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Recuerda siempre que ‘Sí puedes’

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden y te echan la culpa; si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda; si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen; si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo; si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso y tratar a estos dos impostores de la misma manera; si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho: tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios, o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida; y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza, excepto La Voluntad que les dice: “!Continuad!”.

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser; si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte, si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado; si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

(Rudyard Kipling)

puedesEsta semana quería comenzar este primer post del año con este cuento de Rudyard Kipling sobre lo que puedes hacer. A veces ocurre o, en el peor de los casos, a menudo, puede que nos encontremos con muchas dificultades para alcanzar nuestros objetivos. Ante esta situación nuestro pensamiento automático seguramente será: ¡No puedo! En sus más variadas fórmulas: ¡Ya no puedo más! ¡No puedo hacerlo! ¡No puedo con esto! Son momentos en los que nos sentimos superados por las circunstancias. En los que, de verdad, pensamos que no podemos hacerlo, que no podemos continuar, que son demasiados obstáculos para nosotros. Pues yo te digo que ¡puedes seguir intentándolo!, ¡Te lo aseguro!, ¡Siempre se puede seguir! Sobre todo porque la otra opción, la de abandonar, la de rendirte… no te lleva a ninguna parte, no te hará sentirte mejor. Así que, aunque sólo sea por eso, ¡hay que seguir! ¡Seguir trabajando, seguir esforzándonos, seguir buscando una salida a esa situación que creemos que nos ha superado…! Por supuesto que nada nos puede garantizar que lo vayamos a conseguir, pero en este trayecto de enfocarnos de manera constante hacia el objetivo, la ilusión de esa posibilidad, la motivación que supone el hacer algo,…sólo con esta actitud logramos una satisfacción personal, al margen del resultado.

¿Qué cómo hacerlo? No te voy a engañar, requiere de esfuerzo y de voluntad ¡de querer! Y de trabajar cada día. Como dice Kipling de emplear el minuto implacable en 60 segundos que valgan la pena… De conseguir pequeños logros y de ser conscientes de ellos. Porque, en ocasiones, el ‘no puedo’ nos desborda de tal forma que no nos damos cuenta de lo que sí hemos logrado, de los ‘si puedo’, que pueden convertirse en un faro, en una guía para intentar lograr lo que tenemos en este momento “entre manos”… Así, al terminar el día, ¿por qué no repasas esos momentos? ¿Por qué no afianzas en tu cabeza –apuntando en un papel- esos pasos hacia adelante, esos retos superados que te hacen estar hoy más cerca de ese objetivo que crees que no puedes conseguir, esos momentos que te hacen pensar (aunque sólo sea un minuto) que ‘sí puedes’? ¡Seguro que existen, pero los hemos dejado pasar obcecados en el ‘no puedo’!

Cuando parezca que las circunstancias te son adversas, que los astros se han alineado en tu contra para poner obstáculos en tu camino, cuando creas que tus piernas ya no pueden más y tengas la tentación de bajar los brazos y rendirte… entonces ¡echa mano de esos momentos en los que ‘sí has podido’! Cuando conseguiste ese cliente tan importante para tu empresa, cuando superaste ese examen que creías imposible, cuando la que hoy es tu pareja te dijo ¡sí! a esa primera cita a pesar de que todos tus amigos te decían que era demasiado para ti, cuando lograste ese trabajo soñado o cuando superaste esa enfermedad… ¡Sí puedes! ¡Claro que puedes! Puedes en muchas ocasiones. Más de las que ahora imaginas. Lo que pasa es que te has olvidado de todas las veces que has podido, que has sido fuerte, que has superado situaciones similares a la que ahora atraviesas, o más difíciles… ¡y has podido!

Cuando te sientas así, cuando creas que no puedes… recuerda que tú, ¡sí tú!, “eres capaz de poner en marcha tu corazón, tus nervios y tus músculos para servirte en tu camino después de perder su fuerza”. Y para ello, como dice Kipling, sólo necesitas una cosa: Voluntad. Y recordar siempre esos ‘sí puedo’.

Esta entrada tiene 6 Comentarios

    • Luis Galindo
      Luis Galindo says:

      Muchas gracias. Nuestros hijos deben aprenderlo desde pequeños para que siempre vayan tras sus sueños. ¡Un saludo Johan!

  1. Corina Pesca De Sousa says:

    Me encanto Luis Galindo excelente amo todo lo que escribes, te admiro muchísimo y ciertamente debemos tener siempre la mejor actitud ante cualquier circunstancia.. ❤

  2. César says:

    Muy buen mensaje!!!
    Todo esta en como miremos las cosas y las ganas que pongamos para alcanzar la felicidad.
    Excelente!!!

  3. Fabio Andres Barbosa says:

    Fabuloso….. leer tan buen articulo me sigue permitiendo reenamorarme del significado de la vida en busca de ayudar a pocos que amo y a muchos que con un ‘Si puedo’ logran creer en sí mismos de una forma extraordinaria.

  4. Oscar says:

    Luis, totalmente de acuerdo!
    Cuando nos paramos y reflexionamos de donde venimos, lo que nos hemos esforzado para conseguirlo, lo que hemos aprendido de nuestros errores para llegar a donde estamos, llegamos a la conclusión de que si lo intentas, nunca te quedarás con las dudas y conseguirás muchísimos más objetivos que te marques.

    Un saludo!

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