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¿Te atreves a ser tú mismo?

Sé tú mismo, ¿te atreves? Esta semana quiero hablar de ser auténtico, de ser generoso, de ser fiel a ti mismo, muchas cualidades que en ocasiones aplicamos cuando estamos con los demás, pero que olvidamos cuando se trata de nosotros mismos. Porque, en ocasiones, nos pasamos la vida intentando ser como quieren los demás que seamos y nos olvidamos que nosotros, cada uno de nosotros, somos únicos, irrepetibles, particulares y que tenemos que encontrar esta particularidad siendo nosotros mismos.

Sé tú mismoY, como casi siempre hago, voy a comenzar con una historia, la historia de “El Árbol que no sabí­a quién era”.

Habí­a una vez en un lugar que podrí­a ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, olivos, incluso, grandes rosales… Todo era alegrí­a en el jardí­n porque todos los árboles y las plantas que lo poblaban estaban muy satisfechos y felices. Excepto uno de ellos que se sentía profundamente triste. Tení­a un problema: no daba frutos ni flores.

-No sé quién soy… -se lamentaba- no conozco mis frutos, no valgo para nada.

-Te falta concentración… -le decí­a el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas… ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas están repletas de sabrosos frutos.

-No le escuches -gritaba el presumido rosal- Es más fácil dar rosas. ¡Mira qué bonitas son! ¡Y deléitate con su olor!

Los demás también le hacían sus recomendaciones para que se pareciese a cada uno de ellos.

Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerí­an. Pero como no conseguí­a ser como los demás, cada vez se sentí­a más frustrado y desesperado.

Un día llegó hasta el jardí­n un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:

– ¡No te preocupes! Tu problema no es tan grave… Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior…

-¿Mi voz interior?… ¿Ser yo mismo?… ¿Conocerme?… -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Finalmente, llegó el día en que el árbol comprendió. Se desconectó como pudo de lo que le rodeaba, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:

“Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quien eres! Y vive acorde a ello…”

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí­ mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue querido, aceptado y respetado por todos.

Solo entonces el jardí­n fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo”.

Y tú, ¿te pasas la vida intentando ser lo que los demás quieren que seas? ¿Pretendes parecerte a uno y a otro? ¿Encadenas personalidades en las que no te sientes cómodo? Si es así­, ¿por qué no haces como el roble? ¡Reflexiona un momento! En silencio. Sin ruidos ni recomendaciones externas. Escucha sólo lo que te diga tu voz interior. ¡Sé quién eres! ¿Te atreves a dejar salir tu propio yo?

Cuando lo hagas habrás descubierto tu particularidad, esa que obedece a lo que te dicta tu corazón. Encontrarás tu misión en la vida, te darás cuenta de que eres bueno en eso y dedicarás todo tu esfuerzo y pasión en perfeccionar cada día eso que tan bien sabes hacer.  ¿Y sabes? ¡Habrás descubierto lo que es vivir la vida con pasión! ¡Habrás activado el modo disfrute! ¡Vivirás cada segundo de TÚ vida! (no de la vida que otros han diseñado para ti)

Muchas veces me decís que no encontráis sentido al trabajo que hacéis o que no estáis satisfechos cuando acaba el día. Yo solo os hago una pregunta: ¿Os habéis parado a escuchar vuestro YO interior? ¿Os habéis dejado espacio en el dí­a para vosotros, para reflexionar, para hacer aquello que os hace felices y en lo que sentís que sois auténticamente vosotros?

Siempre os digo que hay que ser generoso, demostrar agradecimiento, ser fiel… hoy quiero que practiquéis estos valores con vosotros mismos:

-Sed generosos con vuestros pensamientos ¡escuchadlos!

-Sed agradecidos con los dones que la naturaleza os ha proporcionado y ¡utilizadlos!

-Sed fieles con vuestro YO interior. ¡No lo engañéis ni lo distraigáis! ¡Escuchadle! Y sobre todo, no olvidéis dedicarle tiempo.

Y, por último, os pido que seáis valientes y os atreváis a ser vosotros mismos.

Y tú, ¿Te atreves? ¿Me lo cuentas?

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