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¿Qué ha sido de tus propósitos de Año Nuevo?

propósitosEsta semana os quiero hacer una pregunta: ¿Qué ha sido de vuestros propósitos de Año Nuevo? ¿Os acordáis que al acabar el año 2015 y comenzar 2016 nos hicimos una lista de propósitos, como casi siempre? Seguro que algunos hemos sido capaces de cumplirlos, de lograrlos, de alcanzarlos, pero ¿y el resto? ¿Qué ha pasado con esos propósitos que no han llegado a realizarse? ¿Por qué no hemos conseguido cumplirlos?
En ocasiones, ¡seguro!, lo hemos intentado y no ha podido ser. Si ese es vuestro caso ¡no hay que decaer! ¡Sigamos intentándolo! Poco a poco, paso a paso… Mirad, cuando me propongo algo y sé que va a ser costoso de conseguir lo divido en varias partes, en diferentes acciones que al realizarse me pueden llevar al objetivo final. Y me marco plazos en cada una de ellas. Si te enfocas en estas pequeñas acciones podrás llegar a ese objetivo o propósito final que se te ha resistido este año.
Si se trata de un propósito del que ni siquiera os habéis acordado…¿no sería que no era algo tan motivante? Cuando nos marcamos un objetivo tenemos que tener muy claro que es algo que deseamos, que ansiamos, que nos empuja y nos motiva. Si no es así ¡lo más probable es que no moveremos ni un dedo por conseguirlo! Os propongo que repaséis la lista de propósitos para este año y que suprimáis esos a los que no habéis prestado mucha atención… ¿querías aprender ese idioma que te encanta? ¿estás seguro? Acordaros a la hora de hacer los propósitos para el año que comienza en unos días de elegir algo que de verdad queráis conseguir, algo con lo que soñáis, que os hace vibrar, algo con lo que se os ilumina la mirada cuando pensáis en ello.
¿Y los que sí habéis sido capaces de lograr? ¡Seguro que los hay! Yo como Conferencista Motivacional, os invito a que los repaséis y os sintáis orgullosos de haberlo conseguido. Y ¿por qué no? Os animo a que estudiéis cómo los habéis logrado. Seguro que con muchas dosis de esfuerzo, trabajo, dedicación, pero también con mucha ilusión ¡porque eran cosas que deseabáis de verdad! ¿me equivoco? Y seguro que, en ocasiones, también os han entrado ganas de abandonar porque el camino se complicaba o porque el reto parecía inalcanzable, pero habéis seguido y ahora podéis poner vuestro propósito de año nuevo en la lista de cosas alcanzadas y ¡lo que todavía es mejor! el conseguirlo os ha hecho más fuertes y seguros de vosotros mismos. ¿No es maravilloso?
Este año, cuando hagamos la lista de propósitos para 2017 os animo a fijaros en tres cosas:
1. Elegir un objetivo que os motive de verdad para que no se quede en el cajón del olvido como ha ocurrido con algunos propósitos de este año.
2. Marcaros pequeños objetivos que os pueden llevar a conseguir esa meta final que tanto ansiais y a la que está dirigida vuestro foco de atención.
3. Recordad cómo habéis conseguido hasta ahora otros objetivos que os habéis propuesto y seguid el método y la actitud que os ha llevado a no abandonar.
Seguro que el próximo año cuando recordemos la lista de propósitos llenaremos el apartado de retos alcanzados.
Y para terminar reproduzco un cuento que leí hace unos meses y que creo que refleja muy bien la actitud que hemos de tener cuando perseguimos un propósito. Se titula ‘El ladrón de sueños’ y su autor es anónimo.
“Un día de verano, ante un grupo de niños, un hombre contó la siguiente historia:
Marcos era el hijo de un humilde entrenador de caballos. Su padre ganaba muy poco dinero y solo podía cubrir las necesidades básicas para mantener a su familia y para mandar al niño al colegio.
Una mañana en la escuela, el profesor pidió a los alumnos que escribieran cómo querían que fuese su vida cuando fueran adultos. Esa misma noche, Marcos escribió siete páginas en las que describía de forma pormenorizada su meta. El pequeño relató su sueño con mucho cuidado, detallando los pormenores, y todo lo acompañó con un plano de su proyecto.
Marcos deseaba una gran extensión de terreno donde tener una vivienda confortable, establos para los caballos, corrales para diversos tipos de animales y tierras para la siembra y la ganadería.
El proyecto del pequeño era un sueño perfecto. Después de trabajar en él varias horas, creyó tener el proyecto más ambicioso y mejor que un niño podría llegar a tener. Al día siguiente se lo entregó a su profesor con una amplia sonrisa en su cara.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo suspendido y con una nota que decía: «Ven a verme después de clase». Marcos, entre asombrado y enojado, fue a ver a su profesor y antes de que éste dijera nada, le preguntó:
–¿Por qué me ha suspendido?
–Tranquilízate y siéntate –dijo el maestro- creo que lo tuyo es un sueño imposible. No tienes recursos; tienes una familia muy pobre. Para lograr lo que quieres, necesitarías mucho dinero y eso no es posible. Y añadió, -primero tendrías que comprar el terreno, pagar para construir todo lo que pretendes hacer, comprar los animales, semillas para la siembra y además tendrías muchos gastos de mantenimiento. Creo que es un proyecto millonario, que no estás en condiciones de alcanzar.
El profesor le pidió a Marcos que revisara su trabajo y que se planteara un proyecto más realista: -¡Tómate unos días, vuelve con el nuevo trabajo y reconsideraré nuevamente la nota!, apuntó
Marcos regresó a su casa cabizbajo. Pensó mucho tiempo en el asunto y finalmente le pidió consejo a su padre, para saber qué opinaba sobre esta idea.
Éste con mucha sabiduría, le respondió:
–Mira, hijo, tienes que decidir por ti mismo, creo que es una decisión muy importante para tu vida. Si crees de verdad que puedes llegar a lograr, tu sueño, a pesar de la opinión de tu profesor, hazlo.
–Gracias por tu consejo, papá, creo que tengo la respuesta para el profesor, respondió Marcos.
Regresó a la escuela, con el mismo proyecto, se lo entregó al profesor y le dijo:
-“Usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño”
El hombre que estaba contando esta historia a los niños que le escuchaban atentamente dijo:
-Esta es mi historia. Y ahora mismo estáis en la casa que me propuse conseguir cuando era niño. Mi sueño se cumplió hasta el más mínimo detalle. Todavía conservo aquella tarea del colegio como recuerdo y símbolo de una fantasía que se hizo realidad. ¡Nunca dejéis que nadie os robe vuestros sueños!”
Y vosotros, ¿qué os habéis propuesto para el año que está a punto de comenzar?

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