Es tu momento. Es nuestro momento. Es el momento de todos. Esta semana quiero reflexionar acerca de cuándo es el momento de despertar, de empezar a actuar tras las fases iniciales de incertidumbre y de incredulidad en esta crisis que estamos atravesando.

Y para comenzar, como es habitual, quiero lanzaros una pregunta:

  • ¿Cuándo es el momento? ¿Cuándo es tu momento?

Comenzaremos esta reflexión con un pequeño relato de Jorge Bucay titulado ‘¿Dónde comienza el camino?

“Cuentan que, una vez, un estudiante avanzado de zen viajó hasta la ermita del viejo maestro Qian Feng para hacerle una pregunta que había estado ponderando desde hacía mucho tiempo.

Cuando finalmente estuvo frente al maestro, que aguardaba en calma sobre su tatami, el estudiante se arrodilló y dijo:

– Maestro, sé que todas las direcciones conducen a la morada de Buda, pero también sé que solo un camino lleva hasta las puertas del Nirvana. Solo te pido, maestro, que me digas dónde comienza ese camino.

Qian Feng se puso entonces de pie, dio un par de pasos hacia el estudiante y, con el extremo de su bastón, trazó una línea sobre la tierra justo delante del rostro de su discípulo.

– Aquí – dijo.

Y sonriendo, el maestro volvió a sentare sobre su tatami”.

¿Qué creéis que trataba de enseñar el maestro a su discípulo?

Yo creo que lo que intentaba enseñar es que el momento oportuno puede ser éste, puede ser aquí y ahora, en cuanto estemos preparados y tomemos la decisión de emprender el camino de nuevo. Por lo tanto, el momento adecuado dependerá de nosotros más que de cualquier otra cosa o circunstancia.

Por eso, el momento de volver a tomar las riendas de nuestra vida -siempre teniendo en cuenta las diferentes circunstancias de cada uno- lo tenemos que elegir nosotros. Cuando estemos preparados, cuando hayamos superado esas fases de incertidumbre, de alarma, de incredulidad… de duelo, incluso, entonces ese es el momento.

Porque a todos nos ha bloqueado en algún momento o nos bloquea esta situación que estamos viviendo. A todos nos ha asustado y nos asusta. ¡Claro que sí! No me canso de repetir -en las conferencias y cursos online que estoy impartiendo- que es normal tener momentos de vulnerabilidad, tener miedo, estar un poco ansioso…, permitirnos un momento de fragilidad o inseguridad… ¡por supuesto!

Pero, una vez superados estos bajones, esta paralización… debemos ponernos en marcha. Como podamos. Buscar el cómo podemos…y dejar de preguntarnos el por qué no podemos. Cambiar ese porqué por un para qué… da sentido al esfuerzo, nos impulsa y nos acompaña en la determinación de hacer algo. En definitiva, dejar de lamentarnos por lo que nos pasa y ver qué podemos hacer con lo que tenemos, con las limitaciones impuestas por las circunstancias, en muchos casos, con los recursos muy limitados. Como por ejemplo, en el ámbito laboral por la pérdida de un trabajo, de un negocio, de un cliente, de un proveedor… Porque en demasiadas ocasiones seguir adelante es complicado, ¡ya lo sé!, pero es que actuar es la única opción. Aquí no vale resignarse y parar. ¡No es el momento de bajar los brazos y esperar! Es el momento de prepararnos para la nueva sociedad que nos vamos a encontrar cuando todo esto pase.

Mirad, si hay algo que ahora tenemos es tiempo. ¿Y si invertimos ese tiempo en crecer, en formarnos para esta nueva etapa, en repensar en lo que realmente queremos hacer, en lo que nos gusta, nos llena, nos hace fluir…?

Hace unos días, escuchaba en la radio que tras esta crisis del COVID 19 muchas personas optarán por hacer un cambio en su vida. Unas de forma obligada. Otras porque habrán tenido tiempo de replantearse qué es lo que realmente quieren. ¿Y si ahora es el momento? ¿Y si es tu momento? ¿El momento de hacer un cambio en tu vida? O ¿Es el momento de hacer lo que estás haciendo, ahora disfrutándolo?

Me gustaría ayudarte con unas pautas que creo que pueden funcionar para centrarnos en este momento de cambio:

  • Dejar de lamentarnos y pasar a la fase de aceptación. Estamos viviendo lo que se denomina un cambio drástico, impuesto, que a muchos nos ha golpeado con fuerza. Pero hemos de empezar a aceptar la nueva situación. De esta forma tomamos consciencia de cuál es realmente nuestro punto de partida. Sabemos cuál es el aquí y el ahora.
  • Afrontar el cambio con esperanza e ilusión en la medida de lo posible. Aunque sea de manera obligada, forzada… ¡A algunos nos toca repensar nuestra vida! ¿Por qué no lo hacemos con esperanza, con ilusión? Pensando en nuevas oportunidades, en lo que este cambio puede traerme de bueno respecto a nuestro día a día anterior. ¿Qué hay de agradable, por ejemplo, en trabajar desde casa para los que tenemos esa posibilidad? Más tiempo en familia, menos atascos y menos tiempo perdido para llegar al trabajo…
  • Asumir que todos los cambios suponen dejar algo conocido, y en cierto modo cómodo, atrás. ¡Y eso duele! ¡Claro que sí! Pero superar ese dolor es necesario para caminar hacia adelante. Para volvernos a ilusionar por nuestra vida y así podremos construir una nueva existencia en la que sentirnos confortables y cómodos de nuevo.

Para finalizar, me gustaría reformularte la pregunta que te hice al comenzar el post:

  • ¿Crees que ya ha llegado tu momento de enfrentarte al cambio o incluso de provocarlo y aceptar disfrutar de él? ¿Es tu momento?

Y, por último, me gustaría concluir este artículo con una frase de Mahatma Gandhi:

“Nosotros tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo”

¿Te atreves?