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Una carta de amor para leer todos los días

Esta semana se habla y se va a hablar mucho de amor por la festividad de San Valentín, aunque no todos lo celebremos. Parece que, aunque sea por unos días, nos lanzamos a expresar el amor por las personas queridas, personas que no sólo se circunscriben a nuestro ámbito más íntimo como la pareja y los hijos, sino que comprende otras personas como padres, hermanos, amigos, compañeros de trabajo por los que sentimos amor y cariño, que las cosas que no les hemos dicho durante 365 días las vamos a decir este día. amor Siempre me pregunto ¿Por qué se nos hace tan difícil expresar nuestro amor con palabras? ¿Tanto cuesta un sincero ‘te quiero’? Y si con palabras se nos hace cuesta arriba cuando se trata de gestos, de tocar, de abrazar sinceramente, de acariciar, de mirar ¡pero de verdad! todavía nos resulta más complicado.

Mirad, nunca me cansaré de decir que el amor es lo único que crece cuando se reparte, que te llega multiplicado cuando lo das. Cuando amamos a alguien ¡no podemos ser tacaños! Es necesario expresar amor por nuestros amigos, por nuestros padres, nuestros hijos, nuestras parejas…y nunca dar por hecho que ya saben que les queremos. ¡Prueba, no es tan difícil! Expresa tu amor por los demás y te volverá multiplicado.

Y esta semana, en la que el amor está presente en todos los rincones quiero compartir con vosotros una carta que algunos atribuyen a Albert Einstein (dicen que se la escribió a su hija), aunque su origen no está del todo claro. Lo que me importa de esta carta es el papel destacado que da al amor en la vida de todos nosotros. Y creo que vale la pena leerla sea quien sea su autor:

 

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta”.

 

¿Qué os ha parecido? ¿No es preciosa?

No dejéis que la vida pase sin expresar vuestro amor, que no se os haga tarde. Y no esperéis cada año al 14 de febrero ¡hagamos que todos los días sean buenos para demostrar a todos el amor que sentimos por ellos! ¿Os animáis a expresar vuestro amor por los demás cada día?

Esta entrada tiene 6 Comentarios

  1. Diego Acuña says:

    Excelente mensaje, si los gobernantes del mundo entendieran que desde el amor al prójimo las políticas pueden tener un mejor sentido humano, no existirían guerras como las de Siria, la corrupción en Sur América y el nefasto gobierno de Venezuela, saludos desde Cúcuta- Colombia Luis Galindo.

  2. anonima says:

    Me ha encantado las certeras palabras tal y cual salen desde dentro de su profundo corazón ,veces creamos una coraza y eso se puede evitar , gracias luis

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