga es demasiado grande para nosotros solos?
  • Organizar mejor nuestro tiempo. Una manera de no tener que enfrentarnos a situaciones de estrés es planificar nuestras actividades a lo largo del día, de la semana, del mes… De esta forma, tendremos en cuenta también el tiempo que podemos dedicar al ocio y al tiempo libre, lo que nos ayudará a vivir mejor, en definitiva, a cuidarnos.
  • Relacionarnos. Cultivar las relaciones sociales. Mantener el contacto con familiares, amigos, compañeros de trabajo… ¡es tan gratificante! Cuando planifiquemos nuestra agenda, dejemos siempre un espacio para ellos. El sentirnos queridos por las personas de nuestro entorno nos ayuda a tener una mayor calidad de vida.
  • Y, por último, recordar siempre que cuando alguien requiere de nuestros cuidados nos está ofreciendo una oportunidad para ser más sensibles a las necesidades de los demás, para mostrar nuestro lado más solidario y atento, ¿no creéis que es un lujo?

Para finalizar este post, sólo me queda invitaros a tomar partido en esta noble tarea de cuidar de vosotros mismos para convertiros en personas capaces de cuidar a otras, en definitiva, de formar una enorme red de cuidado.

¿Os animáis a participar en este movimiento en pro del cuidado? ¿Qué vais a hacer para lograrlo?