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La semana pasada os anunciaba que iba a dedicar un post a la resiliencia, a aquellas personas que son capaces de asumir las dificultades como una oportunidad para crecer. Pues bien, esta misma semana me enviaban por Twitter un artículo que es una clara muestra de esta cualidad. Lo publicaba el Diario Vasco y narraba la historia de un enfermo terminal de 36 años que no ha perdido su fe ni su optimismo.

De todo el artículo, que podéis leer si pincháis en este enlace una de las cosas que más ha llamado mi atención ha sido la frase final: “Me considero uno de los hombres más afortunados de la Tierra. ¡Qué bendición tener tiempo para prepararse, incluso mentalmente!”. ¿Qué os parece? La actitud de este joven de 36 años es un verdadero ejemplo. Lejos de apagarse ha decidido vivir el tiempo que le queda con una actitud positiva. Incluso, considera un lujo poder prepararse y dejarlo todo listo para cuando él no esté. Una carta a sus hijas, vídeos, consejos a los que se quedan… ¡es un gran ejemplo!

La actitud de este joven enfermo no es única. Son muchas las personas que de una situación complicada o muy difícil como la del artículo sacan partido de ella y la ven como una oportunidad para crecer mental y espiritualmente. En los hospitales en los que hay niños ingresados hay muchas madres que han perdido a sus hijos por una enfermedad, lo maravilloso es que estas madres trabajan como voluntarias, dedicando su tiempo a hacer pasar mejor el trago a otras madres, a otros padres, a otros niños…que viven una situación parecida a la que ellas ya han vivido.

A diario nos enfrentamos a dificultades. Todos pasamos épocas en las que parece que todo está en nuestra contra. Y te pregunto: ¿Qué haces ante este tipo de situaciones? ¿Te martirizas pensando que nada podría ir peor? ¿Te fustigas hasta sentir lástima de ti mismo? ¿O decides extraer lo positivo de estas situaciones y buscar la salida, incluso, el aprendizaje?

Te voy a dar una buena noticia, la resiliencia es una actitud que se puede aprender, se puede trabajar. Podemos entrenarnos para ser una de esas personas que sacan lo positivo, que aprenden y crecen ante una situación difícil. ¡Qué maravilla!, ¿no?

Para que empieces ¡desde ya!…te cuento algunas características de las personas resilientes:

  1. Son optimistas inteligentes, aprenden de sus errores y de las cosas que no salen bien. Y no pierden ni un minuto en quejarse sino que se ponen manos a la obra para solucionar aquello que no va bien. Valoran y agradecen al mismo tiempo lo que si va bien.
  2. Actitud de continuo aprendizaje. Incluso en las dificultades. Para las personas resilientes, las dificultades son una oportunidad para aprender.
  3. Asumen los cambios y son capaces de adaptarse a las nuevas circunstancias. En definitiva, son flexibles y buscan el lado bueno del cambio.
  4. Se rodean de personas positivas. El entorno positivo siempre les ayuda a gestionar mejor sus propias emociones.
  5. Mantienen una actitud activa. ¡Siempre es posible hacer algo ante la adversidad! Se hacen responsables de su futuro aunque sea incierto y deciden cómo van a responder ante esas situaciones.

Y tú, ¿te animas a entrenar la resiliencia?