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¿Qué necesitas para ser feliz?

Esta semana quiero dedicar este post a la felicidad y comienzo con una pregunta: ¿Qué necesitas para ser feliz? En ocasiones me habéis manifestado a través de las Redes Sociales cuál es vuestra definición de felicidad, qué os hace feliz. La mayoría de las veces cuando se nos pregunta, lo que nos hace felices es ver felices a las personas que queremos: a nuestros padres, a nuestros hijos, hermanos, amigos,… Pero, sin embargo, nos pasamos la vida persiguiendo lo que no tenemos y, la mayoría de las veces, se trata de cosas materiales: ese coche nuevo, esa casa más grande, esos zapatos, ese viaje… ¡Y no me malinterpretéis! Es fantástico tener sueños, desear prosperar en el trabajo, anhelar conocer algún sitio especial o imaginarse en una casa mejor…pero ¿os habéis dado cuenta…nos hemos parado a pensar en todo lo que tenemos?

feliz

Creo que ha llegado el momento de recordar este cuento de Leon Tolstoi sobre la felicidad, titulado ‘El zar y la camisa’, que nos puede ayudar a responder esa pregunta con la que he comenzado este post:

“Una vez, un Zar, hallándose enfermo, dijo:

-¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure!

Entonces, todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al Zar, mas no encontraron medio alguno. Uno de ellos, sin embargo, declaró que era posible curar al Zar.

-Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz -dijo- quítesele la camisa y que se la ponga el Zar, con lo que éste será curado.

El Zar hizo buscar en su reino a un hombre feliz.

Los enviados del soberano se distribuyeron por todo el reino en su busca, más no pudieron descubrir a un hombre feliz. No encontraron un hombre contento con su suerte. El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozaba de salud, pero era pobre; aquél rico y sano, se quejaba de su mujer; éste de sus hijos. Todos deseaban algo. Una noche, muy tarde, el hijo del Zar, al pasar frente a una pobre choza oyó que alguien exclamaba:

-¡Gracias a Dios he trabajado y he comido bien! ¿Qué me falta?

El hijo del Zar se sintió lleno de alegría. Inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien en cambio había de darle cuánto dinero exigiera.

Los enviados se presentaron a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle la camisa. Pero… cuando entraron en la humilde vivienda descubrieron que el hombre feliz era tan pobre que no tenía camisa…”

A veces, alcanzar la felicidad es tan sencillo como pararse a pensar y agradecer todo lo que tenemos: el agua al abrir el grifo, el sol que nos calienta y nos da vida, un techo bajo el que resguardarnos de la lluvia y del frío, una familia que nos quiere, amigos con los que compartir alegrías y penas, salud y médicos a los que acudir cuando nos falta, medicinas… ¿os dais cuenta? ¡Somos unos privilegiados! Y sólo por el hecho de haber nacido en esta parte del mundo. ¿De verdad que son tan necesarios esos zapatos, ese coche, esa casa nueva…?

Mirad, dicen que las personas felices son generalmente sencillas, humildes y espontáneas. Y saben que al final cada uno se crea su propia felicidad. Y aunque es imposible para mí daros una definición ni claves exactas para alcanzar la felicidad sí que os puedo asegurar que las personas que encuentro a diario y que aseguran ser felices tienen una serie de características comunes:

-Saben que su felicidad pasa por hacer felices a los que les rodean.

-Son agradecidas con lo que tienen.

-No se obsesionan con tener grandes posesiones, ni miran lo que posee el vecino.

-Se rodean de amigos y familia en cuanto tienen un rato libre.

-Disfrutan de cada segundo que la vida les regala: el paseo hasta el trabajo, la música en un atasco, el olor de la fruta en la cola de las cajas de un supermercado…

-No se preocupan por alcanzar la felicidad porque ¡han decidido ser felices! y han tomado las riendas de su vida.

Y para acabar…me gustaría reproducir un párrafo de ‘El idiota’ de Dostoievski:

“No comprendo cómo se puede pasar junto a un árbol y no ser feliz de verlo; hablar con un hombre, y no ser feliz de amarlo. Cuántas cosas hermosas hay a cada paso: miren el niño, miren la aurora de Dios, miren los ojos que los miran y los aman”.

Y tú, ¿qué más necesitas para ser feliz?

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