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13 edición de Reilusionarse

 

REILUSIONARSE. El libro de Luis Galindo alcanza la 13 edición.

“Reilusionarse”, el último libro de Luis Galindo, ya ha alcanzado la 13 edición. Se trata de la edición ampliada con el nuevo capítulo que se escribió con motivo de la décima edición, en el que se incluyeron los testimonios de los lectores. Además, con el libro se proporciona una clave con la que se puede acceder a nuevos vídeos de Luis Galindo para ¡reilusionarse! con ellos. ¡Esperamos que os guste!

 

CAPITULO 3

REILUSIONARSE POR EL OCIO DE CALIDAD

El ocio debería ser uno de los espacios más gratificantes del ser humano. Aprender a vivirlo requiere esfuerzo y dedicación #reilusiónate

@luisgalindo_lg ¿Me estás diciendo que tengo que esforzarme también durante el fin de semana?

@luisgalindo_lg ¡Si lo único que quiero al salir del trabajo es tumbarme en el sofá!

@luisgalindo_lg ¿Y cómo lo hago, cómo puedo aprender a disfrutar de mi ocio al máximo?

Estoy seguro de que tú también estás interesado en saber cómo disfrutar tu tiempo de ocio al 100%, cómo sacar partido a cada minuto de tu tiempo libre, cómo exprimir tus ratos de descanso… De todo ello vamos a reflexionar en este capítulo.

¡Vacaciones!, ¡Por fin es viernes!, ¡Uf…ya en casa! ¿Te suenan estas expresiones? Seguro que alguna vez has utilizado alguna de ellas. Imagínate que es tu primer día de vacaciones después de un año muy duro de trabajo, de tensiones, de jornadas laborales intensas, de reuniones interminables, de viajes… ¿Eres de los que se tumba en el sofá con el mando a distancia rastreando todos los canales de la televisión con el único objetivo de no hacer nada? ¿O eres de los que empieza las vacaciones haciendo distintas actividades para las que no tienes tiempo habitualmente y que te apasionan?

Si eres de los primeros, dirás, “me lo he ganado, me toca no hacer nada, tengo derecho a no pensar, a olvidarme de todo”. Sin duda, tienes todo el derecho del mundo, pero yo te pregunto: ¿de verdad es así como quieres pasar tu tiempo libre? ¿Cómo te sientes cuando acaba el día?

Existe la idea generalizada de que tener tiempo libre es bueno. Y lo es. Siempre que sepas disfrutarlo. ¿Recuerdas el concepto fluir que desarrollamos en el anterior capítulo? Es ese estado en el que te sientes tan a gusto, tan pleno, tan implicado con lo que haces que pierdes la conciencia del tiempo. Bien, pues si disfrutas de tu ocio conseguirás alcanzar el estado de fluidez, pero si solo dejas pasar el tiempo acabarás sintiéndote insatisfecho y vacío.

Existe la idea generalizada de que tener tiempo libre es bueno. Y lo es. Siempre que sepas disfrutarlo

El tema es más complejo de lo que podría parecer a primera vista. Vamos a compartir algunas reflexiones que nos pueden ayudar a vivir nuestro ocio de un modo más ilusionante.

Me gustaría que reflexionaras y te respondieras sinceramente a esta pregunta: ¿cómo vives tu ocio? Porque, al igual que en el trabajo, también con nuestro tiempo libre es importante saber cómo vivimos interiormente lo que hacemos. Existe la creencia generalizada de que a más cantidad de ocio lo disfrutaremos más. Pero no siempre es así. Con el tiempo libre ocurre como con muchas otras cosas que nos gustan: lo que enriquece nuestra vida en pequeñas cantidades puede empobrecerla en grandes dosis. Te pondré un ejemplo. Te puede encantar la langosta, pero ¿serías capaz de comerte diez langostas en una comida? Las ostras son un plato “chic” que se asocian con el lujo en cualquier restaurante: ¡Prueba a darte un atracón! Seguro que nunca más vuelves a probarlas. Lo mismo te pasaría con el vino, el champán,… Un atracón de tiempo libre tampoco nos hace sentir más felices. Es sabido que mucha gente está esperando con verdadera ansia su jubilación, pero cuando llega… ¡Me siento un inútil! ¡No sé lo que hacer! Se encuentran, de repente, con que no saben en qué emplear su tiempo porque lo único que han hecho hasta ahora es concentrar su energía en el trabajo y han descuidado su ocio limitándose a dejar pasar el tiempo libre.

Si eres de este último grupo, tranquilo. ¡Hay una excelente noticia!: es posible reilusionarse por el ocio, es factible aprender a disfrutar de tus ratos de tiempo libre. Y es lo que voy a intentar compartir contigo. Para que seas de las personas que viven de lunes a lunes, que le dan sentido a todos los días de la semana, a todas las horas, a cada minuto de su vida. ¡No te conformes con menos!

¿Cómo vives tu ocio?

