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Y tú, ¿qué herencia de vida vas a dejar?

¿Qué vas a dejar cuando te marches? ¿Cuál va a ser tu herencia? ¡No! No estoy hablando de bienes materiales. Me gustaría que pensaras en qué es lo que estás sembrando en tu vida, en tu día a día, para que siga creciendo y desarrollándose cuando ya no estés aquí. Porque, cada día, sembramos y no siempre para ser nosotros los que recojamos la cosecha.

herencia de vida

Esta semana quiero comenzar recordando un cuento que me encanta. Se llama ‘Tenía una deuda’ y cuenta la historia de Tomás, un anciano de 80 años.

“Un día, Tomás, un hombre de 80 años estaba cavando en el jardín trasero de su casa. Un vecino que pasaba por allí y que le vio cavar, lleno de curiosidad por el trabajo en el que se afanaba el anciano, le preguntó:

-“¿Qué estás haciendo, Tomás?”

– “Voy a plantar cocoteros”, contestó el octogenario.

– “¿Y qué esperas? ¿Llegar a comer los cocos que den estos árboles?”, le espetó con sorna su vecino.

– “Probablemente no, pero toda mi vida he comido cocos de árboles que no había plantado. Y esto hubiera sido imposible si otras personas no hubieran hecho antes lo que yo estoy haciendo ahora. Sólo estoy pagando la deuda que tengo contraída con ellos”, respondió Tomás”

Esta historia siempre me ha hecho reflexionar y confío en que también lo haga con vosotros. Porque, muchas veces, queremos los resultados de nuestro trabajo ¡ya!, nuestra recompensa, ¡ya!, queremos el resultado, el éxito, el reconocimiento, los halagos ¡casi antes de haber finalizado lo que estábamos haciendo! A veces no nos damos cuenta de que, a diario, disfrutamos de situaciones que otros han propiciado, de entornos maravillosos que otros han cuidado, que somos las personas que somos porque otros nos han forjado (nuestros padres, maestros, amigos, familia y compañeros de trabajo)…

Y ahora me gustaría que os hicierais una pregunta:

-¿Cuántas veces habéis hecho algo pensando en que sean otros los que disfruten de su resultado?

Seguro que muchas veces lo habéis hecho sin daros cuenta. Como cuando preparabais esa cena tan especial por el 80 cumpleaños de vuestro padre o ese encuentro entre amigos…

Pero no siempre es fácil actuar como el anciano del cuento. Aunque os aseguro que es gratificante. Es maravilloso saber que estás sembrando para hacer mejor la vida de otros. Para saber que, cuando ya no estés, otras personas recordarán tu paso por esta vida porque verán crecer las semillas que han sembrado y recogerán los frutos de esos árboles que plantaste.

¿Y sabéis que es lo que más huella deja entre los demás? El amor que repartimos, el cariño con el que esa primavera plantamos ese árbol, el cuidado con el que conservamos ese legado, el cuidado y la dedicación que ponemos en preparar esa reunión o proyecto laboral…, la ayuda que prestamos en un momento crítico a esa persona que tanto lo necesitaba. Son esas pequeñas acciones que marcarán nuestro paso por la vida ¡mucho más que los bienes materiales! No sólo por la acción en sí sino también porque denota una actitud de servicio y generosidad hacia una trascendencia positiva pensando en los demás y dando significado a nuestra vida.

La semana pasada os proponía el reto de vivir vuestra vida bajo el prisma del optimismo inteligente. Esta semana os propongo que empecéis a pensar si cada día o, al menos, cada semana realizáis una acción que deje huella en otra persona. Y si no es así, que comencéis a hacerlo. Ayudar a algún amigo, a algún ser querido, a ese compañero y colaborador del trabajo, cuidar de la naturaleza para que vuestros descendientes puedan seguir disfrutando del olor del campo, de la frescura del agua del mar, y, sobre todo, amar…¡y hacerlo de forma incondicional! Sin esperar recibir nada a cambio. Amar a vuestros hijos, a vuestra pareja, a vuestros padres, a vuestra familia, a vuestros amigos, a vuestros compañeros… repartir amor para dejar huella de vuestro paso por la vida. ¡La mejor huella!

En definitiva, esta semana os quiero invitar a dar un significado a vuestra vida. Un nuevo significado. Quizás el más profundo: conseguir que alguien haya sido más feliz porque vosotros habéis vivido.

¿Os animáis con este nuevo reto?

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