¿Qué es vivir para ti?

“Enamorarse. Reírse hasta que te duela. Una ducha caliente.

Nadie delante de ti en el supermercado. Un mensaje.

Escuchar la lluvia caer. Una taza de café. Una llamada.

Los viajes en coche. Tener un sueño bonito. Ganar un desafío.

Tomar la mano de alguien que quieres. Encontrarte por la calle

con un viejo conocido. Ver el amanecer. Hacer un regalo.

Despertar y ver que aún te quedan horas para dormir.

Escuchar o ver de manera casual a alguien que dice

alguna cosa buena sobre ti. 

ESO ES VIVIR…” 

vivirEstos días, revisando mis archivos me he reencontrado con este texto que me ha hecho reflexionar de nuevo sobre ¿Qué es vivir? Porque para cada uno de nosotros vivir puede ser algo diferente, pero seguro que los sentimientos que experimentamos son comunes ¿no os parece?

Me gustaría que también vosotros reflexionarais acerca de lo que es para vosotros la vida porque en ocasiones vamos tan acelerados, estamos tan preocupados por el día a día o por el futuro que nos olvidamos de disfrutar la vida, de disfrutar el momento y de apreciar lo que de verdad nos hace exclamar: ¡Esto es vivir!

Seguro que al leer el texto que encabeza este post se os ha dibujado una sonrisa en los labios, habéis experimentado placer, os ha asaltado algún recuerdo ¿me equivoco? ¡A mí me ha pasado!

Y si os habéis detenido a pensar, alguno de vosotros se habrá preguntado ¿y por qué no lo disfruto más a menudo si esto es lo que me empuja, lo que hace que la vida valga la pena, si es la gasolina que me mueve y que me hace feliz?

Os quiero hacer una propuesta. ¿Qué tal si a partir de hoy empezamos a detenernos en esos pequeños detalles que son para nosotros la vida? ¿Qué tal si empezamos a disfrutar de las cosas cotidianas que conforman nuestro día a día? ¿No sería magnífico que al acostarnos lo hiciéramos con una sonrisa en la cara porque hemos vivido?

A veces, vivir es tan sencillo como sostener entre las manos una taza de café caliente en el desapacible otoño o ver la lluvia caer tras los cristales de la oficina o de tu casa tras meses de sequía. A veces, vivir es tan fácil como ofrecer consuelo a tu hijo o a tu hija disgustados por alguna riña en el colegio o en la Universidad o brindar compañía en el hospital a ese amigo enfermo. Tan simple como ir a comprar el pan y que te den la barra todavía caliente, recién salida del horno o que el propietario del carro de delante en el supermercado te deje pasar con una sonrisa porque tú apenas llevas dos cosas en tu cesta, que entres en la oficina y te encuentres con alguien que te sonríe o está alegre… Y para ti, ¿qué es vivir?

Cuando tenemos la mala suerte de sufrir una grave enfermedad o que la sufra algún amigo o familiar nos damos cuenta del tiempo perdido. De los ratos que hemos pasado al lado de ese amigo que ahora está enfermo sin tener consciencia plena y queremos aprovechar cada instante, cada taza de café, cada ducha caliente, cada barra de pan, de tener la suerte de ir a trabajar… ¡Os invito a que empecéis desde ya a tomar consciencia de todo lo que os hace disfrutar de la vida! Y no me refiero a los lujos que ansiamos tener o a las compras compulsivas en momentos de vacío que luego te dejan más vacío aún si cabe. Os hablo de lo que de verdad importa, de lo que de verdad os hace sentir que estáis viviendo.

Para terminar este post os quiero formular una pregunta… y ¡por favor! os pido que seáis sinceros:

 ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste del contacto de la taza de café, de té o de leche caliente entre tus manos o de la suerte de ir a trabajar?