Renovación. Esta semana quiero que reflexionemos acerca de la renovación, en ocasiones por necesidad y, otras veces, por voluntad propia, porque queremos hacer cosas nuevas, nuevos proyectos de vida… Porque las personas necesitamos renovarnos de manera constante, pero mucho más -si cabe- en esta etapa que estamos viviendo en la que no nos sirven las anteriores maneras de hacer las cosas y necesitamos buscar nuevos caminos, nuevos retos, nuevas formas de vida.

¿Os animáis a renovaros?

Para comenzar con esta reflexión he querido recurrir al mito del ave Fénix. Porque todos asociamos la palabra renovación a este ser mitológico, ¿verdad? El ave Fénix era un ser que renacía de sus propias cenizas y que fue objeto de adoración por múltiples culturas y religiones.

“Según cuenta la leyenda, en el Edén, bajo el Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas, y junto con la primera flor que dio la planta nació un bello pájaro de canto avasallador que no quiso probar el fruto sagrado del árbol.

En el momento que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por cometer el pecado original, una chispa salida de la espada de fuego de un Querubín cayó sobre el nido de esta ave, haciéndola arder y desaparecer en un puñado de cenizas. Pero asombrosamente el ave resurgió de las cenizas, con un increíble plumaje color escarlata en sus alas y el cuerpo dorado brillante.

Algunas leyendas cuentan que esta maravillosa ave habita en Arabia, cerca de un pozo de agua donde día a día se baña cantando una melodía tan hermosa que hasta el mismo sol detiene su rumbo para escucharla.

El carácter inmortal de este ser fue un obsequio divino por mantenerse fiel a los preceptos, así como también le fueron otorgadas más cualidades, la capacidad de curar con sus lágrimas, la sabiduría infinita y una fortaleza increíble.

El ave Fénix es la única en su especie, ella vive y muere para renacer que es su forma de reproducción, ella misma representa el renacimiento del espíritu.

Para los antiguos egipcios, el Benu -como llamaban al ave Fénix-  representaba al sol, que muere por la noche y renace por las mañanas. Los egipcios la relacionaban con la esperanza, un valor que el hombre nunca ha de perder. El ave era una deidad protectora de los difuntos. Durante el Reino Medio fue asociada con el planeta Venus al que consideraban la guía del sol.

Son los griegos los que conocen el ave como Fénix, nombre con el que se ha hecho particularmente famosa, y los cristianos la asimilaron como símbolo de resurrección.

Ovidio relataba que, cada 500 años, en el momento en el que el Ave Fénix decide morir, construye un nido que llena de canela, ramas de roble, nardos y mirra, y mientras entona la más bella e irresistible de las melodías muere.

Pasados tres días el ave renace de las cenizas, llena de fuerza y poder. Toma su nido y se dirige a la Heliópolis, en Egipto, para colocarlo en el templo del sol, y un nuevo ciclo de inspiración comienza”.

Me gustaría que nos quedáramos con esta frase para afrontar la renovación a la que muchos nos hemos visto obligados en esta época de crisis por el COVID-19 como una época que ninguno de nosotros hubiera elegido y, a la vez, como un nuevo ciclo para cambiarnos. ¿No os parece?

Porque considero que siempre es mejor pensar en la renovación como una oportunidad de realizar un cambio que como una obligación impuesta. Pero, ¿qué pasos son imprescindibles para acometer esta renovación en positivo, acometer el cambio como una regeneración en estos tiempos tan complejos?

-Lo primero, perder el miedo a soltar. Porque es necesario dejar ir para dejar espacio a las nuevas cosas, a los nuevos proyectos… Así que, para renovarse: pierde el miedo a soltar y no te aferres a lo que ya no te sirve. Valora todo lo que has aprendido durante este tiempo, quédate con lo que te sirve en esta nueva aventura y deja marchar lo que solo es un lastre.

-Lo segundo, proyéctate hacia el cambio. Es normal sentir vértigo en estos momentos. Sin embargo, pon tus cinco sentidos en aquello que quieres cambiar. Fuerza de voluntad y trabajo duro son imprescindibles para renovarnos y avanzar hacia ese objetivo que nos hemos trazado.

-No dejes que ningún pensamiento negativo te paralice. ¡Por supuesto que hay cosas que pueden no salir bien, que no tenemos garantías de que el cambio nos saque de esta situación complicada! Pero te aseguro que si no haces nada y te quedas estancado hay muchas más posibilidades de quedarse atrás y de morir poco a poco de resignación.

Ya sé que salir de un momento como éste: muy difícil muy complejo, muy incierto y además cambiante al máximo es muy complicado. Que muchos de vosotros estaréis haciendo malabarismos para mantener vuestras empresas, vuestros trabajos, a vuestras familias… pero os pido que os detengáis un momento y penséis qué es necesario cambiar en vuestro día a día -en el trabajo, con vuestra familia, con vuestros conocidos o amigos- para que todo vaya un poco mejor. Ya sabéis que me gusta decir que esto no deberíamos verlo como un pozo sino como un túnel. Y aunque ahora estemos pasando por una zona muy oscura, estoy convencido de que al final encontraremos luz. Porque como leí no hace mucho en un artículo sobre cómo una empresa se ha adaptado a las nuevas circunstancias en Granada debemos cambiar la expresión ‘renovarse o morir’ por ‘renovarse es vivir’, ¿no os parece?

¿Os animáis a practicar conmigo la renovación? ¿A ser como el ave Fénix y resurgir de las cenizas?