Y te hago una pregunta: ¿Cómo te gustaría que fueran tus fines de semana, tus vacaciones? Seguro que tienes idealizada la cena de amigos que preparó tu vecina el pasado verano. Todo era perfecto. La disposición de la mesa, la música, el vino, la comida… ¿Sabes que no fue casualidad? Tu vecina tuvo que hacer la compra, pensar lo que podía resultar apetecible esa noche de verano, se encargó de buscar la música adecuada, de escoger a los amigos que podían tener afinidades…en una palabra, tu vecina “se trabajó” esa cena que a ti te pareció magnífica. Sí, disfrutar del ocio también requiere de esfuerzo, pero te aseguro que vale la pena. Por eso, vamos a entrenarnos para acercarnos a ese ideal, a ese modelo de ocio que te deja tan buen sabor de boca. Y hay que trabajarlo, ejercitarlo… Nada es casual. Todo lo bueno requiere empeño, y preparación, y esa inversión inicial lleva implícita la recompensa. ¿Te atreves?

No busques una justificación y cambia el planteamiento de tu tiempo de ocio

Lo primero que hay que hacer es romper con lo establecido. De nuevo, como nos pasó en el anterior capítulo, nos encontramos nadando contracorriente. Y es que, desde la juventud al igual que se asocia el trabajo con algo no placentero (¿recuerdas el ejemplo de la Universidad en el capítulo anterior?) se ha magnificado el ocio, se ha vinculado a diversión. Pero todos sabemos, por nuestra propia experiencia, que no siempre es así. ¿Nunca te has sentido vacío en vacaciones? ¿No has deseado volver al trabajo tras un fin de semana tedioso?… Nos resulta muy difícil admitir estas situaciones porque en la sociedad existe la idea generalizada de que el tiempo libre es bueno, de que nos hace sentir bien, de que con el simple hecho de poseerlo nos sentiremos plenos. ¿Crees que siempre es así? Como comentaba en el anterior capítulo de este libro, las investigaciones basadas en el Método de Muestreo de Experiencias (MME estudios realizados del profesor Csikszentmihalyi) han demostrado que los adultos encuentran más momentos de fluidez en su trabajo que en su tiempo libre. Es decir, les es más fácil alcanzar la plenitud, sentirse satisfechos…en momentos de trabajo que en su tiempo libre. Porque están activos y se sienten útiles.

Si quieres reilusionarte por el ocio distingue entre ocio activo y pasivo

Por eso, para empezar a reilusionarse por el ocio hay que tener muy clara la distinción entre ocio pasivo y ocio activo ya que los efectos y estados que producen son opuestos. Así, mientras que con el ocio activo te sientes satisfecho y alcanzas estados de fluidez, el pasivo te genera insatisfacción y vacío.

Entonces, ¿por qué según numerosos estudios el 80% del ocio que se consume en occidente es ocio pasivo? ¿Por qué dejamos pasar el tiempo, tumbados en el sofá viendo la televisión sin un objetivo concreto? El argumento que esgrimimos es siempre el mismo: Es que como vengo tan cansado, ahora no voy a hacer nada…Es nuestra justificación, pero no solo ante los demás sino también ante nosotros mismos. Pasamos de una actividad frenética a la inactividad más absoluta. Buscamos el placer sin hacer nada ¿Y cómo te quedas? ¿Cómo te sientes tras haber visto media película, un trozo de debate de un programa de corazón, el último tiempo de un partido de fútbol o la presentación de un nuevo espacio de entrevistas? Sé sincero. En estas situaciones es habitual sentirnos infrautilizados, aburridos, ansiosos…vacíos.

La gran trampa del ocio pasivo es la búsqueda de ese beneficio inmediato sin hacer esfuerzo que nos lleva a la insatisfacción, al vacío…

Y no. No te estoy diciendo que te pongas a leer filosofía clásica o que te gastes lo que no tienes en un viaje por el Amazonas. No. Muchas veces, actividades sencillas y que requieren de poca inversión nos dejan plenos, satisfechos…y pueden llegar a ser tan gratificantes como las que necesitan de grandes medios. ¿No has disfrutado nunca cuidando tus plantas, haciendo una nueva receta de cocina o planeando esa excursión con tu hijo para pasar el día en la playa? ¿No se te han pasado las horas sin darte cuenta mientras conversabas con tus amigos o jugabas ese partido de tenis? ¿No has comenzado a disfrutar de tu pequeña escapada tres o cuatro meses antes mientras la preparabas, leías libros del país que ibas a visitar o navegabas en Internet buscando más y más información?

CAPITULO 5

REILUSIONARSE SIENDO AGRADECIDO

Todo nuestro descontento por aquello que carecemos procede de nuestra falta de gratitud con lo que tenemos (Daniel Defoe) #reilusiónate

@luisgalindo_lg Soy consciente de lo que tengo, pero ¡me cuesta tanto dar las gracias!

@luisgalindo_lg Todo lo que tengo me lo he ganado yo solo con mucho esfuerzo

@luisgalindo_lg ¡Me cuesta mucho encontrar cosas por las que dar gracias a diario!

