Esta semana vamos a reflexionar sobre el amor, a recordar que cuando hacemos las cosas con amor, generalmente, ese amor nos vuelve multiplicado. Porque, en ocasiones, las prisas y la rutina nos hacen olvidarnos de la importancia de poner amor en todo lo que hacemos y en el placer que nos proporciona sembrar amor por donde quiera que vayamos.

Y, como cada semana, quiero ilustrar este post con una historia que leí hace algún tiempo y que me encantó. Se llama ‘Gotitas de amor’.

“Cuentan que un día se produjo un incendio en un gran bosque de bambú; el fuego formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria. Entonces, una pequeña ave, muy pequeñita, fue volando lo más rápido que pudo hasta el río, se empapó sus alas y regresó volando muy deprisa sobre el gran incendio. Una vez se encontraba sobrevolando las llamas agitó las alas para que cayese toda el agua posible y, de esta forma, intentar apagarlo. Así, una y otra vez.

Los dioses que la observaban, sorprendidos, la mandaron llamar y le preguntaron:

  • ¿Por qué estás haces eso? ¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedes apagar un incendio de tan grandes dimensiones? ¿No te das cuenta de que así nunca podrás lograrlo?

El ave, humildemente, contestó a los dioses:

  • “El bosque me ha dado tanto… Yo nací en él, me ha enseñado lo que es la naturaleza… Este bosque es mi origen y mi hogar y, si es necesario, me moriré lanzando gotitas de agua que al final se convierten en gotitas de amor sobre las llamas, aunque con ellas no pueda apagar todo el fuego”.

Los dioses, conmovidos, entendieron lo que hacía la pequeña ave y le ayudaron a apagar el fuego”.

¿Os dais cuenta?

Cada gotita de agua, cada gotita de amor, puede ser capaz de sofocar un incendio ¡por pequeña que sea! Como dijo la Madre Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si faltara esa gota”. ¡Nunca subestimes esa gota! Y mucho menos si va acompañada de amor.

Cada acción que emprendemos con amor, entusiasmo y fe puede convertirse en un logro, pero ya es un éxito en sí misma para nosotros. Porque todo lo que hacemos con amor vuelve a nosotros multiplicado. Porque el amor es la única cosa que se multiplica cuando se reparte.

Por eso, os invito a poner más amor en vuestro día a día. Porque hay muchas cosas que hemos convertido en rutina y a las que nos olvidamos de ponerles cariño, y hay personas a las que estamos acostumbrados a tener y nos olvidamos de cuidarlas y tratarlas con todo el amor que se merecen.

Y cuando ponemos amor en todo lo que hacemos ¡se nota! Os lo aseguro.

Os pondré un par de ejemplos. Seguro que a veces os habéis preguntado porqué ese guiso que hacía vuestra madre sabía tan bien o cuál es el secreto de ese médico para ser el mejor. Os aseguro que, entre los principales ingredientes del guiso de vuestra madre y del éxito de ese médico es el amor. El amor por lo que hacen. En el caso de vuestra madre en el amor que siente hacia los comensales -vosotros- a la hora de planificar esa comida que tanto os gusta, el amor que pone al pensar en esa comida, al ir a comprar los ingredientes, al prepararlos, al presentarlos… Y eso mismo ocurre con el médico. Porque para ser un buen médico no basta con tener conocimientos en medicina también es necesario el amor ¡sí, el amor con el que tratas a ese paciente nervioso, asustado… dar confianza, cariño y amor… ¡es tan importante!

Estos dos ejemplos son sólo una muestra, pero en el día a día, en cualquier profesión, en cualquier situación de la vida diaria es necesario el amor. Y el amor va ligado a la generosidad. Cuando das amor eres generoso con los que te rodean. Como el ave que, con total generosidad, puso en riesgo su vida para apagar el fuego.

¿Qué os parece que nos propongamos el reto de demostrar el amor y el compromiso con los que nos rodean?

Os animo a escribir tres compromisos concretos y alcanzables para demostrar vuestro amor y cariño hacia otras tantas personas. Las que queráis, las que vosotros consideréis que más lo necesitan, las que tengáis más olvidadas en los últimos tiempos o las que os resulte más sencillo para comenzar con este ejercicio de llenarnos de amor.

Pueden ser compromisos vinculados al mundo personal o al profesional. Porque también en el mundo profesional es posible (y muy recomendable) hacer las cosas con amor y repartirlo entre los que nos rodean. ¡Aunque os parezca, a veces, difícil! Y hay que ser muy valiente para hacerlo, aunque no nos entiendan, pero ¡vale pena!

Os puedo asegurar que cuando hayáis cumplido con vuestros compromisos os sentiréis mucho más llenos de amor que antes de comenzar. Porque amar y apreciar a los demás nos enriquece a nosotros mismos, nos hace tener una vida plena y llena de sentido.

Para finalizar quiero plasmar una frase de Concepción Arenal que recojo en mi libro ‘Reilusionarse’: ‘El amor vive más de lo que da que de lo que recibe’

Y tú, ¿te animas a regar con gotitas de amor tu vida y la de los que te rodean? ¿Te animas a sembrar amor?