Principios para una buena vida. Esta semana en mi post me gustaría reflexionar acerca de cinco principios que considero fundamentales para tener una vida de la que sentirnos orgullosos. Se trata de cinco cualidades que todos deberíamos cultivar: solidaridad, esfuerzo, resiliencia, belleza interior y actuar con consciencia. ¿Qué os parece? ¿Demasiado difícil?

Para intentar hacer un poco más sencilla esta reflexión he escogido una historia que nos puede ayudar. Se trata de la parábola del lápiz.

“Cuentan que un pequeño observaba a su abuela escribir una carta. Mientras escribía, el niño le preguntó:

  • ¿Estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros? ¿Es por casualidad, una historia sobre mí?

La abuela dejó de escribir, sonrió y le comentó al nieto:

  • Estoy escribiendo sobre ti, es verdad. Ahora bien, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueras como él, cuando crezcas.

El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada especial.

  • ¡Pero, si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!, exclamó el pequeño.
  • Todo depende de cómo mires las cosas. Hay cinco cualidades en él que, si consigues adaptarlas a tu vida, te harán siempre una persona en paz con el mundo, argumentó la anciana.

Las cinco cosas son las siguientes:

1– Siempre harás cosas grandiosas, pero sólo si te dejas sostener en la mano de alguien más.


2– Experimentarás el dolor en algunas ocasiones en que te saquen punta, pero será necesario para que seas cada vez un mejor lápiz.


3– Tendrás errores, pero tendrás un borrador para corregirlos todos.

4– La parte más importante de ti es la que llevas dentro.

5– En cualquier superficie que seas usado, tendrás que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar escribiendo”.

Y vosotros, ¿os animáis a poner en práctica estos principios en vuestra vida?

  • El primero de estos principios incluidos en la parábola anterior, nos habla de la necesidad de sostenernos los unos a los otros. De ayudarnos, de la solidaridad. ¡Tan necesaria en estos momentos! De dar, pero también de ser capaz de recibir ayuda. De tender la mano, pero también de apoyarnos en ese hombro amigo cuando es necesario porque a veces es necesario abandonar el ego y admitir que necesitamos esa ayuda.
  • El segundo, se refiere al esfuerzo. ¡Tan importante! A los momentos en los que nos cuesta mucho trabajo salir adelante, en los que empleamos horas y horas, días, semanas… hasta ver una luz en el camino. A, en esos momentos, no dejarse vencer por el desánimo y seguir hasta conseguir avanzar, ¡siempre!
  • El tercero hace referencia a nuestras equivocaciones. ¡Porque todos cometemos errores! Pero no tenemos que emplear ni un minuto de nuestra vida en lamentarnos. Lo importante es reconocerlos, extraer el aprendizaje de cada uno de ellos y volver a intentarlo de nuevo con la lección aprendida y sacando una versión mejor de nosotros mismos.
  • El cuarto principio de esta parábola lo podemos aplicar a la necesidad de cuidar de nuestra belleza interior. ¡Es tan importante ser bellos por dentro! ¿Y cómo lo conseguimos? Practicando la generosidad, repartiendo amor entre los que nos rodean, prestando nuestra ayuda a quién lo necesita, cuidando a nuestros mayores y a los más pequeños…En definitiva, consiguiendo que la vida de los que nos rodean sea un poco mejor.
  • Por último, hemos de saber que siempre dejamos huella. No importa por dónde pasemos. Por ello, debemos ser conscientes y asumir la responsabilidad de todas nuestras acciones. Y es importante que pensemos en las consecuencias de nuestras decisiones antes de adoptarlas y que descartemos cualquiera que pueda causar dolor a las personas que nos rodean.

Mirad, ya sé que no siempre es fácil poner en práctica estos principios. En momentos complicados como el que estamos atravesando, habrá días en los que nos sintamos desanimados y con pocas ganas de seguir ¡seguro! Habrá días en los que necesitemos la ayuda de los demás, pero nos cueste pedirla. Y habrá momentos en los que nos arrepintamos de algo que hemos dicho o hemos hecho en un momento de tensión, sin medir las consecuencias. ¡Es absolutamente normal! Pero -como siempre os digo- hemos de entrenar y no podemos esperar alcanzar la meta el primer día.

¡Marquémonos pequeños retos! ¿Os parece que cada mañana pensemos en nuestro reto del día?

Y que, cada día -antes de acostarnos- repasemos el reto que nos hemos marcado y en cuál de estos cinco principios hemos conseguido avanzar….

Quizás ese día hemos sido más pacientes con alguno de nuestros hijos o hemos colaborado en alguna acción conjunta para ayudar a un vecino enfermo. Tal vez, a pesar de las dificultades de nuestro trabajo o de nuestros estudios, hemos conseguido sacar ese proyecto adelante… ¡Y sí! Quizás nos hemos equivocado, pero hemos aprendido la lección y ya sabemos cómo actuar de ahora en adelante para hacerlo mejor.

Se trata de pequeños retos que nos ayudarán a ser de esas personas que dejan huella por donde pasan, una huella maravillosa… una de esas personas que todos queremos tener cerca en nuestra vida.

¿Os atrevéis a poner en práctica estos cinco principios de vida? ¿Me contáis vuestros avances?