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¿Te falta motivación?

Esta semana quiero escribir mi post sobre motivación. Porque ¡seguro! Que tras regresar de un pequeño periodo de descanso sois muchos los que tenéis las pilas cargadas, los que os sentís llenos de energía y con ganas de comeros el mundo y os atrevéis a hacer cualquier cosa que os propongáis. Si es así, ¡aprovechad esa energía!

Motivación

Pero si todavía, a pesar del descanso o si no lo habéis tenido, os notáis bajos de combustible, con falta de gasolina para tener el motor en marcha os quiero decir que poco a poco es posible recuperar esa motivación que todos buscamos para seguir con nuestros objetivos, para poder alcanzar esas metas que nos hemos marcado. ¡Y de eso os quiero hablar hoy! De cómo mantener o recuperar la motivación. Porque, cuando estás motivado, te activas para continuar tu camino hacia tus sueños y puedes hacer posible lo que, cuando te falta energía, te parece imposible.

Como sabéis que me encantan las historias porque creo que son capaces de transmitir de maravilla mensajes esta semana os voy a contar ‘La parábola del caballo’:

“Cuentan que había un campesino –con una vida difícil- que poseía algunos caballos para que lo ayudaran en los trabajos de su modesta hacienda.

Un día, su capataz llegó apresurado y con gran alarma le contó que uno de sus caballos había caído en un pozo abandonado. Se trataba de un pozo profundo del que era muy difícil, casi imposible, sacar al caballo.

El campesino acudió rápidamente al lugar en el que se había producido el accidente y evaluó la situación. Comprobó que el animal no se había hecho daño tras la caída, pero vio que el precio de sacarlo del pozo y la dificultad eran muy grandes y pensó que no valía la pena invertir en el rescate.

Tras pensarlo un buen rato, el campesino tomó la decisión y ordenó al capataz que sacrificase al animal tirando tierra en el pozo para enterrarlo. Allí mismo.

Y así se hizo.

Los empleados comenzaron a echar tierra dentro del pozo con el objetivo de cubrir al caballo.

Pero, según la tierra caía sobre el animal, éste la sacudía. La tierra se iba acumulando en el fondo. De esta forma, el caballo cada vez que tiraban tierra estaba un poco más cerca de la salida del pozo, cada vez más alto…hasta que, finalmente, ¡logró salir!”

 ¿Te falta motivación para continuar porque crees que es imposible? ¿No logras lo que tanto ansías y crees que has llegado al final?

Cuando te sientas así recuerda que errar es inevitable y que lo importante cuando uno ‘se cae’ es levantarse ¡eso es lo que de verdad cuenta! Utiliza tus errores como aprendizaje, como el caballo usó la tierra para salir del pozo, ¡y sigue con tus metas!

Y no te olvides de felicitarte por los pequeños avances. Escribe cada día los logros que has obtenido y que te acercan a la meta que te has marcado. Serán tu motivación para despertar al día siguiente con todas las ganas de comerte el mundo…aunque sean pequeños.

No te abrumes con el objetivo final. Mejor crea una estrategia, tu propia estrategia con logros y pequeñas recompensas que te ayuden a rellenar el depósito de gasolina cuando notes que se va vaciando. Cada uno tiene sus propias pequeñas motivaciones… ¡encuentra las tuyas y sigue adelante!

Cuando te notes sin fuerzas recuerda porqué empezaste, cuál era el motivo, qué es lo que te movilizó para tomar la decisión de comenzar, cuáles eran esos objetivos que te marcaste, qué es lo que quieres conseguir… y mira hacia atrás porque así verás todo el camino que ya has recorrido con orgullo por el esfuerzo que has hecho, repasa tu libreta de pequeños logros diarios y felicítate por todo lo que has conseguido.

Y siempre recuerda que la motivación no es estática y que habrá días en los que te notarás con mucha energía y otros en los que te sentirás como el caballo, dentro del pozo. En estos últimos días es en los que tienes que recurrir a la automotivación. Esos días: no gastes ni un poco de tu escasa gasolina en quejarte y ¡oblígate a actuar!

Pero sobre todo: ¡disfruta del viaje! Porque la mayoría de las veces los pequeños logros nos provocan mucha más satisfacción que la recompensa final.

Y tú, ¿cómo te cargas las pilas? ¿Qué haces para automotivarte?

 

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