Shawn Achor, CEO de la empresa Good Think y autor de La Ventaja de la Felicidad, plantea en el último número de HBR unas conclusiones sobre la ventaja competitiva que el nivel de felicidad de los empleados tiene en contextos con fuertes demandas y nos hace preguntarnos:

¿La felicidad es causa o consecuencia del éxito?

Bien, parece ser que existe una tendencia generalizada a pensar que el éxito es felicidad, de tal forma que si alcanzo los objetivos de ventas para este año, mejoro mi posición o consigo una mayor retribución, mi felicidad será plena. Sin embargo, esto es erróneo, pues en el momento que cese la euforia del logro, mis niveles de felicidad estarán al momento previo.

¡Pero esta creencia dificulta el desempeño! pues hasta que se logra el objetivo, el malestar que se experimenta dificulta poner en marcha recursos necesarios para resolver con éxito los problemas que surgen.

Lo que realmente parece tener un efecto son los niveles de felicidad previos del empleado cuando está haciendo frente al desafío. Es decir, mantener una mente positiva lleva a una mejora del reto planteado.

Sabemos también que la felicidad no está plenamente determinada ni por los genes, ni por el ambiente, sino por los hábitos que cultivamos, la forma de relacionarnos, cómo actuamos ante situaciones de estrés, etc. ¡Y todo esto lo podemos modificar!

El autor nos recuerda algunos ejercicios para entrenar una mente positiva durante tres semanas, algunos de estos ejercicios fueron:

  • Escribe tres cosas por las que estás agradecido.
  • Escribe un mensaje positivo a tus compañeros, familia o amigos.
  • Describe la experiencia más significativa que hayas tenido en el día.
  • Realiza al menos 10 minutos de ejercicio diariamente.

Recuerda, el único determinismo de la infelicidad es el convencimiento de la imposibilidad de ser feliz.

¿Tú qué eliges?