aguila“Esta historia ocurrió una vez, en una zona de altas y escarpadas montañas, dónde un águila enseñaba a su pichón a volar. Eran días de verano de cielo despejado y soleado, sin apenas viento. Una mañana, ya entrado el otoño, el cielo se cubrió de densas nubes negras. El pichón, acostumbrado a ver el cielo azul y el sol brillar, dio un grito de desesperación. ¡No podía ver ese manto celeste con su sol resplandeciente!

El águila, observando al pichón, le pidió que le acompañara. Juntos remontaron vuelo en dirección a las nubes. Luego de una trabajosa travesía, ambos estaban por encima de las nubes. El pichón estaba loco de alegría, se había superpuesto a esas negras nubes que le ocultaban su sol y su manto azul.”

He querido comenzar este último post para despedir el año con este cuento de superación porque creo que un buen propósito para el año nuevo que está punto de comenzar es que seamos como el pichón, despleguemos nuestras alas y nos animemos a volar más alto. ¿Qué os parece?

En muchas ocasiones, los que habéis asistido a mis conferencias, me habréis escuchado decir que no debemos conformarnos y llevar una vida menor de la que podemos llevar y si podemos tener una relación de pareja de nivel ocho no quedarnos con una de nivel siete, si nuestro trabajo puede ser de nivel ocho no nos conformemos con desarrollar una tarea de nivel siete…

¿Y si este año que comienza lo ponemos en práctica? ¿Y si apostamos por ser la mejor versión de nosotros mismos? ¿Y si nos fijamos metas y objetivos ambiciosos?

Y en este post quiero poneros deberes ¡Sí!, pero no os asustéis. No os quiero dar mucho trabajo. Lo único que quiero es que cojáis un papel y un bolígrafo y penséis vuestros propósitos o vuestro propósito para vivir con auténtica pasión este año.

¿Qué va a hacer que despliegues tus alas y comiences a volar por encima del techo que tú mismo te has construido?

¿Qué te va a mover a buscar tu propio sol en medio de la tormenta?

¿Qué te va a sacar de tu zona de confort?

Y cuando lo tengas, cuando lo hayas hecho, cuando hayas encontrado ese objetivo para el nuevo año que te va a hacer desplegar las alas y volar alto, ¡compártelo! Porque si lo compartes ¡ya habrás dado el primer paso! Y seguro que puedes hacerlo, tienes talento… ¡sólo hace falta que lo creas!!!!

¡Feliz Año Nuevo!