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¿Eres un inconformista? ¿Trabajas por tus sueños?

¿Eres un inconformista? En ocasiones, no conformarse con lo que uno es o tiene es bueno porque te empuja a trabajar para conseguir lo que deseas. El problema llega cuando sólo nos fijamos en lo que los demás tienen o son, cuando siempre nos parece mejor, sin darnos cuenta ni disfrutar de lo que nosotros tenemos o somos. Es entonces cuando nos convertimos en eternos inconformistas.

inconformista

Y, como siempre, quiero contaros una historia que me parece adecuada para entender de lo que quiero hablaros. Se llama ‘Más no es suficiente’:

Había una vez un cortador de piedra que no estaba satisfecho consigo mismo y con su posición en la vida. Un día pasó por la casa de un rico mercader. A través del portón abierto, vio muchas riquezas y visitas importantes.

– “¡Qué poderoso debe ser ese mercader!”, pensó el cortador de piedras. Se puso muy envidioso y deseó poder ser como el mercader.

Para su sorpresa, repentinamente se transformó en mercader, disfrutando más lujos y poder que los que jamás pudo imaginar, pero era envidiado y detestado por aquellos con menor riqueza que él. Pronto un alto oficial pasó por allí, llevado en andas en un trono, acompañado por lacayos y escoltado por soldados sonando gongs. Todos, sin importar su riqueza, tenían que inclinarse ante la procesión.

– “¡Qué poderoso es ese oficial!”, pensó. “¡Quisiera ser un alto oficial!”

Entonces se transformó en un alto oficial llevado a todos lados en andas en su adornado trono, temido y odiado por toda la gente de los alrededores. Era un caluroso día de verano, por lo tanto el oficial se sentía muy incómodo en el trono. Miró al sol en lo alto. El sol brillaba orgulloso en el cielo, inmutable ante su presencia.

– “¡Qué poderoso es el sol!”, pensó. “¡Desearía ser el sol!”

Entonces se transformó en el sol, brillando con fuerza sobre todo el mundo, abrasando los campos, insultado por granjeros y trabajadores. Pero una enorme nube negra se movió entre él y la tierra, como para que su luz no pudiera brillar sobre todos ahí abajo.

– “¡Qué poderosa es esa nube de tormenta!”, pensó. “¡Desearía ser una nube!

Entonces se convirtió en una nube, inundando los campos y poblados, escuchando los gritos que todos le proferían. Pero pronto encontró que era alejada por alguna fuerza poderosa, y se dio cuenta que era el viento.

– “¡Qué poderoso que es!”, pensó. “¡Desearía ser el viento!”

Entonces se convirtió en el viento, volando tejas de los techos de las casas, sacando árboles de raíz, temido y odiado por todos. Pero después de un rato arrasó contra algo que no se movía, sin importar la fuerza que hiciera al soplar. Una enorme roca.

– “¡Qué poderosa es esa roca!”, pensó. ¡Quisiera ser una roca!”

Entonces se convirtió en una piedra, más poderosa que cualquier otra cosa en el mundo. Pero cuando estaba allí, escuchó el sonido de un martillo golpeando un cincel sobre la dura superficie, y sintió que lo estaban cambiando.

– “¿Qué puede ser más poderoso que la roca?”, pensó.

Miró y vio delante de sí la figura del cortador de piedra”.

¿Os dais cuenta? En la historia se cuenta el inconformismo llevado al último extremo. El pensar que todo lo demás es mejor que lo nuestro sin detenernos a pensar en que, a veces, nuestra vida es maravillosa.

Ahora os pido que hagáis un ejercicio de sinceridad:

-¿Cuántas veces habéis deseado la casa, la familia, el trabajo de alguien…?

-¿Cuántas veces habéis deseado la forma de vida de tu vecino o de tu mejor amiga?

-¿Cuántas veces habéis deseado con toda tu fuerza ser igual que…?

¡No pasa nada! Es lógico aspirar a lo mejor, pero siempre que se sepa qué es lo mejor. ¡Sí! Porque en la mayoría de las veces lo que deseamos es una fachada, aspiramos a algo que luego no nos llena para nada, y no nos detenemos a pensar en lo rica que es nuestra vida. ¡Y nos olvidamos de agradecer! Ya sabéis que siempre os digo que el agradecimiento es un valor fundamental en nuestra vida y que tenemos que darnos cuenta de todo lo que tenemos antes de perderlo. Como le pasó al cortador de piedra. Sólo quería más y más poder…sin apreciar el poder que tenía entre sus manos.

Os invito a que cuando sintáis el deseo de tener algo o de ser alguien diferente os paréis a pensar unos minutos, repaséis vuestro día a día, recordéis a todas las personas que forman parte de vuestra vida (amigos, familia, compañeros de trabajo, vecinos…) y ¡deis las gracias! Entonces y sólo entonces pensad si, de verdad, eso que tanto añoráis vale la pena, si tiene cabida en vuestra vida… Si se trata de algo que, verdaderamente, os puede llenar más como personas ¡adelante! ¡Trabajad para conseguirlo! Con esfuerzo y dedicación… porque se trata de un sueño, de una meta…¡hazlo realidad!

Si, por el contrario, es un simple deseo vacío que os nubla la vista y os impide ver lo que de verdad tenéis ¡apartadlo de vuestra vida! ¡no vale la pena! ¡No nos conduce a nada!

Y tú, ¿trabajas por tus sueños?

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