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Cómo desconectar a través del ocio activo

Esta semana en la que muchos de nosotros tenemos unos días de descanso quiero hablar de desconectar a través del ocio activo. ¿Qué os parece? Hay muchas personas a las que les cuesta poner el cerebro de vacaciones y eso les impide disfrutar al máximo cuando tienen unos pocos días de descanso. Os propongo que estos días hagáis una tarea, ¡sí!, pero una tarea que os puede ayudar a aprovechar al 100% estas mini vacaciones y que contribuirá a vuestro descanso y bienestar.

ocio activo

El propósito de las vacaciones no es sólo el de descansar el cuerpo, ya sabéis, dormir más, comer menos apresurados, escapar de los atascos, tomar un poco el sol… Para que la desconexión sea completa es necesario descansar también la cabeza, alejando del cerebro pensamientos que nos preocupan del día a día y que nos impiden limpiar nuestra mente para volver a la rutina con fuerzas renovadas. ¿Qué tal si estos días intentamos olvidarnos de la rutina, del estrés, de las preocupaciones del día a día?

La mejor manera que conozco para llevar a buen término esta tarea de desconexión es el ocio activo. ¡No os asustéis!, no pretendo poneros a trabajar también en vacaciones, pero creo que es importante que seáis conscientes de cada cosa que realicéis estos días: quedar con amigos a cenar, pasear por la playa, jugar con vuestros hijos, leer un libro…

Os pido por favor que hagáis un ejercicio de memoria y recordéis esa celebración (comida familiar, con amigos, cumpleaños,…) que organizasteis con tanto cariño. Primero planeasteis la fecha, los invitados,… comprasteis la comida, la preparasteis, elegisteis el vino adecuado, el mantel, la vajilla… en definitiva, ¡os llevó mucho trabajo! Todo salió de maravilla, vuestros amigos o familia os felicitaron y además disfrutasteis muchísimo con la preparación, con la conversación, con las risas, la compañía.

Ahora poneros en otra situación. Ese día que planeasteis ir a la montaña con los niños y sus amigos. Preparasteis los bocadillos, las mochilas con el agua, la ropa de montaña. Os levantasteis temprano para evitar el calor y comisteis en la cima, rodeados de naturaleza, cansados del esfuerzo de la caminata y ¡muy felices!

¿Recordáis cuando organizabais el viaje del pasado verano? Más de cuatro meses pensando y eligiendo el mejor lugar que conocer, el medio del transporte, buscando un hotel adecuado y conociendo un poquito más del lugar en el que íbamos a pasar esa semana mágica. ¿Cuándo empezasteis a disfrutar ese viaje?

Son tres situaciones de ocio activo que, seguro, todos nosotros hemos vivido si no iguales, muy parecidas. Y seguro también que todos recordamos lo bien que nos sentimos. No os estoy diciendo que no podáis tumbaros en el sofá una tarde a leer ese libro pendiente ¡por supuesto que eso también es disfrutar del ocio activo! Sólo os animo a ser conscientes de cada actividad que elijáis hacer durante vuestras vacaciones y que, al finalizarla, analicéis sinceramente cómo os sentís, si os ha permitido escapar de las preocupaciones, si habéis fluido con ella. Y os invito a que, al menos, dediquéis un ratito del día a pensar en lo que haréis la siguiente jornada festiva. Sin agobios, sin estrés, sin preocupaciones, pero con muchas ganas de ¡vivir la vida al 100%!

Conectando al cerebro con el ocio activo conseguiremos desconectarlo del estrés, de la rutina, de las preocupaciones del día a día, lograremos limpiar la mente de esas ataduras de las que tanto nos cuesta desprendernos a diario y volveremos de esta Semana Santa con las pilas cargadas de energía para afrontar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino, con nuevas ideas y con nuevos planes. Además, estaremos entrenando al cerebro a disfrutar de los momentos de descanso.

Para finalizar, me gustaría contaros un cuento sobre las dificultades que muchos tenemos para conseguir parar y desconectar por unos instantes:

“Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en un aserradero. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; por lo tanto, el leñador se decidió a poner en practicar toda su experiencia.

El primer día al presentarse al capataz, éste le dio un hacha y le designó una zona de trabajo. El hombre entusiasmado salió al bosque y en un solo día cortó dieciocho árboles. -Te felicito, le dijo el capataz; sigue así.

Animado por las palabras del capataz, decidió mejorar su propia marca, de tal modo que esa noche se fue a descansar bien temprano.

Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.

Triste por el poco rendimiento, pensó que tal vez debería descansar más tiempo así que esa noche decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a superar su marca de 18 árboles. Sin embargo, ese día sólo cortó diez.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, hasta que al fin de esa primera semana de trabajo sólo cortó dos. No podía entender que le sucedía ya que físicamente se encontraba perfectamente, como el primer día.

Cansado y por respeto a quienes le habían ofrecido el trabajo, decidió presentar su renuncia, por lo que se dirigió al capataz al que le dijo: -Señor, no sé qué me pasa, ni tampoco entiendo por qué he dejado de rendir en mi trabajo.

El capataz, un hombre muy sabio, le preguntó:  -¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?  -¿Afilar? Jamás lo he hecho, no tenía tiempo de afilar mi hacha, no podía perder tiempo en eso, estaba muy ocupado cortando árboles. Siguiendo los consejos del capataz, el leñador, entre árbol y árbol, empezó a tomarse su tiempo para afilar el hacha; de esa manera pudo duplicar la tala de árboles”.

Mirad, muchas veces somos como el leñador con su hacha y nos olvidamos de afilarla. En nuestro caso, nos olvidamos de desconectar nuestra cabeza de las preocupaciones diarias y eso nos pasa factura. Por eso os invito a entrenar el ocio activo como medio de desconexión. Si conseguimos incorporarlo a nuestro día a día siempre encontraremos un momento para el disfrute, para alejar el cerebro de la rutina y no nos pasaremos el año anhelando el fin de semana, las vacaciones de Navidad, de Semana Santa o de verano.

¿Os animáis a desconectar con el ocio activo estas minivacaciones?

Esta entrada tiene 2 Comentarios

  1. Juan Bartolomé says:

    Luis, acabo de volver de vacaciones y he disfrutado muchísimo. Por cierto ni hemos tenido tiempo a poner la TV y eso creo que nos ha ayudado.
    Le estoy dando vueltas a lo del fin de semana…

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