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“Cada día es un milagro. No importa lo malas que puedan ser las circunstancias, tengo la libertad de elegir mi actitud de vida, incluso para encontrar la dicha. El mal no es nuevo. Depende de nosotros cómo tratemos con el bien y el mal. Nadie nos puede quitar ese poder”. Alice Herz-Sommery

Leí este maravilloso pensamiento hace unos días en la noticia acerca de la muerte de Alice Herz-Sommery, una pianista checa y la superviviente más longeva del Holocausto. Creo que es un ejemplo de optimismo inteligente y por eso quiero que sea el punto de partida de este post en el que me gustaría que te preguntaras:

¿Con qué actitud has elegido caminar por la vida?

Porque ya sabes que la actitud que eliges es una decisión tuya. Puedes ser de los que optan por ser meros espectadores, o los que se conforman con viajar por la vida en modo automático…, pero yo te invito a formar parte de un tercer grupo, te animo a que seas de los que eligen la actitud de hacer que las cosas sucedan, a ser proactivo, a ser el auténtico protagonista de tu vida, a ser la mejor versión de ti mismo.

Y para ello debes entrenarte. ¡Sí!, entrénate en lo que te gustaría ser… ¿Quieres ser más alegre? ¡Pues céntrate en ello! ¿Más entusiasta?, ¿Más optimista? Todo se puede entrenar. Párate un momento y pregúntate qué es lo que puedes hacer para mejorar tu vida y la de los demás. ¡Deja de lamentarte por las circunstancias externas y concentra tu energía en lo que tú si puedes cambiar! ¡Y hazlo! ¡Está en tus manos! Elige salir de casa con una sonrisa, saludar a tus vecinos, preocúpate por ese familiar enfermo de un compañero de trabajo, escucha más a los tuyos, busca un objetivo laboral o personal y trabaja en él. Y no pares hasta alcanzarlo. ¡Vive!

Puedes utilizar el pasado como aprendizaje, absorber de él lo que te ayude a crecer como persona, pero céntrate en el presente. En el aquí, en este momento, y disfruta de cada cosa que hagas, hazla especial. Alice Herz-Sommery escogió el amor a la vida, el optimismo, la ilusión en unas circunstancias mucho más adversas que las actuales y se centró en lo que estaba en su mano para mejorar su vida y la de su hijo: la música.

Y tú, ¿a qué esperas para empezar a vivir este momento, para volver a ilusionarte con la vida? De nuevo te pregunto: ¿qué vas a hacer para mejorar tu vida?