En el post de esta semana quiero que reflexionemos acerca del liderazgo y del trabajo en equipo. Porque para ser un buen líder es necesario contar con un buen equipo y saber sacar lo mejor de cada uno haciéndole sentir el mejor. Mi primera pregunta de este post es:

  • ¿Eres un buen líder?

¡Cómo saberlo!, ¿verdad? Pues acerca de esta pregunta es sobre lo que quiero que reflexionemos tras leer esta historia que, quizás, algunos de vosotros ya conoceréis. Se trata de una fábula sobre los animales de la selva:

“Un día el león, el rey de la selva, estaba muy preocupado: otros animales de una zona limítrofe, les acababan de declarar la guerra. Sin embargo, el león, un fabuloso líder entre el resto de los animales de la selva, tenía un plan, y reunió a todos sus súbditos:

– ¡Amigos! Un rey vecino nos acaba de declarar la guerra. Pero no os preocupéis, porque entre todos formaremos el mejor ejército, les dijo.

El león, pidió ayuda a su más fiel consejero, el mono. Entre los dos, comenzaron a organizar a todos los animales para formar un poderoso ejército. Y así, fueron llamando a cada animal para explicarle cuál sería su misión según las cualidades y habilidades que tenía. 

  • Elefante, ven aquí- dijo el león- Tú eres muy fuerte, y serás muy útil para llevar todas las municiones. Piedras, troncos de árboles. ¡Vendrá fenomenal tu fuerza
  • ¡Por supuesto!, contestó el elefante, ¡Llevaré todo lo que haga falta!
  • Serpiente, tú serás la encargada de espiar al enemigo- le explicó el león- Eres la más silenciosa y además puedes colarte por cualquier sitio para averiguar cuál es la estrategia de nuestro enemigo.
  • ­¡Me encanta esa tarea!- dijo la serpiente.
  • Vosotros, zorros, os necesito- continuó hablando el león- Sois de entre todos nosotros los más astutos. Quiero escuchar vuestras propuestas de estrategias y tácticas de asalto para vencer la guerra.
  • ¡En seguida nos ponemos a pensar!, contestaron los zorros.
  • Y vosotros, los osos- dijo el león- Con vuestra fuerza y agilidadpodréis trepar por los muros cuando nuestros enemigos nos impidan el paso.
  • ¡Fantástico!, contestaron los osos.

 Así, poco a poco, cada animal de la selva fue recibiendo las órdenes con su cometido en la contienda. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que el mono le dijo al león:

  • Perdone Majestad, pero tenemos un problema…
  • ¿Qué problema?, preguntó el león.
  • Tenemos dos animales que no nos sirven para nada… podríamos inventar cualquier excusa para mandarles a casa.
  • ¿A qué animales te refieres?, preguntó intrigado el león.
  • El burro y el conejo, contestó el mono, no nos sirven. El burro es muy tonto, Majestad, y el conejo demasiado pequeño y débil.
  • Estás muy equivocado, le rebatió el león, todos servimos para algo.

Y dirigiéndose a estos dos animales les dijo.

  • Burro, tú serás el encargado de llamar a todos los animales a formar cuando yo te lo diga. Tu voz es todavía más poderosa que la mía.
  • Y tú, conejo, eres tan rápido que me resultas de gran ayuda para llevar los mensajes de un lado a otro. Serás el mensajero y tu trabajo es de vital importancia.

Los dos animales sonrieron con agradecimiento mientras el mono agachaba la cabeza con pesadumbre. Acababa de recibir una enorme lección del león. Entre todos, ganarían la guerra”.

Qué importante el trabajo en equipo, ¿verdad? Y qué importante ser o contar con un buen líder que sepa detectar las fortalezas de cada uno de los miembros del equipo, que sea capaz de valorar lo bueno y de sacarle partido, al tiempo que motiva a los integrantes para que ofrezcan su mejor versión. Porque todos, ¡todos!, somos buenos en algo y es tarea de cada uno saberlo, pero también el líder del equipo ha de conocer esas aptitudes de los integrantes de su compañía para saber qué papel otorgarles en cada proyecto.

Y volvemos con la pregunta inicial:

  • ¿Eres un buen líder?

Para saberlo, te pido que pienses en los miembros de tu equipo de trabajo. ¿Sabes los nombres completos de todos ellos? ¿Conoces algo de su vida personal? ¿Sabes si son padres o madres, si tienen algún familiar dependiente a su cargo, alguna enfermedad, si hay algún acontecimiento familiar cerca por el que darle la enhorabuena, cuál es su viaje soñado…? ¿Conoces sus éxitos profesionales, sus aficiones, …?

Para ser un buen líder es muy importante conocer a las personas con las que trabajas, establecer esa relación de confianza que haga cómodo el trato y que haga al jefe del equipo ser capaz de disculpar un mal día o entender por qué ese trabajo se demora algo más de lo habitual. Conocer lo suficiente de su trayectoria profesional para saber que es la persona adecuada para ‘bordar’ ese trabajo delicado o que tiene el carácter perfecto para motivar al resto de miembros del equipo en su tarea.

Y es que, sólo conociendo muy bien a las personas que componen tu equipo de trabajo serás capaz, como líder, de potenciar las fortalezas (emocionales y profesionales) de cada uno en pro de ese proyecto en común que tenéis entre manos. ¿Qué hubiera pasado en la fábula que hemos leído si el león no hubiera conocido al burro y al conejo? ¡Probablemente se hubiera fiado del mono y habría prescindido de ellos en la contienda! No hubieran tenido un buen mensajero ni un buen responsable de llamar a los animales…Además, el burro y el conejo se hubieran sentido frustrados e inútiles por no poder ayudar en un acontecimiento tan importante.

Dicen que un buen líder no manda, sino que inspira… ¡y lo hace con el ejemplo! Esta es otra de las características de un buen líder: Ser capaz de trabajar codo con codo con el resto, de dar ejemplo de entrega y pasión por el trabajo y de transmitir que cuenta con todo su equipo ¡porque lo conoce!

Y ahora, te invito a responderme a la pregunta con la que comenzábamos el post: ¿Qué estás haciendo tú para convertirte en un mejor líder?