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Mandela, ejemplo de pasión por la vida

pasionHace unos días Nelson Mandela nos dejó y fueron muchos los merecidos homenajes que se la han rendido y que se le siguen rindiendo, pero lo que más me gustó fue la espontaneidad de las personas que no dudaron en expresar sus sentimientos por este luchador incansable de los derechos humanos. Y lo hicieron en sus perfiles de facebook, en sus cuentas de twitter, en sus blogs, en cartas a los periódicos, en intervenciones en programas de radio o televisión. Durante estos días han sido muchas las frases de Mandela que se han recordado. Pensamientos con los que el premio Nobel de la Paz nos incitaba a vivir, a perdonar, a seguir caminando cuando las fuerzas flojean, a ser la mejor versión de nosotros mismos…en definitiva, frases en las que Mandela anima a vivir sin miedo, a apasionarnos por la vida, a disfrutar de cada segundo…

Pero, ¿sabéis que es lo que más admiro de Mandela? Su capacidad para vivir sin odio, para perdonar a los que le tuvieron 27 años encarcelado en una celda de 5 metros cuadrados. Los que habéis asistido a alguna de mis conferencias conocéis que empleo, en ocasiones y desde hace tiempo, la biografía del líder sudafricano como ejemplo de ser la mejor versión de uno mismo. Porque creo sinceramente que el legado que Mandela nos ha dejado  en sus 95 años de vida es la actitud con la que afrontó su cautiverio y también la actitud con la que afrontó su libertad.  Su pasión por la vida cada día de su vida. Incluso cuando estaba encerrado en una pequeña celda de dos por dos, Mandela eligió vivir.

Por eso, me gustaría que te preguntaras cada mañana, cuando te levantes ¿Cómo va a ser mi día hoy? ¿Qué actitud elijo?

Para hacerte un poco más agradable el camino voy a compartir contigo un precioso poema (*) de Mario Benedetti que te puede ayudar a recordar que la actitud con la que afrontamos el día a día sólo depende de uno mismo:

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy,
soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi,
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

 

La realidad no la podemos cambiar pero nuestra actitud ante ella sí. Como dice Benedetti ¡qué tengas un gran día!

(*)Poema: ¿Cómo va a ser tu día hoy? Mario Benedetti

Esta entrada tiene 5 Comentarios

  1. Miriam says:

    Importantísimo aprender a disfrutar del momento actual y sacarle el máximo provecho. Aunque a veces me es difícil, al menos intuyo cual es el camino
    Gracias por el artículo y por las entradas en facebook

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