Aprende del pasado, disfruta del presente e ilusiónate por el futuro. Como ya sabéis los que me habéis leído en otras ocasiones, esta es la premisa del optimismo inteligente que desarrolló Martin Seligman. ¡Pues bien! Esta semana en la que estamos de vuelta de las celebraciones de Navidad, Fin de Año y Reyes, y en la que alguno puede que le cueste volver a la rutina, me gustaría que hicierais un esfuerzo. Por eso os pido que os ilusionéis por el presente, por el día a día, y que arranquemos este año con mucha fuerza, la fuerza del optimista inteligente que no se lamenta por el pasado sino que aprende de él, que disfruta el presente y se pregunta cómo puede mejorarlo y qué puede hacer para crearse un magnífico futuro.

Os voy a contar una historia que me parece que es muy gráfica y que nos servirá a todos para comprender mejor todavía lo que significa disfrutar y vivir en el momento adecuado. Se llama ‘El tiempo y los plátanos’

“Hubo una vez un hombre que decidió pasar algunas semanas en un monasterio de Nepal. Cierta tarde entró en uno de los numerosos templos de la región y encontró a un monje sentado en el altar, sonriendo. Entonces, le preguntó al monje cuál era el motivo de su sonrisa.

– “Sonrío”, dijo el monje, “porque entiendo el significado de los plátanos”.

Dicho esto y ante la atónita mirada del visitante pasó a explicarle lo que quería decir para lo que abrió la bolsa que llevaba, extrayendo de ella un plátano podrido.

– “Esta es la vida que pasó y no fue aprovechada en el momento adecuado; ahora es demasiado tarde.”

Después, sacó de la bolsa un plátano aún verde, lo mostró y volvió a guardarlo.

– “Esta es la vida que aún no sucedió, es necesario esperar el momento adecuado.”

Finalmente tomó un plátano en el momento exacto de maduración, lo peló y lo compartió con él.

“Esta es la vida en el momento presente. Aliméntate con ella y vívela sin miedos y sin culpas.”

¡Qué sencillo! ¿Verdad? Con tres simples plátanos, el monje fue capaz de explicar al visitante toda la sabiduría del que vive valorando lo cotidiano, saboreando y disfrutando el día a día, y dotándose de estrategias para generar estados positivos aún en los momentos más complicados.

Ya sé que puede parecer difícil dejar atrás los buenos momentos pasados en familia o con amigos durante las fiestas, terminar unos días de descanso, volver de un maravilloso viaje… ¡para incorporarse de nuevo a los madrugones, a la rutina, al trabajo, a los estudios, a las responsabilidades…! Y te preguntarás:

¿Cómo puedo reilusionarme con el presente?

La primera premisa es agradecer. ¡Sí! Agradece por los magníficos días vividos, por lo que has disfrutado en familia o con los amigos… El agradecimiento te pondrá la sonrisa en los labios.

Lo segundo. Valora. Valora lo que tienes en la actualidad. ¿Te das cuenta de todo lo bueno que te rodea? Trabajo. Amigos. Familia. Todo eso debería ser suficiente para que vivieras el presente de manera apasionada. Para que disfrutaras del día a día.

Y ahora, pregúntate ¿qué puedo hacer hoy por estar mañana donde quiero?

¡Hazlo! (y esta es la tercera premisa) ¡Toma las riendas de tu vida! ¡Proyecta! Porque el que tiene proyectos, el que se marca objetivos y actúa para conseguirlos, tiene ilusión y el que tiene ilusión ¡disfruta del momento intensamente y construye el futuro de la mejor forma posible!

Creo que todos podemos hacer estas tres simples cosas: agradecer, valorar, proyectar.

Os aseguro que la actitud que adoptemos (recuerda que la elegimos nosotros) puede hacer que modifiquemos nuestra visión del momento presente. ¿Os imagináis que el monje se hubiera lamentado por el plátano podrido y hubiera corrido a comerse los otros dos para evitar que también se echaran a perder? ¿Qué hubiera pasado? El plátano verde hubiera estropeado la experiencia, ¿no os parece?

Por eso, no es conveniente estar permanentemente pensando en el pasado ¡ya pasó!, ni tampoco en las próximas vacaciones o en el fin de semana ¡porque nos perdemos disfrutar el presente! Y recuerda que las expectativas favorables sobre el futuro se empiezan a cimentar en el presente. ¡Así que empieza ya!

Os dejo un ejercicio que puede ayudaros a vivir este mes de enero bajo el prisma del optimismo inteligente:

-Márcate una meta para este mes. Escríbela en un papel. Y no te olvides de que debe ser ambiciosa, pero alcanzable.

-Una vez tengas clara esa meta, fíjate pequeños objetivos que tienes que ir alcanzado para llegar a esa meta (¿recuerdas el método Kaizen?). Escríbelos y ponles fecha. Te ayudarán a seguir y a tener una actitud positiva en tu día a día.

Verás cómo con esta tarea vuelves a saborear y te vuelves a ilusionar por el presente, por este mes de este año que comienza y que está lleno de oportunidades para disfrutar de cada día.

¿Te animas a vivir el presente? Pero a vivirlo de verdad, en ‘modo disfrute’… ¡Cuéntamelo!