¿Tienes el control de tu vida? O ¿La dejas en manos de otros? Esta semana en mi post quiero que reflexionemos acerca de la seguridad en uno mismo, de cómo afecta a nuestras decisiones la opinión de los demás, de cómo nos comportamos cuando alguien nos hace llegar un juicio, una valoración o una impresión poco positiva sobre nosotros haciéndonos dudar sobre nuestra propia valía.

Y para comenzar, como siempre, os hago una pregunta:

-¿Te dejas llevar por la opinión de los demás?

Para ilustrar este post he querido fijarme en una historia que relatan de la época en que Gandhi era joven y estudiaba Derecho en la University College, de Londres. De esa etapa se cuenta una anécdota que, aunque nadie ha podido verificar, en todo caso desprende una gran enseñanza. Por eso, he decidido contarla en este post porque, sea una historia real o una fábula, puede ayudarnos a entender que, en ocasiones, nosotros tenemos el poder de elegir hasta qué punto nos afecta una situación, una mala palabra o una crítica. La historia es la siguiente:

Dicen que mientras el joven Gandhi estudiaba Derecho en Londres sufrió varios ataques racistas por su origen hindú. En concreto, los ataques de un profesor de apellido Peters eran constantes.

Un día Peters estaba almorzando en el comedor de la Universidad y Gandhi llegó con su bandeja y se sentó a su lado. Entonces, el profesor, altanero, le dijo:

-Joven Gandhi, usted no entiende nada. Un puerco y un pájaro no se sientan a comer juntos.

A lo que Gandhi le contestó:

-Esté usted tranquilo profesor, yo me voy volando.

Y se cambió de mesa…

El señor Peters, verde de rabia, decidió vengarse en el siguiente examen; pero, el alumno respondió con brillantez a todas las preguntas…

Entonces, el profesor le hizo la siguiente interpelación:

-Gandhi, usted va caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de los dos se lleva?

Gandhi respondió sin titubear:

-¡Claro que el dinero, profesor!

Entonces, el profesor sonrió y le dijo:

-Yo, en su lugar, hubiera elegido la sabiduría, ¿no le parece?

Gandhi respondió:

-Cada uno toma lo que no tiene profesor.

El profesor Peters, fuera de sí, optó por escribir en la hoja del examen: “IDIOTA” y se la entregó al joven.

Gandhi cogió el examen y se sentó.

Al cabo de unos minutos se dirigió al profesor y le dijo:

-Profesor Peters, me ha firmado la hoja, pero no me ha puesto la nota…”

¿No os parece magnífica la seguridad del gran Mahatma Gandhi en esta historia? Nos ayuda a ser conscientes de que somos nosotros los que podemos elegir si nos afectan o no las críticas de los demás.

Pero no nos vamos a engañar, no siempre es fácil dejar pasar lo que otras personas opinan de nosotros. Y, en ocasiones, ese temor nos frena a la hora de tomar una decisión, acometer un proyecto o, simplemente, ofrecer una opinión. ¿Y cómo podemos aumentar esta seguridad en nosotros mismos? ¿Cómo podemos sumar autoestima a nuestro día a día?

Me gustaría daros algunas pinceladas que creo que pueden ayudaros:

  1. No eres el único. Todos tenemos miedo a que algo no vaya bien y al qué dirán de nosotros cuando iniciamos un nuevo proyecto, cuando nos exponemos a las críticas de los demás o cuando salimos de nuestra zona de comodidad. Pero ¿sabéis una cosa? Nunca dejaremos de tener ese miedo si no nos enfrentamos a él. Deja de pensar en el qué dirán y ¡actúa!, a pesar y por encima del miedo.
  2. Cambia tu manera de hablarte. No seas tu crítico más feroz. El diálogo que mantenemos con nosotros mismos es muy importante. Ya sabes que, en ocasiones, somos nuestro peor enemigo. Deja de decir ‘no soy capaz’, ‘van a criticarme’, ‘se van a burlar de mi fracaso’… Prepárate bien y empieza a darle a tu cerebro mensajes constructivos: ‘estoy preparado para hacerlo’, ‘les va a gustar’, ‘me voy a sentir orgulloso’, ‘lo voy a lograr’… Verás como al modificar tu diálogo interno, también hay un resorte que aliviará tu sensación de inseguridad.
  3. Piensa que hay muchas personas en el mundo y que no puedes gustarles a todas. También tú tienes tus preferencias. Así que, a la hora de elegir, opta por rodearte de personas que opten por las críticas constructivas. ¡Es mejor hacer caso de ellas! Son las que, de verdad, te van a aportar seguridad en ti mismo y te van a ayudar a ser mejor en lo tuyo.
  4. Y, por último, hazte esta pregunta: ¿De verdad es tan importante la opinión de esa persona para ti? ¿Tanto como para frenar tu deseo de ser mejor, de cambiar, de dar ese salto profesional o de superar ese reto personal que te has marcado? Es sólo una opinión. Si te puede ayudar, ¡quédatela! Si no te ayuda en nada, ¡olvídala!

Esta semana os propongo el reto de dar estos pequeños pasos para intentar aumentar nuestra seguridad en nosotros mismos y empezar a dar menos valor a las críticas poco constructivas que vienen de fuera. Porque todos tenemos o hemos tenido en nuestra vida a un o a varios profesores Peters, ¿verdad?

¿Os animáis a ser el protagonista de vuestras decisiones? ¿A tomar el control de vuestra vida?