La riqueza… ¡todos deseamos poseerla!, ¿verdad? Si os preguntara, ¿cuál es la verdadera riqueza?, ¿dónde podemos encontrarla?… ¿Sabríais responderme? En este post quiero que reflexionemos un poco acerca de la riqueza. Y comenzaré contando una historia que, quizás, muchos de vosotros habréis leído o escuchado. Se trata de una historia que contó el mismo Bill Gates, uno de los hombres más ricos del mundo… ¿seguro?

“En una ocasión, alguien le preguntó al multimillonario Bill Gates:

-¿Hay alguien más rico que tú en el mundo?

A lo que Gates respondió:

-Sí, hay una persona que es más rica que yo.

Y, antes de revelar su nombre, narró la siguiente historia.

La historia que os voy a contar, me sucedió hace mucho tiempo, cuando no era rico ni famoso. Estaba en el aeropuerto de Nueva York esperando para coger un vuelo cuando vi a un vendedor de periódicos. Quería comprar un periódico, y cogerlo y meterlo en mi maletín descubrí que no tenía suficiente cambio para pagarlo. Entonces, se lo devolví al vendedor. Y le expliqué que no tenía el cambio.

El vendedor dijo:

-“No te preocupes, te lo doy gratis”.

Le dije que no era necesario, pero insistió y yo, finalmente, acabé cogiendo el periódico.

Casualmente, después de 2 a 3 meses, aterricé en el mismo aeropuerto y nuevamente me faltaba el cambio para comprar el periódico. El vendedor me ofreció el periódico nuevamente. Me negué y le dije que no podía aceptarlo porque en esa ocasión tampoco tenía cambio.

Él dijo:

-“Puedes cogerlo, estoy compartiendo esto de mis ganancias, no estoy perdiendo nada”.

De nuevo, me llevé el periódico sin pagar nada a cambio.

Pasaron casi 20 años y me hice famoso y conocido por la gente. De repente, me acordé de ese vendedor. Comencé a buscarlo y después de meses de búsqueda, al fin, lo encontré en una calle.

Me acerqué hasta él y le pregunté:

-¿Me conoces?

-Sí claro, eres Bill Gates, dijo el vendedor.

Le pregunté de nuevo:

-¿Recuerdas una vez que me diste el periódico gratis?

El vendedor dijo:

-Sí, lo recuerdo, te lo di dos veces.

Entonces le dije:

-Quiero pagar la ayuda que me diste esas dos veces. Dime qué es lo que más quieres en la vida y te lo daré.

El vendedor dijo:

-Perdone señor, pero ¿no cree usted que al hacerlo no podrá igualar mi ayuda?

Yo no entendía nada de lo que quería decir el vendedor, cómo no iba a poder igualar el valor de un par de periódicos, y le pedí que me aclarar esa afirmación.

-Yo te ayudé cuando era un pobre vendedor de periódicos, me dijo el vendedor, y ahora estás tratando de ayudarme cuando te has convertido en el hombre más rico del mundo. ¿Cómo crees que tu ayuda puede igualar la mía?

Ese día me di cuenta de que el vendedor de periódicos era más rico que yo porque no esperó para hacerse rico para ayudar a alguien, concluyó Gates”.

¿Ya sabes cuál es la verdadera riqueza? ¿Quién puede presumir de ser verdaderamente rico?

Las personas verdaderamente ricas son las que dan, las que comparten lo que tienen, sea mucho o poco. No se trata de dar las sobras, de ofrecer a los demás lo que a nosotros no nos vale.

¿Y por qué son ricas? Porque son personas que tienen un alma rica, un corazón rico y están dispuestos a compartirlo con los demás.

¿Cuántas personas ricas conocéis?

Seguro que, en otro contexto, y antes de haber leído la historia de Bill Gates, se os hubiera ocurrido una larga lista de multimillonarios famosos. Podríais haber recurrido a la Lista Forbes de los más ricos del mundo… pero si ahora, después de esta breve reflexión, os pregunto:

¿Cuántas personas ricas, de verdad, conocéis?, seguro que no vais a buscar la lista de nombres a ningún sitio, porque encontráis muy cerca de vosotros a personas ricas de verdad. Esas personas que comparten su tiempo -aunque tengan muy poco- con vosotros, esos voluntarios que pasan su tiempo libre acompañando a niños en hospitales o a los ancianos que se han quedado sin familia,… ¡son personas ricas, millonarias…, grandes de verdad! ¿Os dais cuenta? ¡Estamos rodeados de millonarios en generosidad!

Y vosotros, ¿creéis que sois merecedores de estar en la lista de las personas ricas? ¿De las ricas de verdad? ¿De las que comparten lo que tienen sin esperar nada a cambio? ¿De las que no dudan en darse a los demás?

Os aseguro que esa riqueza es la que, de verdad, da la felicidad. Y no es necesario tener mucho dinero ni muchas posesiones para compartir tu tiempo con los que lo necesitan, invitar a comer a esa persona que pasa por dificultades, dedicar parte de tu escaso tiempo libre a personas que están solas o enfermas… ¿verdad que no? Solo es necesario querer hacerlo (tener voluntad de darse a los demás) y estar atento para ser consciente de las necesidades de los que nos rodean.

Además, hay estudios científicos que revelan que el realizar acciones de voluntariado, ayudar a otras personas, compartir nuestro tiempo con quien lo necesita… genera endorfinas, esa hormona tan deseada que nos hace sentirnos felices, satisfechos con nuestra vida, en una palabra, ricos.

Y, para terminar, sólo quiero haceros una última pregunta:

Si no estáis… ¿A qué esperáis para situaros en la lista de los más ricos del mundo?