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¿Te animas a mirar la vida bajo el optimismo inteligente?

¿Valoras lo que tienes? ¿Agradeces cada día estar vivo? ¿Te detienes a mirar lo afortunado que eres? Esta semana quiero hablaros de optimismo inteligente, esa capacidad de aprender del pasado, disfrutar del presente y enfocar todos los esfuerzos, toda la energía en enfrentarse a las dificultades para superarlas. Ya os he dicho en muchas ocasiones que el optimismo inteligente no es ver la vida de color de rosa sino con objetividad… Entre el negro y el blanco hay toda una gama de colores que el optimista inteligente sabe reconocer.

optimismo inteligenteEn ocasiones estamos tan preocupados, tan obsesionados en alcanzar algo, que nos olvidamos de todo lo demás. Cuántas veces nos lamentamos por no poseer riquezas, lujos,… y nos olvidamos de todo lo que sí tenemos: salud, amigos, familia, un techo, una vida en paz, cultura…
Os aseguro que cuando empezamos a valorar lo que sí tenemos, cuando nos paramos a pensar al terminar o el empezar el día en todo lo bueno que nos ha pasado, cuando agradecemos la vida, la familia, esa llamada de teléfono, ese abrazo o esa palmada en la espalda…entonces nos damos cuenta de que ¡somos ricos! Y sí, me diréis, ¿y todo lo que nos ha salido mal? ¿Todo eso que no hemos podido conseguir? …

¿Qué tal si buscamos la manera de alcanzarlo? ¿Y si buscamos el aprendizaje que hemos obtenido después de ese eventual ‘fracaso’?

Cuando miramos la vida bajo el prisma del optimismo inteligente nos ponemos unas gafas de objetividad. ¿No os ha pasado que un amigo desesperado os ha contado un problema y no lo habéis visto tan grave, habéis conseguido calmarlo y hacerle ver la situación por la que atraviesa de forma objetiva, incluso, le habéis mostrado el camino para salir de esa dificultad? ¡A veces es más fácil ser un optimista inteligente con el resto…¿verdad?! Pero, ¿qué pasa con cada uno de nosotros? La objetividad se complica… Pues os propongo un reto para este verano (porque ya sabéis que el optimismo inteligente se entrena):

-Cuando os levantéis cada mañana dad gracias porque empieza un nuevo día.

-Durante el día, pararos unos minutos a mirar a vuestro alrededor y deteneros en las cosas de las que podéis disfrutar: un baño en la playa o en el río, una comida en familia, una película junto a tus hijos, un trabajo estable…

-Por la noche, al acostaros…repasar mentalmente el día y anotad en una libreta todo lo que bueno que os ha dado la jornada, tomad nota también de lo que habéis aprendido y queréis cambiar al día siguiente.

¡Entrenemos el agradecimiento!

¡Eso es ver la vida con objetividad y bajo el prisma del optimismo inteligente! ¿Os animáis?

Para finalizar este post y como sabéis que me encanta buscar historias de las que podamos extraer alguna enseñanza, voy a compartir el cuento de ‘El genio y el zapatero’:

“En una ocasión, el famoso genio de los deseos adquirió la forma de un mendigo y le dijo a un zapatero:
-Hace tiempo que no como y me siento muy cansado, aunque no tengo ni una sola moneda quisiera pedirte que me arreglaras mis sandalias para poder caminar.

-¡Soy muy pobre y ya estoy cansado de todo el mundo. Todos vienen a pedir pero nadie quiere dar!, contestó el zapatero

El genio le ofreció entonces lo que él quisiera.
-¿Dinero incluido?, preguntó el tendero.

El genio le respondió:
-Yo puedo darte 10 millones, pero a cambio de tus piernas.
-¿Para qué quiero yo 10 millones si no voy a poder caminar, bailar, moverme libremente?, dijo el zapatero.

Entonces el genio replicó:
-Está bien, te podría dar 100 millones, a cambio de tus brazos.

El zapatero le contestó:
-¿Para qué quiero yo 100 millones si no voy a poder comer solo, trabajar o jugar con mis hijos?

Entonces el genio le ofreció:
-En ese caso, te puedo dar 1.000 millones a cambio de tus ojos.
El zapatero respondió asustado:
-¿Para qué me sirven 1.000 millones si no voy a poder ver el amanecer, ni a mi familia y mis amigos, ni todas las cosas que me rodean?

Entonces, el genio, le dijo:
-¡Ahh, hermano mío, ya ves que fortuna tienes y ni siquiera te has dado cuenta!”

¿Qué os parece? En ocasiones somos como el zapatero y nos lamentamos por todo lo que no tenemos sin ni siquiera prestar atención de todo lo bueno que nos rodea, de todo lo que hemos conseguido con nuestro esfuerzo, de todo lo que hemos aprendido de nuestro pasado…

¿Os animáis este verano a comenzar a vivir bajo el prisma del optimismo inteligente? ¿Aceptáis el reto?

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