Hoy quiero hablar de compromiso. ¡Sí! de cambiar nuestro nivel de compromiso con el prójimo. Y para empezar, me gustaría que te hicieras una pregunta: ¿Qué puedo hacer yo por mejorar la vida de los que me rodean? ¿Difícil? ¡No lo creo! Estoy seguro que encuentras un montón de cosas que pueden hacer más fácil, más agradable, más sencilla…la vida de los demás. Tanto de las personas más cercanas, como de las personas que apenas conoces o, incluso, de las que no conoces de nada.

Este es el espíritu de una iniciativa que nació hace ya más de siete años, en el año 2008 en Nápoles y que se extendió rápidamente por el resto del mundo. Se trata del ‘café pendiente’ del que seguro que ya has oído hablar. También en España existe una red de cafeterías que están adheridas a este sistema que consiste en dejar pagado un café para el que no puede permitírselo. ¡Me pones un café y te cobras dos!, es la frase que más les gusta escuchar a los propietarios de estos locales a los que los más desfavorecidos pueden acudir a tomarse ese café que un desconocido ha dejado pagado. Hoy he querido recordar esta maravillosa iniciativa porque hace pocos días leí que los creadores de esta cadena solidaria han dado un paso más y ahora ha nacido “la pizza pendiente” ¿Te imaginas en qué consiste, no? Dejar pagada una pizza (una comida) al que no tiene nada.

En el origen de este tipo de iniciativas siempre hay una pregunta, esa que te he formulado al comenzar el post ¿qué puedo hacer por mejorar la vida de lo que me rodean? Un pequeño gesto puede cambiar todo un día. Un reconfortante y caliente café con azúcar puede suponer mucho para el que no tiene nada, para el que ha pasado la noche al raso o con el estómago vacío…, poder comer una buena ración de hidratos de carbono en un lugar agradable puede suponer tanto para quien está atravesando por una época complicada.

Te pido por favor que estés atento, que observes, que mires a tu alrededor, que te pares a pensar en qué puedes ayudar, en qué puedes colaborar para hacer más sencilla, más agradable la vida de los que te rodean. Y no tiene que ser nada material. Puedes cambiar el café pendiente, la pizza pendiente por el abrazo pendiente, el saludo pendiente, los cinco minutos de tu tiempo pendientes, sonreír a esa persona que va contigo en el autobús y tiene una cara triste, ayudar a esa madre o padre con carrito a subir una escalera… Como me gusta decir y no me canso de repetir hasta la saciedad…si cada uno mejoramos nuestro jardín, si lo cuidamos…al final mejoraremos la gran finca que formamos entre todos.

¿Te atreves a mejorar tu jardín?