Seguro que tienes muchas razones por las que dar las gracias cada día, aunque a veces no seamos conscientes. En este capítulo vamos a compartir reflexiones que nos ayuden a tener habitualmente una actitud de agradecimiento ante la vida.

¿Cuándo fue la última vez que diste las gracias? Pero no en modo automático, de verdad. Desde muy pequeños nos dicen que hay que dar las gracias. Es una norma de educación que forma parte de nuestro proceso de socialización. ¿Qué se dice?, le preguntas a tu hijo cuando la vecina le ofrece un dulce. ¿Le has dado las gracias al camarero?, le recuerdas a tu sobrina cuando llega con el refresco entre las manos. ¿Has agradecido tus regalos?, le insistes tras la fiesta de cumpleaños… Al final, tenemos tan incorporado el gesto de dar las gracias que nos sale de forma tan automática como el ¡hola! o el ¡adiós! Por eso, te vuelvo a preguntar: ¿Cuándo fue la última vez que agradeciste algo de verdad, de corazón?

El investigador y escritor más destacado del mundo sobre gratitud, Robert Emmons, la define como un reconocimiento de la persona que siente agradecimiento, pues ha advertido, ha tomado conciencia de haber sido beneficiado. La gratitud es asombro, es comprender lo afortunados que somos, es dar la gracias, disfrutar de lo que te es dado pues no das nada por sentado –puedes tenerlo o no-. Pensemos que no es en absoluto una actitud conformista con la vida. Es estar presente en lo que te sucede, estar predispuesto a ver lo bueno sin necesidad de haberlo perdido. Seguro que en algún momento de tu vida te has lamentado al recordar aquel trabajo que tenías y que dejaste porque te aburría o porque te absorbía. Y ahora lo echas de menos. O has recordado tu adolescencia con verdadero anhelo, a pesar de que la pasaste enfadado con medio mundo y protestando. Estoy seguro que algún día añorarás este mismo instante, este periodo de tu vida, aunque te creas contagiado de la desilusión colectiva. En el camino que hemos emprendido para reilusionarnos es importante adoptar la actitud de agradecimiento como forma de vida. Te aseguro que valorar lo que tienes y dar las gracias por ello te hará sentirte mejor.

¿Cuándo fue la última vez que agradeciste algo de verdad, de corazón?

El agradecimiento es una emoción compleja y sutil. Cuando estás agradecido por algo no te sudan las manos, ni te castañean los dientes. No te ruborizas. Estos son cambios fisiológicos observables que están reservados a otras emociones como el enamoramiento, el miedo o la vergüenza. Por eso, si estas agradecido debes decirlo. El sentimiento de gratitud necesita ser verbalizado para que los demás lo reconozcan. Según las investigaciones, la gratitud, la capacidad de ser agradecidos representa el mayor antídoto ante emociones negativas como la preocupación, la rabia o la violencia.

¿A qué esperas? Seguro que tienes un montón de cosas por las que dar las gracias cada día. ¿A que si? No hace falta pensar mucho. Una familia, amigos que te quieren, una casa, la playa, las montañas, tu buena salud, la capacidad de leer un buen libro, escuchar esa música que tanto te gusta… El problema es que damos por supuesto que tenemos derecho a ser lo afortunados que somos. Y no nos damos cuenta de lo frágil que es esa fortuna, que cualquier viento nos puede tambalear… No contemplamos que nuestras circunstancias pueden cambiar. Y entonces…entonces será cuando empieces a valorar lo que has perdido. ¡Pero no! No se trata de que andes todo el día preocupado por lo que pueda pasar. En absoluto. Se trata de que seas agradecido como actitud de manera que te dotes de un bienestar subjetivo en tu día a día.

¿Sabes que la principal característica de las personas felices es que son agradecidas? ¿Y a ti? ¿Tanto te cuesta expresar gratitud? ¿Tanto te cuesta dar un paso más para ser feliz?

Según las investigaciones, las personas agradecidas suelen tener una percepción más amplia de su felicidad, son más optimistas, además suelen tener más energía. En definitiva, muchas veces experimentan de forma más frecuente emociones positivas, convirtiéndose en un rasgo de su personalidad. Con este comportamiento se reduce la probabilidad de depresión, de sentirse preocupado o solo, de desarrollar una neurosis o de sentir envidia. Además, las personas que expresan su gratitud de manera habitual suelen ser más amables e indulgentes, tienen una mayor empatía y están menos pendientes de lo material. Una amiga me contaba que siempre le ha llamado la atención la felicidad que se respira, en algunos barrios deprimidos que ha tenido la oportunidad de visitar en su condición de voluntaria de una ONG. Decía que ha sentido la felicidad de estos hombres y mujeres que viven hacinados en casas prefabricadas, sin alcantarillado en condiciones, infestadas de pulgas y con apenas cuatro enseres. Son personas que, aunque viven en condiciones precarias, se sienten agradecidas por lo que tienen, porque han adoptado la gratitud como una actitud vital permanente al considerar las pequeñas cosas de la vida (estar en familia, tener un techo bajo el que guarecerse, ver crecer a sus hijos…) como un regalo. Y son felices.