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Pequeños cambios que valen mucho

¡No vale la pena! Total, ¿qué va a cambiar si no lo hago? Seguro que muchos de vosotros os habéis frenado en alguna ocasión a la hora de hacer algo o quizás os habéis justificado de esta forma por no hacerlo. Por un día…, un papelito de nada no se nota…, ya lo haré mañana mejor… ¿Os suenan estas frases? Esta semana me gustaría hablaros de los pequeños cambios, de las decisiones cotidianas que pueden transformar nuestras vidas o las de los demás, aunque en un principio no les demos importancia. Y os voy a proponer que os atreváis a cambiar, aunque sea con pequeñas acciones, poco a poco…porque así se logran los grandes cambios ¡y sí! os aseguro que todo influye en el resultado final. ¿Qué tal si empezamos ahora?

cambio

En ocasiones estamos tan pendientes de aquello que queremos conseguir, del objetivo final, que no prestamos atención al camino que debemos recorrer hasta alcanzarlo. Y por eso descuidamos o restamos importancia a esas pequeñas acciones que son, precisamente, las que nos van llevar a alcanzar esa meta que tanto ansiamos. Minusvaloramos los pequeños logros, las acciones que casi no nos cuestan nada y que son las que nos van a ayudar a cambiar las circunstancias actuales para conseguir aquello que deseamos.

A veces, las circunstancias que nos rodean nos desaniman y nos sentimos vencidos e incapaces de alcanzar la meta final, ese objetivo ansiado… Os pido, por favor, que cuando os sintáis de esta forma os paréis a recapacitar, a pensar, y anotéis esos pequeños cambios (aunque parezcan una nimiedad) que se han producido desde que empezasteis a trabajar por ese objetivo. Así os daréis cuenta de todo lo que habéis conseguido casi sin daros cuenta y de hasta dónde habéis llegado.

Si, por ejemplo, vuestro propósito es lograr ese trabajo…pensar en cómo os habéis preparado, qué habéis conseguido aprender en el camino, cuál ha sido vuestro mayor logro en el proceso. Os daréis cuenta que aún en el caso de que no hayáis obtenido ese trabajo, ¡seguro que estáis mejor preparados para el siguiente!

Quizás vuestra meta es la de estar en mejor forma física y os habéis propuesto ir cada día al gimnasio. Pasan las semanas y ¡total para ir un día! Pues así se empieza…por un día. Una semana será un día, otra dos y así hasta que os déis cuenta que os sentís mucho mejor, que los pequeños cambios, que ese único primer día ha sido el principio de vuestro gran cambio. Igual ejemplo podríamos poner con una dieta, con el aprendizaje de un idioma o con la mejora de nuestras relaciones familiares o de pareja. De lo que se trata es de prestar atención a las pequeñas acciones que pueden desencadenar pequeños cambios que pueden acabar resultando muy grandes.

A continuación voy a compartir con vosotros una historia que he encontrado en Internet y que me ha encantado. Se titula: ¡Sí cambió algo!

“Un joven iba caminando por una playa casi desértica al atardecer de un día de otoño. Mientras caminaba, divisó a otro hombre a lo lejos. Al acercarse, notó que el lugareño se agachaba constantemente, recogía algo y lo arrojaba al agua. Una y otra vez lanzaba cosas al océano.

Cuando el joven se acercó más todavía, vio que el hombre recogía estrellas de mar que se habían clavado en la playa y una a una, las iba devolviendo al agua. Al contemplar la escena de cerca, el joven se sintió confundido. Se acercó y dijo:

-Buenas noches, amigo. ¿Le importaría explicarme qué está haciendo? -Devuelvo estas estrellas de mar al océano. Ve, en este momento, la marea está baja y todas estas estrellas quedaron en la costa. Si no las echo nuevamente al mar, se mueren – dijo el lugareño. -Ya entiendo- respondió el joven -pero ha de haber miles de estrellas de mar en esta playa. Es imposible cogerlas todas. Son demasiadas. Además, seguramente esto pasa en cientos de playas a lo largo de toda la costa. ¿No se da cuenta que no cambia nada? El lugareño sonrió, se agachó, levantó otra estrella de mar para arrojarla de nuevo al mar y respondió:

– ¡Para ésta, sí cambió algo!”

Cuando te sientas sin ganas o cuando creas que nada va a cambiar por eso que te propones hacer, busca tu estrella de mar. Esa estrella para la que los pequeños cambios ¡sí valen mucho! ¿Te atreves?

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