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¿Quién eres? ¿Quién quieres ser? ¡Toma el control!

Hoy voy a comenzar este post sobre la necesidad de tomar el control de nuestra vida con una historia que siempre me ha parecido preciosa y muy clara para explicar cómo lo que pensamos sobre nosotros mismos influye en nuestras acciones. Se trata de la fábula del ‘Águila y las gallinas’ que os resumo a continuación:

“Cuentan que un día, un campesino salió al campo y encontró una cría de águila. La recogió y decidió criarla en el corral junto con sus gallinas. El campesino la trataba de la misma forma que a las gallinas. Así pasó el tiempo y el águila pensó que era una gallina más. Comía lo mismo que sus compañeras las gallinas, bebía la misma agua en el bebedero y salía al campo junto con el resto de las gallinas para complementar su alimentación. El águila creció y se comportó como si fuera una gallina. 

te atreves a volar

Un día pasó por la granja un joven ecologista que, al ver al águila escarbando en el suelo, fue a hablar con el campesino.  

– Señor, este animal no es una gallina, ¡es un águila!, le dijo. 

A lo que el campesino contestó:

-Ahora ya no es un águila porque se cree una gallina. 

El ecologista replicó:

-No, un águila es siempre un águila. Hagamos una prueba. 

Se subió con el águila al techo de la casa del campesino y elevando sus brazos, le dijo:

-¡Vuela! Tú eres un águila, asume tu naturaleza. 

Pero el águila no voló.

Entonces, el campesino replicó:

-Le dije que ella ahora era una gallina. 

-Mañana veremos, dijo el ecologista. 

Al día siguiente el campesino y el ecologista caminaron hasta una montaña cercana con el águila. Al llegar el joven levantó el ave y le dijo:

-¡Aguila! ¡Mira ese horizonte, mira el sol allá a lo lejos, los campos verdes allá abajo, mira, todas esas nubes pueden ser tuyas! ¡Despierta tu naturaleza y vuela como águila que eres! ¡Saca lo mejor que hay en ti! 

El águila comenzó a ver todo esto y fue quedando maravillada con la belleza de las cosas que nunca había visto, estuvo confusa al principio sin entender por qué había estado tanto tiempo en un corral. Entonces, sintió su esencia de águila correr por sus venas, sintió tensarse los músculos de sus alas y partió en un hermoso vuelo hacia el horizonte azul ante la maravillada mirada del campesino.”

Y ahora, me gustaría que te hicieras unas pregunta:

-¿Quién eres?

-¿En quién te quieres convertir?

-¿Hasta dónde quieres llegar?

Muchos de nosotros nos conformamos con un lugar cómodo, un trabajo tranquilo, una relación sentimental y una vida de aprobado… ¿Por qué? ¿De verdad qué hemos llegado a dar lo mejor de nosotros mismos en el trabajo, en nuestras relaciones, en nuestro tiempo de ocio…? Si la respuesta es afirmativa, nada que objetar; Si la respuesta es negativa entonces, ¿por qué seguimos siendo gallinas cuando sabemos que podemos ser águilas? ¿Por qué no nos arriesgamos a tomar un camino diferente al marcado? ¿Por qué no buscamos nuestro potencial oculto? Y si no está oculto, ¿por qué no lo utilizamos?

¡Seguro que todos nos conocemos y no nos pasa como al águila que no sabía que podía volar! Nosotros sabemos lo que podemos hacer bien, lo que podemos cambiar, vemos las oportunidades que se nos presentan y que sería interesante aprovechar…¿a qué esperamos para hacerlo?

Mirad, nuestro pensamiento de nosotros mismos determina cómo somos… ¡empecemos a pensar que podemos tener un trabajo que nos satisfaga, una relación de pareja como la que soñábamos, un tiempo de ocio satisfactorio al 100%! Pero para ello, hemos de salir de nuestra zona de confort, romper con lo que pensamos sobre nosotros mismos, lo que piensan los demás de nosotros, escapar del ‘no puedo’ y empezar a vivir con pasión cada segundo de nuestro día.

Os invito a volar alto, como el águila y a buscar la oportunidad para desplegar vuestras alas y para exprimir todas vuestras capacidades al máximo.

Y tú, ¿quién quieres llegar a ser? ¿Hasta dónde te atreves a volar?

Esta entrada tiene 5 Comentarios

  1. Néstor says:

    Excelente.. te obliga a repensarte… Que bien le haría a mi ciudad que un día Luis GALINDO la visitara y le trasmitiera sus pensares… ABRAZO SABALERO

  2. Rosa María Martín says:

    Muy Real! Yo llevo un año siendo aguila. Hay dias que acabo tan cansada que en lugar de volar desde una montaña alta, vuelo desde el tejado. Pero he elegido ser Águila..Y vuelo!!!

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