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¿Qué quieres dejar cuando te vayas? La trascendencia

trascendenciaEl lunes conocí la noticia de que Ariana Benedé, la joven catalana que se convirtió en ejemplo en su lucha contra la leucemia, nos había dejado. Lamento profundamente esta muerte que me ha hecho reflexionar acerca de la trascendencia una de las seis virtudes de la Psicología Positiva, según nos ha enseñado Martin Seligman. Porque Ari ha tenido una vida corta, pero trascendente. ¡Ha dejado tanto! ¡Su legado es tan grande!

Y digo que la vida de Ari ha sido trascendente porque reúne las fortalezas que Seligman asocia a esta virtud: gratitud, sentido del humor, espiritualidad, esperanza y optimismo. Y todo ello lo ha ido demostrando a lo largo de su vida. Cuando decidió vivir de otro modo su enfermedad y fijarse el objetivo de traer a España ese tratamiento novedoso contra la leucemia que sólo se realiza en Estados Unidos.

Ahora, tras su muerte, su proyecto (el proyecto Ari) continúa. ¿No es eso una vida trascendente?

Cuando leo el obituario escrito por uno de los médicos del Clínic de Barcelona que acompañó a esta joven en su enfermedad me emociona pensar en lo grandes que han sido sus 18 años de vida hasta convertirse en el alma de un ambicioso proyecto que continuará ahora que ya no está, que trasciende.

¿Y nosotros? ¿Enfocamos nuestra vida hacia la trascendencia? Os propongo que reflexionemos y que busquemos nuestras fortalezas. ¡Seguro que muchas de ellas están asociadas a la trascendencia!

  1. Gratitud. Demuestra tu agradecimiento cada día por las bendiciones que te regala la vida. No debes dar nada por supuesto. Todo en tu vida es un regalo. Aunque todos en esta vida tenemos cosas “negativas”, pon en valor lo positivo y agradécelo. ¿No es un regalo abrir el grifo y que salga agua? ¿no es un regalo tener amigos? ¿no es un regalo tener familia? ¿No es un regalo poder ver, oír, hablar…? ¡Yo creo que sí
  2. Sentido del humor. A veces un poco de humor hace la vida más llevadera. Intentemos darle la vuelta a determinadas situaciones que nos hacen perder la paciencia con un poco de humor. Aprendamos a relativizar lo que nos pasa… ¡vayamos un poco más allá! Y no, no se trata solo de reírnos sino de tomarnos a nosotros mismos y lo que nos pasa con un poquito de sentido del humor.
  3. Espiritualidad. Se trata de buscar el propósito o el significado de todo lo que ocurre en nuestra vida. No es necesario asociarlo a la práctica de ninguna religión. Se puede ser espiritual sin practicar ninguna religión.
  4. Esperanza y optimismo. Creer firmemente en la existencia de un buen futuro, y trabajar y pensar que está en nuestras manos conseguirlo. ¿No es así? Somos nosotros, con nuestros actos los que creamos el futuro cada día. ¡El futuro está en nuestras manos!

Y ahora: ¿Qué os parece si ejercitamos estas fortalezas hasta hacerlas nuestras? Podemos repasar cada día, antes de irnos a dormir, como hemos trabajado durante la jornada la gratitud, el sentido del humor, la espiritualidad, la esperanza y el optimismo, anotar cómo nos sentimos y cómo podemos mejorar este trabajo el próximo día.

Os propongo que entrenéis en cada una de ellas, como lo ha hecho Ari durante sus 18 años de vida, como lo hacen a diario multitud de enfermos que no se rinden, que luchan cada día con optimismo y determinación por un buen futuro. Como lo hacen miles de personas que tienen dificultades en encontrar un trabajo, que padecen dificultades para llegar a fin de mes o que sufren la pérdida de un ser querido. Y si podéis ¡rodearos de esas personas! ¡Llenad vuestra vida de personas trascendentes! Porque sacarán lo mejor de vosotros y así, poco a poco, iréis adoptando su actitud, su forma de ver y vivir la vida…y ¡seguro! dejaréis huella.

Y tú: ¿Qué huella va a dejar tu paso por este mundo? ¿Cuál quieres que sea tu legado?

¿Qué quieres dejar cuando te vayas?

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