Hace muy pocos días publiqué un vídeo sobre la utopía. Es una de mis píldoras de motivación en la que me reafirmaba en que soy un utópico, a pesar de que para muchas personas esta palabra tenga connotaciones negativas. Por eso, esta semana, en mi post quiero seguir desarrollando este concepto, denostado por algunos y que otros la incluimos en nuestra filosofía de vida.

 

Y, como cada semana, voy a ilustrar este post con una historia. Un cuento cuya autoría se atribuye a Alejandro Jodorowski y que se llama ‘El arquero y la luna’.

“Cuentan que había un joven cuyo sueño era llegar a ser un día el mejor arquero del mundo. Obsesionado con esta idea averiguó quién era el maestro más célebre de esta disciplina en su país y organizó todo para ir a visitarlo y contarle su deseo: 

-Maestro, quisiera ser el mejor arquero del mundo, ¿qué tendría que hacer para conseguirlo?, le dijo cuando, al fin, lo encontró. 

A lo que el maestro contestó: 

-Si quieres hacer realidad tu deseo, debes alcanzar con una de tus flechas la Luna. Si lo lograras, tú serías el primero y nadie te cuestionaría que eres el mejor del mundo.

El muchacho se despidió del maestro dispuesto a seguir su consejo sin que nada ni nadie le desanimase en su empeño. Preparó sus arcos y flechas y, cada noche, se subía a lo más alto de un peñasco cercano al mar. Allí esperaba que la Luna saliera tras el horizonte y disparaba contra ella hasta que agotaba las flechas. Y eso mismo hacía noche tras noche, fuera luna nueva, menguante, creciente o llena.  

Los vecinos se burlaban de él y ya lo conocían como «el loco de la Luna», pero él, ignorando ofensas y provocaciones, siguió con su empeño.

Aunque jamás consiguió hacer diana en el satélite, de tanto intentarlo, este joven se convirtió en el mejor arquero del mundo, como había vaticinado el maestro”.

¿Qué os parece? Este cuento es un ejemplo de cómo la constancia, la perseverancia, el perseguir nuestros sueños -por más utópicos que parezcan- nos lleva a avanzar en nuestro camino…¡sí! A dar dos pasos y ver como se aleja otros dos, pero, al fin y al cabo, avanzando, caminando y aprendiendo. Porque, ¡la utopía nos permite avanzar!

Por eso me declaro con orgullo un utópico. Porque la utopía bien entendida -con los pies en el suelo- nos puede ayudar muchísimo en nuestro día a día. ¿No os ha pasado alguna vez que mientras perseguíais un sueño habéis encontrado algo mucho mejor en vuestras vidas? ¿Qué en el camino que estabais recorriendo para alcanzar ese sueño, esa utopía… os habéis deleitado con cosas, personas y circunstancias maravillosas? ¿No os ha servido, en alguna ocasión, ese deseo interior muy fuerte por algo que sabéis que es muy difícil sino imposible de alcanzar para llegar o alcanzar algo maravilloso que os ha llenado de satisfacción?

Mirad, hace pocos días Rafa Nadal, al que como sabéis admiro, volvió a alcanzar el Olimpo al vencer la final del US Open. A sus 33 años y habiendo tenido que cambiar de modo de juego varias veces a lo largo de su carrera por las lesiones, en mi opinión, ¡sigue siendo el mejor! Y sigue rompiendo estadísticas que, hace apenas unos años, eran una utopía para todos. ¿Vencer 12 veces un Roland Garros? ¿Ganar los más grandes torneos tras una importante lesión de rodilla? ¿Cuatro US Open? ¡Sí! El tenista balear convierte sueños en realidades, como el arquero, persigue una utopía, ¡y logra alcanzar la luna!

Veréis, lo que pretendo decir es que no dejéis que nadie os menosprecie por querer ir tras algo que, a primera vista, pueda parecer imposible. No os sintáis insultados porque os llamen utópicos… porque la persona utópica no tiene porqué no ser sensata, sino que sueña con alcanzar algo que desea y ¡trabajará duro por conseguirlo! Y cuando eso pasa, cuando te concentras en algo que anhelas, que quieres alcanzar, que quieres conseguir… el camino que vas recorriendo es maravilloso porque vas superando obstáculos y, cuando vuelves la vista atrás y ves el camino recorrido… ¡te sientes orgulloso de lo conseguido!, ¡feliz del esfuerzo realizado! ¡más sabio por el aprendizaje cosechado! Y ¡capaz de alcanzar ese sueño que todos tachaban de utópico!

De momento, y para concluir el post, te quiero ofrecer una pequeña hoja de ruta que puede ayudarte en el camino:

  • Considera seriamente que puedes alcanzar eso que tanto deseas. ¡No dudes!
  • Busca la forma de alcanzarlo. Trabaja para conseguirlo.
  • Márcate pequeños objetivos (siempre me gusta recordaros el ‘método Kaizen´.
  • Felicítate por tus victorias (aunque sean pequeñas, son tuyas y te las has ganado).
  • Cuando creas que vas a desfallecer, concédete un descanso y echa la vista atrás en el camino para ver todo lo que has recorrido.
  • Sigue creyendo en tus sueños ¡y cuando creas que has alcanzado eso que parecía una utopía!… revisa todo lo aprendido y ¡ve en busca de la siguiente!

Y tú, ¿eres un utópico?