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Te reto a vivir en el optimismo inteligente, ¿lo aceptas?

Hoy quiero hablar de optimismo. ¿Qué es para ti ser optimista? ¿Por qué en ocasiones el optimismo está mal visto? ¿Por qué nos cuesta reconocer tanto cuando algo va bien?… ¡Cuántas preguntas, ¿verdad? Y, por supuesto, os quiero hablar de optimismo inteligente, ese que nos ayuda a vivir el presente aprendiendo del pasado, pero sin recrearse en los errores y con una firme voluntad de superarse a la vez que disfrutas y agradeces el presente.

optimismo inteligente

A veces preferimos vivir en la continua queja y en el lamento sin darnos cuenta del daño que nos hacemos y del daño que hacemos a los que nos rodean. Pero eso se puede cambiar ¡os lo aseguro! Porque ya os he dicho en otras ocasiones que el optimismo inteligente se entrena y ¡se aprende! Y eso es lo que os quiero proponer en el post de hoy. Os quiero lanzar un reto: ¿Os atrevéis a entrenar el optimismo inteligente?

Dicen algunas personas que se tardan 21 días en adquirir un nuevo hábito. ¿Y si nos fijamos este nuevo hábito? ¡El hábito de vivir la vida bajo el prisma del optimismo inteligente! ¿Os animáis?

Os voy a dar algunas claves que a mí me han ayudado y que creo que os pueden servir de ayuda a vosotros también:

  1. Empieza a valorar lo que tienes. Sí, todo aquello que disfrutas en la vida. Pon el foco en ello y verás que lo que te falta no es tan importante. Dar valor y agradecer lo que tienes es un importante paso para comenzar a entrenar el optimismo inteligente.
  2. Cuando algo no os salga como esperabais…¡no gastéis ni un minuto en lamentaros! Porque no os va a servir de nada. ¡Os lo aseguro! Sólo perderéis el tiempo. ¿Sabéis qué es mejor? Dedicad ese valioso tiempo ¡el vuestro! en buscar el aprendizaje de esa situación. De esta forma, hasta de un error o de una equivocación sacaréis algo: ¡Habréis aprendido para la próxima vez intentar  hacerlo mucho mejor!
  3. Elige cómo quieres que sea tu vida y empieza a trabajar para conseguirlo. ¿Cómo quieres que sea tu vida? ¡Enfócate en ello y empieza a vivir cada segundo con ilusión! Y trabaja con ilusión y con una actitud positiva, a pesar de las dificultades y de las trabas con las que nos encontramos a diario.
  4. Agradece todo lo que vives y tienes. No des nada por sentado. Una de las cualidades de las personas que se consideran más felices es que ejercitan cada día el agradecimiento. Existen multitud de cosas por las que estar agradecido. Y, sobre todo, ¡disfruta de ellas!

Y llegados a este punto, voy a compartir con vosotros una fábula, la de los gemelos:

“Un hombre que tenía dos hijos gemelos de carácter opuesto, uno muy optimista y el otro muy pesimista, siguió el consejo de un amigo de dar a cada uno por su 18 cumpleaños un obsequio muy distinto: algo fabuloso para el pesimista y otro regalo para el optimista, pero que en principio no tuviese una representación tan fabulosa como la del hermano pesimista. Tal vez así se equilibrarían los estados de ánimo, opinaba el amigo.

El padre, estudió detalladamente qué era lo que le podría hacer ilusión a sus hijos y decidió una magnífica moto para el pesimista y un caballo para el hijo optimista.

Llegado el día, el padre hizo salir a los chicos a ver los dos regalos que estaban tapados en la calle por sendas sábanas.

El pesimista descubrió una potente moto japonesa y empezó a llorar y gritar a su padre:

-“¡Tú lo que quieres es que me mate!”

El optimista destapó un enorme excremento y empezó a bailar, loco de alegría. 

– “¿Qué celebras, idiota?”, le preguntó su hermano. 

A lo que el optimista contestó:

-“Si aquí hay este excremento es que enseguida viene mi caballo”.

¿Qué os parece? Se trata del optimismo y del pesimismo llevado a su máxima expresión, pero nos puede ayudar a comprender cómo, en ocasiones, y sin apenas ser conscientes nos comportamos como el pesimista. Tenemos una maravillosa casa, pero nos lamentamos porque nos falta un armario más en el que guardar nuestras cosas. Tenemos un buen coche, pero no es ese hemos visto por la carretera. Tenemos un buen trabajo, pero nos quejamos cada vez que llega el lunes…

No os pido que de la noche a la mañana os convirtáis en el optimista del cuento. ¡No! No os estoy pidiendo que veáis la vida de color de rosa, pero sí con objetividad. Siendo verdaderamente conscientes de todo lo que tenemos para agradecer y de todo lo que está en nuestras manos para conseguir aquello que tanto deseamos: una familia feliz, una vida acomodada, un puesto de trabajo importante….

¡Ya sabéis! Un hábito tarda 21 días en convertirse en una costumbre… ¿os animáis a adquirir el hábito de ver la vida bajo el optimismo inteligente? 21 días y un reto. Esa es mi propuesta de esta semana.

Esta entrada tiene 3 Comentarios

  1. Jaír Amores says:

    Buenas! Aquí Jaír. Fantástico artículo. Me ha encantado.
    Todo está en nuestra mente. Es verdad que hay cosas innegablemente buenas y cosas que no son tan buenas, pero la forma de verlas está en nosotros. Y la mayoría de las veces, lo que sucede es subjetivo.
    No se si en 21 días se podrá eliminar de nuestra vida la droga de la pena, la queja y el lamento, pero desde luego, merece la pena intentarlo! Gracias por tu esfuerzo! Saludos desde Canarias!

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