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¿Tienes actitud de servicio? ¿A quién has preparado hoy el paracaídas?

Esta semana quiero comentar con todos vosotros la importancia de la actitud de servicio hacia los demás, la necesidad de alimentar nuestra voluntad de dar, de ayudar, de motivar, de salvaguardar a los que nos rodean. ¿Os acordáis de la historia de Joseph Charles Plumb, ese piloto norteamericano de un bombardeo en Vietnam que contábamos hace unas semanas? Si no la recordáis bien podéis releerla aquí. ¡Pues bien! Hoy quiero haceros una pregunta:

actitud de servicio

¿A quién habéis preparado hoy el paracaídas?

¿Quién ha necesitado de nosotros para seguir adelante? ¿A quién hemos ayudado hoy a saltar al vacío de forma segura? ¿Para quién hemos sido ese brazo en el que apoyarse? ¿Para quién nuestra presencia ha sido fundamental para superar ese reto, para aliviar esa pérdida, para alcanzar esa meta…? En definitiva, ¿A quién hemos ayudado hoy a vivir un poco mejor y más feliz?

¡Y no! No quiero que penséis en grandes cosas. Porque la mayoría de nosotros no necesitamos de grandes hazañas, pero sí de una mano en el momento adecuado ¿no creéis?

Nuestros hijos necesitan de nuestra ayuda para acabar un trabajo escolar complicado, nuestros padres necesitan que les acompañemos al médico o les llevemos a casa de ese amigo que hace tanto tiempo que no ven, nuestros compañeros de trabajo necesitan que les escuchemos y que les ayudemos a salir de una situación enrevesada, nuestra pareja necesita y agradece una palabra amable al llegar a casa después de un día intenso… ¡Esa es la actitud de la que hoy quiero hablar! ¡Esa actitud de servicio, de estar dispuesto a ayudar a los demás! ¡Esa sensibilidad que nos permite detectar esas necesidades de las personas que nos rodean!

Mirad, cuando nos damos cuenta de que somos importantes en la vida de alguien, que con nuestra actitud estamos contribuyendo a que una persona sea un poco más feliz o a que su vida sea un poco más sencilla… ¡nos sentimos útiles, satisfechos, colmados…! Esa actitud de servicio enriquece nuestra vida. Se trata de dar sin esperar recibir nada a cambio, de pensar hacia fuera, hacia las necesidades de los otros como una filosofía de vida. ¿Os imagináis cómo se sentiría ese hombre que cada día empaquetaba el paracaídas de los pilotos americanos que combatían en Vietnam? Tenía en sus manos la vida de esos soldados, a los que ni tan siquiera conocía y que no le conocían a él y ni siquiera reparaban en su trabajo… ¿Os imagináis cómo se sentiría al conocer al piloto a que salvó la vida? ¡Sí!, le salvó la vida porque sin el funcionamiento correcto del paracaídas, Plumb no hubiera sobrevivido al salto.

¿No es maravilloso pensar que con nuestras acciones estamos ayudando/sirviendo a otra persona? Podemos salvarla de la tristeza, de la ansiedad por no saber hacer un trabajo, de la soledad,… ¿no es precioso sentir que podemos ayudar a los demás?

Soy un convencido de que hay que reilusionarse con la ayuda, con la actitud de servicio, con la generosidad, con la gratitud… ¡vale la pena! Hay una frase muy famosa con la que estoy totalmente de acuerdo que dice que ‘Un día sin sonreír es un día perdido’. También creo que ‘Un día sin echar una mano, sin servir a alguien…es un día perdido’.

Y para terminar hoy os voy a contar una historia muy corta sobre la ayuda que nos cuenta la naturaleza cuando observamos el vuelo de los patos.

“Cuando observéis volar a los patos hacia un lugar más cálido para pasar el invierno mirad cómo vuelan en forma de V.

¿Sabéis por qué vuelan de esta forma?

Pues veréis, lo hacen porque al mover sus alas, cada pájaro produce un movimiento en el aire que ayuda al ave que va detrás de él.

Volando de esta manera, la bandada de patos aumenta, al menos, un 71% más su poder de vuelo en comparación del pájaro que vuela solo.

Este sistema permite que las aves se vayan turnando y se agoten menos para poder recorrer ese largo camino.

Además, los patos que van detrás graznan para animar a los de adelante a mantener la velocidad y si uno de ellos enferma o cae herido, otros salen de la formación para acompañarlo y ayudarlo”.

Esta breve historia nos enseña muchas cosas: las bondades del trabajo en equipo, la solidaridad, y también cómo al ayudar a los demás nos estamos ayudando a nosotros mismos.

Y tú, ¿a quién has ayudado a servir hoy? ¿A quién has preparado hoy su paracaídas? ¿A quién has hecho hoy más sencillo su vuelo?

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