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¿Quieres alcanzar la excelencia? ¡Ponte en su lugar!

¿Cómo tratas a los que te rodean? Esta semana os quiero pedir un ejercicio de sinceridad para alcanzar la excelencia. ¡Sí! Porque intento que recapacitéis sobre cuál es vuestro trato hacia los demás. Si sois jefes cómo tratáis a vuestro equipo, si sois padres a vuestros hijos o a vuestros propios padres, si sois profesores a vuestros alumnos, cómo tratáis a vuestros vecinos, amigos, personas con las que os cruzáis en vuestro día a día… Y el objetivo de este ejercicio es que alcancéis, que alcancemos, la excelencia en el trato hacia los que nos rodean.

excelencia

Es importante que cuidemos, cada día, nuestra forma de dirigirnos y de estar con las personas con las que convivimos. En ocasiones, casi sin darnos cuenta, por las prisas, el estrés o el cansancio no deparamos en que nuestras palabras y nuestras acciones provocan daño o malestar a los demás. Por eso os pido que cuando os encontréis en esa circunstancia os detengáis un momento y os hagáis un par de preguntas:

-¿Me gustaría que me dijeran lo que yo estoy a punto de decir?

-¿Cómo me sentiría si me trataran como yo voy a tratar a esa persona?

¿A qué de esta forma es mucho más fácil entender los sentimientos del otro?

Hay empresas en las que parece que el jefe que habla más alto es el que más manda, el que más domina la situación…hay familias en las que para conseguir obediencia se grita o se desprecia a los hijos…hay parejas que se hacen notar más las cosas malas o la disconformidad…Y la mayoría de las veces, en esos ejemplos que os acabo de poner, nunca, o casi nunca, se hace notar lo bueno, se elogia el trabajo del empleado, el avance del niño en su comportamiento o el amor que se siente hacia la pareja. ¿Tan difícil es brindar unas palabras de ánimo? ¿Tanto cuesta dar un abrazo a tu hijo y decirle que otro día lo hará mejor? ¿De verdad que no puedes dar a tu empleado ánimos para que no vuelva a cometer ese error?

Yo os invito a enterrar el desprecio, los gritos, los malos modos y a tratar a los demás como a ti te gusta que te traten. De esta forma, no sólo haréis que se sientan mejor sino que también vosotros estaréis más satisfechos y… ¡además! os aseguro que se consigue mucho más con buenas palabras que con insultos y desprecios.

Para que todavía nos quede más claro y como sabéis que me encantan los cuentos y las historias quiero compartir con todos vosotros la fábula titulada ‘El viento y el sol’:

“Un día el sol y el viento discutían sobre cuál de dos era más fuerte. La discusión fue larga, porque ninguno de los dos quería ceder. Viendo que por el camino avanzaba un hombre, acordaron en probar sus fuerzas utilizándolas contra él y apostando que ganaría el que consiguiera despojarle antes de sus vestiduras.

¡Vas a ver!, dijo el viento, sólo necesito echarme sobre ese hombre para desgarrar sus vestiduras.

Y comenzó a soplar cuanto podía. Pero cuantos más esfuerzos hacía, el hombre más se sujetaba a su capa, mostrándose enfadado con el viento mientras seguía caminando como sus fuerzas le dejaban.

El viento, encolerizado, descargó lluvia, granizo y nieve, pero el hombre no se detuvo, sino que se aferraba todavía más a su capa. Comprendió el viento que no era posible arrancarle la capa.

Ante esta situación, el sol sonrió asomándose entre dos nubes. Calentó la tierra y el pobre hombre, que se regocijaba con aquel dulce calor tras la tremenda tempestad que había vivido, se quitó la capa y se la puso sobre el hombro agradecido por los rayos que le alcanzaban.

-¡Ya ves!, le dijo el sol al viento, con suavidad y persistencia se consigue más que con violencia”.

Y tú, ¿eres como el viento y te abalanzas sobre los demás sin reparar en sus sentimientos? o ¿actúas como el sol iluminando y acompañando en las dificultades a los que te rodean?

Si quieres alcanzar la excelencia en el trato… ¡ponte en el lugar del otro, puede ser que no compartas su visión, pero si entenderás “desde dónde te habla”! Te aseguro que ¡nunca falla!

Esta entrada tiene 4 Comentarios

  1. Leonardo says:

    Hola, qué buena historia del viento y el sol, ojalá todos actuarán así, sería todo más fácil, saludos Sr. Galindo

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