Disfruta. Es tu momento. ¿Te sumas? El verano ha llegado y parece que no lo hemos recibido como otros años. Todos nos sentimos diferentes tras una primavera protagonizada por la crisis del Coronavirus y con una situación incierta ante nuestros ojos. Sin embargo, en este post quiero invitaros a recuperar el disfrute de los días, ¡sí!, como cuando otros veranos hacíamos la cuenta atrás para, con ilusión, tener esos días de descanso diferentes, esos días en los que ¡por fin! Íbamos a poder pasar más tiempo en familia, leer más, cocinar más, viajar más… Y ahora nos preguntamos, ¿cómo vamos a vivir estos días? ¿Cómo vamos a disfrutar de este verano diferente?

Os invito a reflexionar y para ello, como ya es habitual, he recurrido a una pequeña historia: El Banco del Tiempo.

“Imagínate por un momento que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de 86.400€.

Ese extraño banco, al mismo tiempo, no guarda tu saldo de un día para otro: cada noche elimina de tu cuenta todo el dinero que no has gastado. Lo hayas gastado o no, el saldo de la cuenta al terminar el día siempre es de 0 euros.

¿Qué harías si esto sucediera?

Imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no?

Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco… pero no se trata de un banco al uso en el que guardamos nuestros ahorros. El nombre de este banco es Tiempo. Porque, cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos. Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso.

Ese banco no arrastra saldos de un día a otro, no te guarda las horas, minutos o segundos desaprovechados para el día siguiente. Cada día te abre una nueva cuenta con idéntico saldo con el que te la abrió el día anterior. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tu saldo durante el día, tú eres el que pierdes. No puedes dar marcha atrás. No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy.

Por tanto, un buen consejo es que inviertas tu tiempo lo mejor posible y que atesores cada momento que vivas. Cada día al empezar puedes hacerte las mismas preguntas:

– ¿En qué invertiré hoy mi tiempo?
– ¿Con quién compartiré hoy mi tiempo?
– ¿Qué puedo hacer hoy para mi salud y bienestar?”

¡Seguro que se os ocurren muchas ideas con las que llenar estos 86.400 segundos que la vida nos regala cada día!, ¿verdad?

Recuperar esos encuentros con toda la familia/amigos (de los que hemos estado meses sin poder ver) en torno a una comida hecha con cariño, retomar esos paseos al aire libre, refrescarnos en un río o en la playa… ¡en definitiva! Disfrutar de cada segundo que la vida nos regala. Porque, si algo hemos aprendido todos en este tiempo, la vida puede cambiar en cualquier momento y luego ya no vale el ‘si lo hubiera sabido hubiera hecho…’ o ‘es que no tengo tiempo para…’ Mirad, la vida es lo que sucede en este momento -ahora-, cuando estás leyendo este post, cuando conduces o caminas hacia tu trabajo, a hacer la compra al supermercado o a la tienda de la esquina, cuando acompañas a tu pareja al médico o cuando ayudas a tus hijos a hacer tareas o a aprender algún nuevo deporte…

Y cada segundo que vivimos no vuelve. Pero cada día, cuando nos levantamos, hemos de ser conscientes de que la vida ha vuelto a regalarnos esos 86.400 segundos de nuevo. Por eso, nuestro primer pensamiento al despertar debe ser el del agradecimiento: ¡Gracias por este nuevo día! Así, de esta forma, comenzaremos el día aprovechando el primero de nuestros segundos.

Después, podemos preguntarnos:

¿Qué voy a hacer hoy por el bienestar de los que me rodean? ¿Con quién voy a compartir mi tiempo? ¿Qué voy a hacer por mi salud y bienestar?

Los que me conocéis ya sabéis que siempre me gusta animaros a disfrutar al máximo de vuestro tiempo y que, cuando llega el momento de tener tiempo libre, me gusta llenarlo de ocio de calidad, de ésas miles de cosas que están a nuestro alcance y que hacen que la vida valga la pena, que lleguemos al final del día con la satisfacción de haber usado bien nuestro saldo de tiempo. ¡Seguro que se os ocurren un montón!

Como apunte, os contaré que existen estudios acerca del elevado índice de satisfacción de las personas que actúan como voluntarias en algún proyecto. Se trata de destinar parte de nuestra energía diaria a actividades que nos hacen crecer como seres humanos y una de estas acciones puede ser la generosidad con los demás. ¡Os aseguro que la satisfacción es enorme y que el tiempo empleado en estas actividades se convierte en el tiempo mejor empleado del mundo!

¡Hay tantas cosas que nos pueden hacer disfrutar de nuevo de este verano atípico!

Pero, sobre todo, hay tanto por lo que dar las gracias y recuperar el disfrute de nuestro día a día. Tras una situación tan dura y dolorosa por la que hemos pasado, ¿no creéis que ha llegado el momento de disfrutar de nuevo?

¿Os animáis a recuperar el modo disfrute y a aprovechar esos 86.400 segundos que nos regala la vida? ¿Me lo cuentas?