FireEscribo este post recién acabada la noche de San Juan, la más corta del año, con las cenizas de las hogueras en calles y plazas o en las playas de nuestra geografía todavía calientes. Y quiero hablaros precisamente de lo que entraña este ritual del fuego para recibir el solsticio de verano que se extiende por multitud de lugares de Europa. Porque significa decir adiós a todo lo que nos inquieta día a día y dar la bienvenida, recibir con los brazos abiertos las nuevas oportunidades para ocuparnos de ellas. ¿No creéis que la noche de San Juan es un momento magnífico para reilusionarse?

El día después de esta noche me recuerda un poco al día de Año Nuevo o al primer día del mes de Septiembre por lo que supone de ruptura con todo lo viejo. El 1 de enero pisamos por vez primera un año lleno de ilusiones, oportunidades, esperanza y buenos propósitos. En Septiembre volvemos a ser niños y a estrenar libros, libretas y lápices para nuevos objetivos y metas. Hoy, después de quemar lo viejo, de soltar nuestra mochila cargada de piedras también abrimos una nueva libreta, una nueva agenda, un folio en blanco. Y os quiero hacer una sola pregunta: ¿De qué queréis llenarlo?

Yo os propongo algunas ideas, pero me encantaría que fuerais vosotros los que compartierais las vuestras conmigo, con todos nosotros, a través de las Redes Sociales o con vuestros comentarios aquí, en la web.

Las ideas que os voy a dar para iniciar esta nueva etapa de ilusión después del fuego purificador son vuestras, me las hicisteis llegar a través de las Redes Sociales cuando os invité a terminar la frase “el mundo sería mejor si…”  Y las quiero compartir porque estoy convencido, como la mayoría de vosotros, que el mundo sería mejor si…:

-Realizáramos un acto de bondad al día.

-Cada uno de nosotros nos dedicáramos con pasión y entrega a trabajar por nuestros sueños.

-Sacáramos al exterior lo mejor de cada uno.

-Nos pusiésemos más veces en el lugar de los demás, antes de actuar.

-Si todos adoptáramos una actitud positiva.

-En lugar de fijarnos en las tinieblas, nos fijáramos en las luces.

-Practicáramos más la risa y el diálogo.

-Valoráramos más nuestro trabajo y el de los demás.

-Fomentásemos la empatía.

-Dejásemos de lado el egoísmo y la avaricia.

-Escucháramos bien y actuáramos desde el corazón.

-(…)

Y tú, ¿te atreves a llenar tu libreta de estos buenos propósitos? ¿Te animas a construir día a día un mundo mejor?