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¿Cómo ejerces el liderazgo en los momentos complicados?

Esta semana comenzamos el post con una pregunta: ¿Cómo ejerces el liderazgo en los momentos difíciles? Como sabéis, nuestro comportamiento en situaciones complicadas pone en evidencia lo que, de verdad, somos, lo que sentimos, nuestra forma de actuar. A veces, cuando tenemos que tomar una decisión en un momento de tensión los nervios nos atenazan y nos bloqueamos. Otras veces, cargamos a los demás con la responsabilidad con tal de no correr el riesgo de equivocarnos. También hay veces que cogemos muy fuerte las riendas y dirigimos a nuestro equipo con templanza, con madurez… Éste último es el caso ideal, pero no siempre es fácil actuar de esta forma.

liderar

Este fin de semana he tenido la oportunidad de ver la última película de Spielberg, ‘Los archivos del Pentágono’ en el que una maravillosa Meryl Streep en el papel de la propietaria del Washington Post tiene que ejercer el liderazgo en un momento difícil en el que se dirime sobre destapar una importante información que puede hundir al Gobierno americano y dañar económicamente al diario, o callar y seguir dirigida por la mayoría del consejo de administración (formado por hombres). La película, además de despertar el debate sobre la libertad de expresión es también una historia de liderazgo. Del liderazgo -hasta ese momento- oculto y que despierta, precisamente, en un momento difícil. ¿Complicado?

Mirad, el líder tiene que ser ejemplo, tiene que se la inspiración de su equipo, el espejo en el que querer mirarse, el hombro al que acudir y el modelo al que aspirar parecerse. Por ello, es en los momentos complicados en los que tenemos que respirar hondo y buscar las distintas fórmulas con las que contamos para salir de esa situación. Observar a nuestro equipo, al que debemos conocer muy bien, y encontrar a la persona o personas que van a ayudarnos a reconducir la situación y a sacar un aprendizaje de ella.

Porque las situaciones complicadas -seamos responsables de equipo o empleados- nos ponen a prueba. Y, en el caso de los líderes son las que van a contribuir a afianzar nuestro liderazgo, son las situaciones en las que van a destacar tanto nuestras fortalezas como todo aquello que tenemos que mejorar. ¿Y cuáles son las claves?

En mi opinión, para ser un buen líder también en momentos en los que parece que todo está en nuestra contra hay que tener en cuenta tres puntos:

  1. ¡Sí! Porque las prisas son malas consejeras y el correr, gritar, y trasladar ese nerviosismo al resto del equipo no nos va a beneficiar en nada. ¡Párate y piensa qué te ha llevado a esa situación y qué puedes hacer para cambiar la situación en la que te encuentras!
  2. Reúnete con tu equipo. ¡Es tu equipo de trabajo, personas a las que tienes que transmitir confianza!…Comienza confiando en ellos y así buscar juntos la posible solución.
  3. Cuando hayáis fijado un objetivo, una meta (como posible solución)…poneros manos a la obra. ¡Todos! Tú también. ¡Remángate y ponte a trabajar! Recuerda que eres su modelo y eres tú el que tiene que ganarse ser su ejemplo.

Si después de esos pasos conseguimos solventar la situación complicada… ¡fantástico! Si, por el contrario, a pesar de los esfuerzos no hemos logrado superar el problema…nuestro equipo estará ahora más unido que nunca, serás ejemplo de luchador infatigable ante tu equipo y serás también el responsable de invitar ¡con más ganas que nunca! al resto de las personas de la empresa a empezar de nuevo analizando qué se ha aprendido de esa situación, cómo vamos a actuar si vuelve a ocurrir, a marcarse un nuevo objetivo, una nueva meta….Entonces tendrás la oportunidad de convertirte en un líder, un buen líder también en momentos difíciles.

Y para terminar, quiero hacerlo con un cuento denominado ‘El problema’.

Cierto día en un monasterio Zen-Budista, se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un sustituto. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para elegir al nuevo centinela.

El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo:

-“Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar.”

Entonces colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un jarrón de porcelana muy raro, con una rosa amarilla de extraordinaria belleza en él y dijo:

-“¡Aquí está el problema!”

Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarro de extremo valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro. ¿Qué representaría?, ¿Qué hacer?, ¿Cuál era el enigma?

En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y … destruyó todo de un solo golpe.

Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:

-“Usted será el nuevo Guardián del Castillo”.

Al final los momentos de crisis pueden venir disfrazados de cualquier cosa: pueden ser muy bellos, como el jarrón y la maravillosa flor, o venir en una forma menos bucólica. Lo importante en los momentos críticos para el líder es localizar la causa de la crisis y tomar decisiones de acuerdo a los objetivos propuestos. Tener la suficiente clarividencia y fortaleza para hacer lo mejor en pro del objetivo que se quiere conseguir.

¿Os dais cuenta? ¡Ese era el problema y había que resolverlo! Y ese monje tomó la decisión sin miedo, sin asustarse por posibles consecuencias negativas porque su misión estaba clara: había que resolver esa complicada situación.

Y tú, ¿te animas a liderar también en los malos momentos? ¡Entonces eres un gran líder!

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