“La recompensa por un trabajo bien hecho no es lo que nos pagan, sino aquello en lo que nos convierte”

iberiaEsta semana ha habido una noticia que me ha hecho reilusionarme, sonreír, tener esperanza y comprobar, una vez más, que somos un país extraordinario con gente extraordinaria capaz de apasionarse por un trabajo bien hecho. Se trata de la historia del piloto de Iberia  que el lunes pasado cubría el vuelo Madrid-Coruña y que hizo de ese viaje un auténtico placer para todo el pasaje. Al parecer, el comandante –un apasionado de la historia- hizo de guía turística durante todo el trayecto y narró a los pasajeros los pormenores de los lugares que iban sobrevolando. Llegó, incluso, a pedir permiso para desviarse de la ruta y sobrevolar la muralla de Lugo. Todo para que el pasaje comprobara su belleza.

¡Me parece extraordinaria esta actitud! Un ejemplo de que la pasión puede ponerse en cualquier trabajo. El piloto podía haber hecho su trabajo de forma mecánica y rutinaria, pero eligió hacer pasar un buen rato a los viajeros. Amenizó el viaje con canciones y consiguió que al aterrizar la mayoría del pasaje rompiera a aplaudir.

Y no sólo eso, también hizo más agradable el trabajo de las azafatas y del resto de la tripulación del avión. Aunque para ellos esta forma de afrontar el trabajo ya nos les sorprende, según comentaban al pasaje, ya que al parecer el comandante se comporta de forma habitual con esa alegría.

¡Qué maravilla! Creo que el comandante de Iberia sabe trasladar a sus colaboradores (azafatas y personal auxiliar) y clientes (pasajeros) el disfrute por el trabajo y llega a casa con la satisfacción del deber cumplido, trasmitiendo la sensación de que ha dado lo mejor de sí mismo y así, se convierte en un ejemplo de actitud entusiasta, de compromiso con la vida e, incluso, da sentido de trascendencia a su trabajo.

Quiero dedicar este post a todas las personas que han elegido vivir su trabajo como una forma de participar en algo importante. Que admiten que el trabajo puede ser algo de lo que se puede disfrutar. Y lo hacen sea cual sea su profesión. A diario, veo ejemplos de personas que han elegido implicarse, acometer con alegría el día a día…que se han enamorado de su trabajo. ¡Y son felices! Porque, como dijo Sartre, “felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”.

Y tú… ¿Quieres dejar pasar el tiempo esperando el fin de semana o has elegido vivir de lunes a lunes?