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¿Cuál es tu propósito este año? ¡Cuéntaselo a tu mente!

Empezamos año… 365 días en blanco para nosotros. ¿Cuál es tu propósito de Año Nuevo? ¡Seguro que tienes más de uno! ¿A que no me equivoco? Acabar los estudios, conseguir ese proyecto, ese nuevo trabajo, un nuevo piso, ampliar la familia… Pues bien, si tienes un propósito, una meta, un deseo ¡cuéntaselo a tu mente!

propósito

Voy a comenzar el post con una historia para que comprendas un poco más esta afirmación. Se trata de un cuento que leí hace años y que hoy he querido recuperar, “La naturaleza de la mente”:

“Había una vez un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol.

Pero cuando se tumbó, notó que el suelo estaba muy duro para poder acomodarse y pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que, al momento, apareció ante los ojos asombrados de este hombre una confortable cama.

El viajero se echó sobre ella y estaba disfrutando del descanso en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento, apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento:

-¡Mira que si ahora un tigre me atacase!

Entonces… ¡apareció un tigre y lo devoró!”

¿Os dais cuenta de lo que es capaz el poder de la mente?

Aunque se trata de una fábula, de una historia, de un cuento… creo que puede ayudarnos a reflexionar sobre el poder que tienen nuestros pensamientos. Porque os aseguro que nuestra mente puede ser la responsable del triunfo o del fracaso de nuestros propósitos. Os pondré un ejemplo cercano, que todos -como niños o como adultos- hemos vivido.

Cuando enseñamos a un niño a ir en bicicleta le acompañamos al lado, incluso cogiéndole del sillín porque así el niño confía. De esta forma, el pequeño está convencido de que puede lograrlo. Luego lo soltamos sin que se dé cuenta y el pequeño sigue rodando en la bicicleta. Generalmente, cuando se da cuenta de que va solo es cuando se produce su primera caída. ¿Por qué? Porque su primer pensamiento es: ¡Me han soltado, me voy a caer! Inevitablemente, el niño se cae.

Ese es el poder de la mente del que os quiero hablar. No se trata de pedir un deseo y que se cumpla ¡ojalá todos fuéramos un genio de la lámpara maravillosa! Se trata de fijarnos un objetivo, una meta…con el convencimiento de que podemos lograr cumplirlo. Sólo así, nuestros pensamientos y nuestras acciones irán encaminadas a lograr ese objetivo. Porque nuestra mente será su guía. Nuestra mente será la que nos ayude a ir marcando los pasos con los que seguir avanzando hasta alcanzar esa meta.

Y, como cada año, os invito a que os marquéis objetivos ambiciosos ¡sí!, pero reales. Y os recuerdo que para alcanzarlos hay que ir paso a paso, poco a poco, logrando pequeños triunfos que nos empujarán a seguir.

Ahora que empezamos el año y que todos nos llenamos de buenos propósitos. Ahora que estrenamos agendas y tenemos tantas hojas en blanco que rellenar… ¿qué tal si empezamos a contarle esos propósitos a nuestra mente?

¿Te atreves?

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